El papa del fin del mundo

La noticia de la designación de Jorge Bergoglio como nuevo papa se conoció en plena sesión de ambas Cámaras, generando la inmediata reacción de los legisladores.

Así se definió el flamante Francisco a la hora de anunciarse que él sería el sucesor de Benedicto XVI, y señalar que habían ido a buscar al nuevo pontífice “a los confines del mundo”. Esa ceremonia fue la que los diputados pidieron en plena sesión ir a ver, para lo cual hacía falta un cuarto intermedio que el oficialismo rechazó.

Estaba hablando en ese momento Margarita Ferrá de Bartol, en el marco del segmento inicial dedicado a la memoria de Hugo Chávez. Al concluir, la vicepresidenta primera del Cuerpo, Norma Abdala de Matarazzo, pidió guardar silencio y el titular de la Cámara, Julián Domínguez, ocupó su lugar, para decir: “¡Quiero anunciar a la Cámara que ya hay Papa y es argentino: el cardenal Bergoglio!”. Una ovación se desató en el recinto y al proseguir la sesión fue el turno de Patricia Bullrich, quien se hizo eco del momento histórico que estaba viviéndose y resaltó la trascendencia que tenía para nuestro país. “En verdad siento una gran emoción en este momento, por esta situación que me ha tocado. Creo que, representando a muchísimos argentinos, desde esta banca deseo lo mejor a nuestro cardenal de Buenos Aires”, señaló la diputada, recordando luego la condición de jesuita del pontífice, tras lo cual retornó al tema Chávez, aunque no para homenajear su memoria. Cuando comenzó a hablar de “denuncias de corrupción”, el titular del Cuerpo la interrumpió para recordarle que se estaba rindiendo un homenaje. “Es un homenaje, y todos los diputados han hablado de un modelo y un sistema, y yo tengo el mismo derecho”, dijo la diputada a lo que Domínguez le pidió que se ajustara a lo que indica el reglamento en materia de homenajes. “¿Y qué es lo que indica el reglamento?”, interrogó. Tras un breve intercambio con el presidente de la Cámara, fue el turno del diputado Mario Oporto, luego del cual habló el mendocino Omar De Marchi para pedir un cuarto intermedio de media hora para ir a escuchar a “nuestro cardenal Bergoglio, el Papa argentino. Creo que merece como mínimo que los diputados podamos, al menos televisivamente, presenciar este momento tan importante para nuestro país”.

“Si los presentes prestan consentimiento… -concedió Domínguez-. No habiendo quórum, seguimos con la sesión”. Fue el turno de la tucumana Stella Maris Córdoba y después el de Graciela Camaño, quien reconoció el “merecido homenaje” que se estaba rindiendo al presidente Chávez, pero acotó que “fundamentalmente para aquellos que profesamos la fe católica y para nuestro país es un motivo de gran orgullo que en este momento en Roma el pastor de las almas sea un argentino. Por eso, no creo que una cosa obste la otra. No creo que acá tengamos que debatir si tenemos número o no. No creo que tengamos que debatir si Chávez es más o menos importante. Creo que lo que deberíamos hacer –y usted está habilitado para esto, señor presidente, como muchas veces ha sucedido frente a alguna situación particular que se presenta en el recinto- es pasar a un cuarto intermedio”.

Pero no hubo interrupción; sí en cambio una declaración de beneplácito de parte del Cuerpo.

En el Senado, precisamente estaba hablando en ese momento una devota católica como Liliana Negre de Alonso, quien interrumpió su discurso para confesar que estaba atenta a otro tema: “Disculpen, estamos esperando el nombre del papa y, entonces, todos me están llamando. Es muy grande la emoción que tengo. Es el cuarto o quinto llamado que recibo. Disculpen…”, y fue el titular del Cuerpo, Amado Boudou, quien le dio en ese momento la noticia: “Bueno, parece que es Bergoglio”.

“¿Bergoglio?”, repuso la senadora puntana sorprendida. “Eso es lo que nos dicen”, le respondió Boudou, ante lo cual Negre pidió una interrupción. “Disculpen, no puedo seguir hablando… Estoy sumamente emocionada como católica y como argentina. Los católicos del mundo –y pido disculpas a quienes no lo son– tenemos nuestro nuevo jefe. Como argentina me siento sumamente emocionada de un héroe, de un mártir, de un hombre que ha dado su vida por la Iglesia, con perseverancia, con lealtad. Me pongo de pie simbólicamente ante el nuevo soberano de la Iglesia Católica, ante el sucesor de Pedro, ante el representante de Cristo en la Tierra y se me hincha el corazón de orgullo porque un hermano argentino ha llegado a ocupar este lugar. Gracias, señor presidente. Les pido disculpas por esta breve interrupción…”.

“¿Quiere retomar?”, le preguntó Boudou, sugiriéndole a la senadora tomar aire. Liliana Negre continuó con su discurso sobre Malvinas, pero inmediatamente confesó: “Señor presidente: yo no puedo seguir hablando. Solicito que tome mi lugar la senadora Escudero y les pido disculpas”. La salteña tomó su lugar y fue interrumpida poco después por un exultante Adolfo Rodríguez Saá, que clamó: “¡El papa es argentino! ¡Es el cardenal Bergoglio! ¡Dios bendiga a nuestra Patria!”. “Ya lo sabemos”, lo apaciguó Boudou, cuya novia en esos momentos se descargaba con un tuit bastante crítico hacia la figura de Bergoglio.

Al cabo, el Cuerpo concluyó emitiendo también una declaración de beneplácito por la elección de Bergoglio y al anunciarla, Miguel Pichetto dijo: “Se expresa el beneplácito y se espera que la Iglesia reencuentre el camino de los pobres y acierte en la tarea pastoral inmensa que tiene que llevar adelante Francisco I”.

La réplica partió de la propia Negre de Alonso: “La Iglesia siempre estuvo en el camino de los pobres, de la verdad y de la justicia. La Iglesia, como dijo el señor senador Pichetto”.

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