Advierten que la actitud presidencial constituye un reconocimiento tardío del fenómeno inflacionario, pero criticaron la utilización de militantes para ejercer los controles.
Para la diputada del Pro Cornelia Schmidt-Liermann, “luego de años de inflación creciente ininterrumpida, la presidente reconoció de manera implícita el gran problema que tiene nuestro país”, aunque afirmó que “esto no se resuelve con un control de los precios, sino empleando medidas para que los precios no suban”. Asimismo, Schmidt-Liermann indicó que “mandar a un grupo de militantes a controlar cuando no tienen ninguna legitimidad institucional, pareciera una maniobra intimidatoria contra los comerciantes”, e ironizó que “cualquier similitud con la realidad venezolana es pura coincidencia”.
“Tener que sacar a la gente a la calle para hacer el trabajo que le corresponde al estado evidencia el fracaso del modelo. Quieren tapar con intervencionismo el daño medular que tiene nuestra economía, en lugar de ocuparse por elaborar una política que funcione”, concluyó la diputada nacional.
Por su parte, el diputado nacional por el Partido Demócrata de Mendoza Omar De Marchi advirtió que “vivimos en el mundo del revés, donde militantes que viven del Estado y que no pagan impuestos, van a controlar a pequeños y medianos comerciantes que se levantan todas las mañanas a trabajar, pagar impuestos y mantener a estos becados”.
Para De Marchi, “los más perjudicados son los pequeños y medianos comerciantes, porque queda claro que los grandes son los privilegiados del poder” y señaló que “esto quedó demostrado con los piropos públicos de Moreno a Walmart”.