Scioli, el hombre que está solo y espera

Por Jorge Enríquez

El sábado pasado a la medianoche venció el plazo para la presentación de candidaturas para las elecciones legislativas de este año, que se realizarán en dos etapas: 1) en agosto, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO); 2) en octubre, las generales.

Las dudas principales eran si -para usar la jerga en boga- Sergio Massa “jugaría” o no, y qué haría Daniel Scioli.

Pues bien, Massa “jugó” y Scioli…no hizo nada.

Massa anunció que se presentará como candidato a diputado nacional por el Frente Renovador, que acaba de crear. Es decir, por fuera del oficialismo. Formó una lista de variadas pertenencias y posturas ideológicas, que incluye al ex presuidente de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, el siempre ubicuo Felipe Solá, una cronista de información previsional de TN y, como especial sorpresa, a Adrián Pérez, hasta ayer nomás ladero de Elisa Carrió, con quien hizo muy joven sus primeros pasos en política.

Scioli es un caso de estudio. Se quedó del lado del kirchnerismo, pero sin recibir nada. Ni un candidato a diputado. Alegó, después, que no había querido ser un traidor, pero hasta el viernes estuvo negociando con Massa. ¿Negociaba la traición?

La posición en que queda Scioli es de extrema debilidad. No aprovechó el capital político que le da tener una imagen todavía positiva en muchos sectores para poder afianzarse. Ahora depende de la buena voluntad del oficialismo y de la oposición.

Sostuvo también que tomó esa determinación por responsabilidad, para no perjudicar a la provincia. ¿Confiesa, entonces, la existencia de la extorsión del gobierno nacional? Y para ese papel carente de toda autonomía, ¿para qué quiere ser gobernador?

Por su parte, Massa fue inteligente en el uso del silencio, que despertó grandes expectativas y puso los focos en su persona. Ahora deberá enfrentar el difícil desafío de tomar posiciones en los grandes temas.

El pretende transitar por una amplia avenida sin ser oficialista ni opositor. ¿Podrá? Hoy la sociedad está muy polarizada. Si logra caminar por esa franja sin turbulencias, hará una gran elección y el gran perdedor será De Narváez, que mantiene un perfil netamente opositor. Si la polarización se exacerba, entonces De Narváez podrá sacar provecho de ella.

En cualquier caso, ya hay un nítido perdedor en la provincia de Buenos Aires, aún cuando eventualmente obtuviera la primera minoría: el kirchnerismo. Ni remotamente conseguirá las bancas necesarias para pavimentar su gran proyecto: la reforma constitucional.

Dr. Jorge R. Enríquez
jrenriquez2000@gmail.com
twitter: @enriquezjorge

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