“Las mayorías no siempre tienen razón”

Como referente de la CC- ARI de la Capital Federal, el diputado Maximiliano Ferraro tiene la misión de encauzar una alianza con espacios políticos afines. Cuestiona la administración de Mauricio Macri.

El legislador y presidente del Partido Coalición Cívica-ARI en la Capital Federal, Maximiliano Ferraro, no dudó en afirmar ante Parlamentario que el espacio político que integra busca ampliarse, aunque tiene dudas respecto a con qué sector construirá una alianza.

El joven diputado se declara un férreo opositor al Gobierno de Mauricio Macri y remarcó que en su primer año como legislador su bloque trabajó sin fisuras y desmintió que desde el seno del mismo se hayan manifestado desacuerdos con la fundadora de ese espacio, la diputada Elisa Carrió. En otro tramo de la entrevista, Ferraro dejó en claro que respeta la decisión ciudadana, aunque aclaró que “las mayorías no siempre tienen la razón”.

-¿El bloque al que usted pertenece funciona en forma amalgamada o hay integrantes que determinan su propia política?

-Respeto la posición que pueda tener cada uno de mis compañeros de bloque; en cuanto a las decisiones tomadas en el seno del mismo fueron consensuadas y se concretan en el marco de un clima de respeto, en las coincidencias y en las diferencias. De la diputada Rocío Sánchez Andía he leído alguna declaración que reflejaba alguna diferenciación con Elisa Carrió, pero del diputado Fernando Sánchez no me consta algo similar. Pero quiero dejar en claro que si el debate político se produce, bienvenido sea, ya que ello enriquece a las fuerzas políticas.

-En alguna oportunidad los criterios no fueron los mismos para criticar a la gestión del Pro…

-Los tres hemos criticado de la misma manera la gestión de Macri. Durante mi primer año como legislador hemos funcionado como un bloque presidido por Fernando Sánchez; por ello las decisiones estratégicas que hace públicas o que presenta en el plano legislativo nuestro espacio, se producen en virtud del debate que nos damos hacia dentro de nuestro bloque. En cuanto a mi posición respecto al Gobierno de la Ciudad, a mí me votaron para ser oposición y la voy a ejercer.

– ¿Usted considera encontrarse en las antípodas ideológicas de Mauricio Macri?

– Mi posición respecto a Mauricio Macri no me gustaría colocarla en términos de un opuesto ideológico; sino que tenemos otras formas de ver la realidad, otras formas de pensar y no comparto la forma de llevar adelante la administración de la Ciudad. Por supuesto que si usted me pregunta en forma individual, yo no comparto la ideología que tiene el ingeniero Macri porque yo tengo otra posición. Pero eso se traduce en las diferencias que tenemos respecto a qué visión de Ciudad queremos, qué posición tiene respecto al rol del Estado, qué visión de gestionar la administración pública tiene, qué visión de la educación pública tiene; desde ese lugar los discuto y me planto al Gobierno del ingeniero Macri. Luego puede venir una discusión ideológica o no, pero que es una cosa más de fondo. El debate central sobre la Ciudad pasa por cómo se gestiona la educación, cómo aseguramos un transporte público de calidad y eficaz, cómo realmente se mejora el espacio público porque todos sabemos que ese espacio es lo más democratizador que hay en la Ciudad; esas son mis diferencias con la administración de la gestión Pro. Las diferencias de ver o la concepción de ver. En ese sentido también respeto que lo haya votado el 65 por ciento de la gente y soy respetuoso de ello. Aunque creo que las mayorías no siempre tienen razón.

– ¿Pone en duda la legitimidad del jefe de Gobierno?

– A ver, las mayorías pueden ser mayorías pero no siempre tienen razón; pueden tener razón a veces y a veces no. Las mayorías no dan razones, en un verdadero sistema democrático uno reconoce las mayorías pero es también en donde las minorías son escuchadas; es un ámbito en el que los poderes del Estado construyen políticas públicas en forma conjunta con las mismas responsabilidades que cada uno tiene. Es obvio que tenemos una democracia renga y no sólo en la Ciudad, sino todo el país se ve afectado por esta situación.

– Pareciera no estar conforme con la labor legislativa del Cuerpo…

– Ahora en la Ciudad de Buenos Aires, con la Constitución que tenemos, con las leyes ejemplos que tuvo en su momento esta Legislatura, con fuentes de financiamiento propias, nosotros tendríamos que ser un ejemplo de Ciudad para exportar el modelo de gestión y esto no está sucediendo en los últimos tiempos.

– Ello no es producto de la gestión de Macri únicamente, viene desde administraciones anteriores y el jefe de Gobierno fue ratificado para su segundo mandato por una amplia mayoría…

– Yo respeto que haya sido elegido por la voluntad popular de los porteños, ahora yo también tengo el derecho de no compartir porque yo también fui votado por un sector de la sociedad que no se veía reflejado o representado por la propuesta del ingeniero Macri u otras propuestas que se expresaron en la Ciudad de Buenos Aires.

– Bueno pero el arco opositor en su atomización ha favorecido o ha facilitado llevar adelante las políticas públicas que impulsó el Ejecutivo porteño…

– Es verdad y creo que es una tarea política pendiente de las fuerzas de la oposición; pero no todas como un conjunto o todas unidas a través del espanto; yo no creo en eso. Es una tarea que tenemos que hacerla los espacios políticos, hacer un estudio hacia dentro, una cuestión introspectiva de cada una de nuestras fuerzas para poder tener un diagnóstico y desde allí construir una alternativa en la Ciudad que gobierne de otra manera o plantear las soluciones desde otra mirada.

– ¿A la oposición porteña le haría falta hacer una autocrítica para desde allí reconstituirse?

– Creo que la autocrítica que tenemos como oposición es que muchas veces nos quedamos en el microclima que crece alrededor de la política o del microclima que se genera en el ámbito legislativo y dejando de lado las expectativas de la sociedad; me parece que éste sí es un gran llamado de atención que toda la militancia y la dirigencia política tiene que atender. Es decir que cuando se debate, se discuten o se resuelven las cuestiones que así lo requieren parece ser que están más influenciadas por el microclima y muchas veces se pierden las voces de la sociedad. Ese es mi gran desafío en los tres años que me quedan de mandato, para no perder de vista las necesidades y reclamos de la ciudadanía. Uno está en la política pero tiene que entender que también es representante de la voluntad popular, de la sociedad y de su universidad de pensamiento.

– ¿No está satisfecho con la labor parlamentaria?

– Creo que la labor parlamentaria es un ida y vuelta; es un ir y venir constante. Es lo que decía anteriormente en una especie de autocrítica, en un concepto general aunque también podemos ir a casos puntuales. No me gustaría que se tome como algo totalizante el concepto de que la Legislatura está alejada de toda la problemática de la Ciudad. Creo que hemos votado leyes muy buenas, buenas, algunas innecesarias y otras a las que no acompañamos.

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