De cuando a caballo regalado sí se le deben mirar los dientes

Por Sergio Pansa

Frente a la propuesta del sector financiero privado de reducir las tasas que perciben por financiación de consumos, debemos al menos alertar que no se trate de una nueva estrategia para finalmente terminar incrementando sus ya desmesuradas ganancias.

Ya desde el año pasado en que presentamos nuestro proyecto de ley para reducir las tasas de interés de tarjetas de crédito, bancarias o no bancarias, bajo el expediente 6342-D-2012, vimos que era necesario, imprescindible, abordar esta problemática que acucia a una importantísima porción de las familias argentinas, que al igual a la inflación siempre terminan afectando a los sectores de menores ingresos.

Si bien la aparente buena voluntad de las empresas es bienvenida, debemos analizar en qué condiciones se dará, dado que en la conformación del gasto financiero total muchas veces terminan teniendo un peso mayor al del propio interés los cargos administrativos, los gastos de renovación de plásticos y por supuesto los intereses punitorios y de refinanciación de saldos, datos estos que difícilmente son expuestos con claridad a la hora de contratar los servicios.

Una vez más vemos como el ejecutivo central demuestra su ineficiencia, su desconocimiento o su incapacidad de abordar problemáticas serias que impactan en millones de ciudadanos que dada la crisis en que se encuentran inmersas no tienen más camino que endeudarse bajo condiciones y tasas que difícilmente sean las que reflejen el delicado equilibrio entre la necesidad y el aprovechamiento inmoral que el sector financiero hace del mismo.

Si bien transcurrió todo un período legislativo desde que presentamos nuestro proyecto, el oficialismo nunca lo quiso someter a discusión, y vemos como luego pretendió por la fuerza y sin apego a la ley modificar esta situación denunciada, creando nuevas tarjetas, probablemente para efectuar una nueva y millonaria transferencia a los amigos del poder.

En democracia, es el Estado el que debe garantizar los equilibrios entre el capital y los consumidores, pero hacerlo solo es de utilidad cuando nace de la aplicación de medidas apegadas a la ley y en armonía con nuestra constitución.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password