Un diputado sale en defensa de Julio A. Roca

Alberto Asseff quiere saber si desde el Gobierno nacional se promueve una campaña para denigrar la figura de quien fuera dos veces presidente de la Nación y encabezara la campaña del desierto.

Ante las cada vez más persistentes críticas contra el general Julio Argentino Roca, cuya figura de los billetes de 100 pesos incluso está destinada a desaparecer, un diputado nacional presentó un proyecto de resolución.

A través del mismo, Alberto Asseff solicitó al Ejecutivo que informe si se está promoviendo desde allí una campaña para denigrar la memoria histórica del general Julio Argentino Roca, dos veces presidente de la Nación e impulsor -señala la iniciativa- “de las más trascendentes transformaciones en las tres décadas que ejerció un notable liderazgo político en el país, entre finales del decenio de los setenta del siglo XIX y 1904. Para el caso de que la respuesta sea afirmativa, Asseff pide saber si han adoptado medidas en sentido contrario.

A juicio de Asseff, se juzga con el prisma del siglo XXI lo acontecido en el siglo XIX. “Si algo es inicuo, absolutamente inadmisible, es evaluar hechos históricos con la mirada actual”, estima el legislador, que advierte que “los criterios de hoy no son los de 1879. En ninguno de los planos sociales”, recordando que “en 1879 el país entero saludó alborozado y optimista la recuperación de nuestros territorios patagónicos y chaqueños. Ambos peligraban. La soberanía argentina era especialmente codiciada por el vecino de allende los Andes. Algunos aborígenes traficaban en Chile ganado robado en nuestras pampas y allí recibían armamento y alicientes para que prosigan con sus periódicas destrucciones. No había paz en nuestras tierras. Incontables mujeres argentinas fueron tomadas como rehenes, raptadas por esas invasiones que devastaban los campos y robaban los bienes, causando zozobra entre nuestros paisanos”.

“La conquista de la Patagonia argentina -fue, estrictamente, conquistar lo que nos pertenecía de antemano- tuvo un clamoroso éxito. Fue aclamada por toda la Argentina”, comenta Asseff, para reconocer luego que “a posteriori se distribuyeron arbitraria y discrecionalmente las tierras recuperadas, sin que privara un concepto de colonización y sin articular ese reparto con la inmigración que se empezaba a recibir ni con el criollaje marginado de derechos ¡Qué bueno hubiera sido que las familias de inmigrantes y la de nuestros criollos, en lugar de aposentarse en Buenos Aires, Rosario y otras ciudades, hubieran ido a los campos nuevos, para laborarlos! Seguramente, nuestro desarrollo habría sido más armónico y la demografía más equilibrada. Y el país más productivo, menos burocrático-parasitario”.

Advierte también el diputado que “si revisásemos minuciosamente a cada uno de nuestros patricios y prohombres pocos quedarían indemnes del escrutinio. Un ejemplo podría ubicarnos: Leopoldo Marechal”.

“Creo que el pueblo que representamos nos agradecerá que seamos prudentes con el pasado y eficaces con el porvenir. Y que en vez de tantas miradas desde la nuca, pongamos toda la atención y la voluntad en construir el porvenir, mirándolo con fe y optimismo”, concluye Asseff.

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