En diálogo con Semanario Parlamentario, la diputada Ivana Bianchi celebró la sanción -por unanimidad- de la Ley de Perros Guía y explicó sus bondades. Además, remarcó la necesidad de crear centros de adiestramiento en nuestro país.
Luego de tres años de trabajo e insistencia, la diputada nacional Ivana Bianchi está más que satisfecha con la sanción de un proyecto de su autoría: aquel que permite a las personas no videntes circular, transportarse e ingresar a sitios públicos con su perro lazarillo sin ningún tipo de restricciones. El proyecto fue aprobado por unanimidad en ambas Cámaras y está a un paso de implementarse.
En una charla con Semanario Parlamentario, la puntana explicó los beneficios de la ley no sólo para las personas ciegas, sino también, incluso, para atraer turismo. Asimismo, observó que todos los perros guía de nuestro país son entrenados en Estados Unidos con costos que alcanzan los 40 mil dólares: “El segundo paso que queremos lograr es justamente que haya centros de entrenamiento en la Argentina”, remarcó.
- ¿De qué se trata la ley?
- Después de tres años de trabajo logramos sacar por unanimidad en el Senado, al igual que en Diputados, la Ley de Perros Guía o de Asistencia. El objetivo de esta ley es que las personas no videntes o con algún tipo de discapacidad que necesiten la asistencia de estos perros puedan trasladarse e ingresar a lugares públicos sin ningún tipo de prohibición, incluso viajar en todos los medios de transporte -terrestres, fluviales y aéreos-. Lo que le da a ellos es independencia, autonomía, les da una mayor libertad en cuanto a sus movimientos, porque ya no tienen que depender de otros, sino que dependen netamente de su perro guía o de asistencia.
- ¿Cómo fue que usted impulsó este tema?
- Ésta es una lucha que vienen haciendo las ONG desde hace doce años, por lo que les agradezco a mis colegas legisladores que haya salido por unanimidad. Con esto le estamos dando una solución a una minoría, pero que no deja de ser importante. Yo presenté el proyecto en 2010, luego cayó, lo tuve que volver a presentar… venía viendo esta problemática. Me contacté con Maximiliano Marc, uno de los chicos que está con un perro guía, que se llama Bandit. Hicimos la ley; como no se trataba la llevé a mi provincia, San Luis, y allí logramos que salga, al igual que Neuquén y Córdoba, que ya tienen la Ley de Perros Guía. En la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia hay una ordenanza. Este es un primer paso. El segundo paso que nosotros queremos lograr es justamente que haya centros de entrenamiento en la República Argentina.
- ¿No hay centros de adiestramiento en nuestro país?
- No. Todos los perros que hay son entrenados en Estados Unidos y en Canadá, pero esto tiene un costo de 40 mil dólares. Incluso estos chicos, como Maximiliano, les dan órdenes a los perros en inglés. Entonces nosotros queremos que a partir de ahora se creen centros reales. Habrá pruebas piloto, pero no certificadamente, porque uno tiene que pensar que estos perros son los ojos de estas personas. Por eso el artículo 14 de esta ley habla de la creación de estos centros de entrenamiento. Hay que ver si se hará en forma privada o nacional. De todas formas, hay que pensar que en todo el mundo existen perros guía para no videntes: el tema es que a veces los mismos turistas no podían venir a la Argentina, porque no les permitían ingresar con ellos. Entonces esto también abre un abanico en cuanto al turismo, incluso. Estamos rompiendo una barrera que es muy importante.
- ¿Cómo es el proceso en Estados Unidos?
- El perro guía nace en la época de la guerra, en la Primera Guerra Mundial, cuando a los soldados no videntes les pusieron perros que eran entrenados para que los pudieran guiar y estar acompañados. La primera escuela de perros guía se pone en funcionamiento en el año 61 en Estados Unidos. Allí, a los 45 días de nacido el perro ya se lo llevan a un lugar especial para que se le haga un entrenamiento hasta los 8, 9 meses, a través de una familia sustituta que tienen. Se les va enseñando, y después los chicos de acá, los que quieren tener el perro vidente tienen que viajar a ese lugar de entrenamiento, tienen que estar con el animal, compartir un montón de cosas con él y, en esa misma escuela, empezar a andar, circular… hay que ver la conexión que hay entre el animal y la persona no vidente para poder lograr que se lo den.
- El transporte o los lugares públicos, ¿necesitan algún tipo de adecuación con esta ley?
- No, porque son animales que están adiestrados y se ponen abajo tuyo. Por ejemplo, a mi me tocó viajar en avión con una persona no vidente con perro guía, y ellos se quedan permanentemente debajo del amo y no se levantan. Sus necesidades fisiológicas están programadas cada determinado horario, al igual que la comida. Obviamente que tienen que tener todo el tema sanitario veterinario al día, no sólo por el animal sino por los mismos usuarios. El tema más conflictivo fue que algunos hablaban de que había que ponerles un bozal, por el miedo a que pudieran dañar a otro animal. Pero quedó absolutamente demostrado que estos animales están tan adiestrados que no producen ningún tipo de incidentes con nadie. El tema del bozal les implicaba a ellos perder el contacto con la persona no vidente, entonces al no tener el contacto, por medio del olfato, a los perros se les complicaba.
- ¿Cómo se identifica a un perro guía?
- Eso es importante, porque sino a partir de ahora yo tengo cualquier perro y digo “es un perro de asistencia”. Tiene que tener, primero, un carnet dado por las asociaciones y por los lugares donde estos perros son adiestrados, donde diga que es un perro guía. Y además, la mayoría lleva un cartel que dice “No me toque, estoy trabajando”.