Ni idea de la reforma judicial

Cristina Kirchner blanqueó la raison d’etre del oficialismo de las próximas semanas. ¿“Democratización” de la Justicia? ¿Mayor control político del Poder Judicial? Los anuncios presidenciales ante la Asamblea Legislativa generaron estas y otras interpretaciones. Por el momento, resta conocer el texto de los proyectos que llegarán al Congreso en los próximos días.

Fiel a su estilo, la presidenta aprovechó su mensaje anual al Parlamento para explicar en qué consistirá la pregonada reforma tribunalicia: elección popular de los miembros del Consejo de la Magistratura; creación de nuevas cámaras de Casación; regulación de la publicación y el registro de causas en trámite; acceso on line a las declaraciones juradas de los jueces; democratización en el acceso a la carrera judicial.

¿Se veía venir? Desde el año pasado el kirchnerismo anticipó que, como la “distribución de la palabra” con la Ley de Medios, ahora era el turno de “democratizar” el Poder Judicial, el aparato estatal quizás menos problematizado de nuestra sociedad. La idea, nada nueva, tomó fuerza tras los fallos adversos al Gobierno por la causa Clarín, el frustrado 7D, y la sentencia absolutoria en la causa Verón, entre los más trascendentes.

Sin embargo, a diferencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el Ejecutivo diseña sus proyectos en estricta soledad. Es que los anuncios tomaron por sorpresa no sólo al presidente de la Corte Suprema de Justicia, sino también a los propios legisladores K, según se desprende de lo que pudo dialogar Semanario Parlamentario con algunos miembros de la “mesa chica” del oficialismo en el Congreso.

Interferencias

Por empezar, la presidenta le bajó el pulgar al proyecto para que los jueces paguen el Impuesto a las Ganancias. “Ya existe una ley”, le advirtió a su autor, el salteño Pablo Kosiner. Pero llamativamente el mensaje también era para Carlos Kunkel y Diana Conti, coautores de la iniciativa y de diálogo directo con la Casa Rosada. Primera señal de que en cuanto a la reforma judicial que busca el Ejecutivo, los legisladores andan a tientas.

En cuanto al paquete de proyectos, los diputados kirchneristas consultados por Parlamentario no supieron dar mayores precisiones. “Seguramente entrarán por el Senado”, auguraron. ¿Se realizarán audiencias públicas?: “Se podrán cursar invitaciones, aunque no habrá tiempo para hacer tantas audiencias como con la Ley de Medios”, aventuró una importante fuente del Frente para la Victoria en Diputados.

Lo de Ganancias no fue la única interferencia. Conti había insistido con la elección directa de los jueces, algo reprobado tres días después por la presidenta: “No estoy de acuerdo. ¿Se imaginan lo que haría alguien para ser elegido? ¡Votarse a juez sería un disparate total!”, dijo la presidenta para aclarar que su propuesta contemplará sólo a los miembros del Consejo de la Magistratura.

Calentando los motores

La sucesión de reuniones que la presidenta llevó a cabo esta semana bajo un fuerte hermetismo con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y los responsables de la cartera de Justicia, Julio Alak y su vice Julián Álvarez, tuvo como eje la cuidadosa redacción de los proyectos. En especial el referido a los consejeros, para que no sea tachado por inconstitucional, algo ya presagiado por algunos miembros de la oposición aun antes de conocer el texto oficial.

Si alguna posibilidad había de que los proyectos fuesen remitidos al Congreso la última semana, la misma quedó desactivada con la muerte de Hugo Chávez, que generó el inmediato viaje de Cristina Fernández de Kirchner a Caracas, para asistir a la despedida de sus restos. Así las cosas, la remisión del paquete de la reforma quedó para los próximos días. Se descuenta que el envío será precedido por un nuevo mensaje presidencial, a menos que la presidenta decida acompañarlo por una catarata tuitera, como suele hacer por estos días. Como sea, habrá que esperar al regreso de Cristina y el retorno a la normalidad.

Aunque los legisladores K se enterarán de la estrategia parlamentaria “cuando los proyectos entren al Congreso”, ya saben que deberán ofrendar las leyes a más tardar en mayo, para después meterse de lleno en la campaña electoral.

Como sea, el Frente para la Victoria tiene mayoría en ambas cámaras, controla las comisiones estratégicas, y hasta podría recibir apoyo opositor en las iniciativas referidas al acceso a las declaraciones juradas y a la información judicial.

Ahora bien, un tema al que no hizo referencia la presidenta debería tener prioridad, si se tiene en cuenta que CFK había pedido su sanción para antes de fin de año, cosa que no se cumplió. Hablamos de la sanción del nuevo Código Civil y Comercial, cuyo tratamiento insumió numerosas audiencias públicas no sólo en el Congreso de la Nación, sino también a lo largo y ancho de todo el país, lo que fue usado como justificativo para la postergación del tratamiento legislativo.

Sin embargo, otras fuentes sugieren pensar que el “freno” impuesto a la aprobación del nuevo Código debe enmarcarse en el “cambio de clima” entre el Gobierno nacional y la Corte Suprema de Justicia, que habría llevado a la presidenta a sugerir la postergación, para mandarle una señal a Ricardo Lorenzetti.

En este concierto, las “rebeldías” internas tampoco parecen ser un obstáculo para el oficialismo. Por ejemplo, ¿qué hará Jorge Yoma? Por ahora descartan que el presidente de la Comisión de Justicia vaya a obstruir el trámite legislativo. Es que el riojano, a pesar de crecer en críticas a la Casa Rosada, nunca puso “palos en la rueda”; aun reportando al Frente para la Victoria, rechazó terminantemente la ley de depósitos judiciales del Banco Ciudad o el acuerdo con Irán, pero siempre habilitó el debate en comisión. Más allá de eso, las propuestas tienen éxito asegurado.

Qué propone Cristina

“Tenemos que abordar el tema de la Justicia. Es un debate que nos debemos los argentinos”, destacó la primera mandataria ante la Asamblea Legislativa, adelantando que se propone que “la totalidad de los miembros del Consejo de la Magistratura sean elegidos directamente por el pueblo”. Cristina advirtió en este sentido que “ni los jueces ni los abogados tienen coronita para elegirse entre ellos” y sostuvo que “hay que darle a ese órgano representación popular donde la sociedad se vea representada”.

La presidenta también consideró necesario ramificar la instancia de Casación, creando una cámara en lo Civil y Comercial, una en lo Contencioso y Administrativo, y en lo Previsional, además de la existente. De esa manera, dijo, cada rama ganará una instancia para que haya “más transparencia” y aseguró que eso permitirá desconcentrar información.

“También queremos democratizar el acceso al sistema judicial”, continuó. “Creemos que el Poder Judicial no puede ser un lugar donde sólo accedan quienes son conocidos o parientes de; todo ciudadano que reúna las calidades, los requisitos y apruebe los exámenes está en condiciones”, dijo.

En ese sentido, se mostró a favor de que “si hay 20 vacantes y hay 300 postulantes que reúnen las condiciones, que haya sorteo público”. “Porque ingresar al Poder judicial no puede ser un privilegio; deben poder hacerlo todos los ciudadanos que reúnan las condiciones para poder hacerlo”, insistió.

Abogó, además, por que se legisle para lograr mayor transparencia en el trabajo judicial. “Debe haber un acceso a la información para que todo el mundo sepa” las causas que tiene cada juzgado.

En una de esas frases que dejó para recortar y enmarcar, la Presidenta dijo también que no piensa reformar la Constitución. Pero semejante sentencia que abrió todo tipo de discusiones en el Congreso el mismo día de la asamblea, deberá ser acotada al contexto en que fue expresada.

“No se va a reformar ninguna Constitución, quédense todos tranquilos. Así que los que pensaban que esto de la democratización de la Justicia era una excusa, ¡que se olviden!”, dijo Cristina, hablando específicamente de los cambios impulsados en el área de la Justicia. Debe quedar claro que el gobierno no está pensando en una reforma constitucional con esa excusa por el simple y solo hecho de que semejante medida no podría prosperar. Como quedó demostrado las dos últimas semanas con el acuerdo con Irán, si bien el kirchnerismo puede aprobar todo lo que envíe al Congreso, está muy lejos de tener los dos tercios necesarios para una reforma. En ambas Cámaras apenas si superó el 50%…

Lo cual no implica que no siga pensando en la re-reelección, para un futuro en el que deberá primero asegurarse un buen resultado en octubre. Aunque aun así seguirá sin tener los dos tercios.

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