Trapitos: un flagelo sin solución

Luego del asesinato de un cuidacoches en el barrio de Palermo, el Gobierno de la Ciudad volvió a insistir con el castigo a los “trapitos”.

Por Gonzalo Palese

El oficialismo porteño volvió a reflotar el debate en torno a qué hacer y qué medidas tomar con los cuidacoches y limpiavidrios que se despliegan alrededor del extenso territorio de la Ciudad de Buenos Aires.

Lo hizo luego de que el 3 de noviembre falleciera en las inmediaciones de Plaza Italia y del Zoológico Daniel Flores. El hombre de 28 años y padre de tres hijos oficiaba de “trapito”, cuando comenzó a discutir con otro para ver quién ganaría la disputa para cobrar un dinero de la camioneta que estaba por estacionar sobre la Avenida Sarmiento. La discusión pasó a los golpes de puño y luego Flores fue herido con un cuchillo que ocasionó su muerte y la posterior fuga de su agresor.

Alarmados, los funcionarios macristas comenzaron a debatir qué medidas tomar para paliar el accionar de los trapitos que tanto aflige a los porteños cuando deciden estacionar en algún punto de la Ciudad.

La conclusión fue insistir con un proyecto de ley del Pro que no fue acompañado por la oposición cuando fue presentado y desencadenó la redacción de otra iniciativa del arco opositor que luego fue vetado por Mauricio Macri.

El Gobierno porteño sabe a qué juega, conoce los reclamos de los vecinos y aprovechó la situación para volver a insistir con este tema. El combo es redituable debido a que, por un lado, la mayoría de los ciudadanos rechaza la metodología de los cuidacoches o los limpiavidrios y pide que se les ponga freno y, por el otro, el macrismo siempre tuvo en la mira a los “trapitos”.

El primero que tomó la palabra en nombre del Gobierno de la Ciudad fue el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien informó que se presentaría un proyecto en la Legislatura pero con la nueva composición; es decir, en el 2014.

Pero el Pro se adelantó y de la mano del vicepresidente 1° de la Legislatura, Cristian Ritondo, y de su compañero de bancada Roberto Quattromano llegó la propuesta para “prohibir” a los trapitos. Al cierre de esta edición, también lo hizo el jefe de Gobierno, Mauricio Macri.

¿Qué es un cuidacoche?

A primera instancia, se define como cuidacoche a la persona que “ofrece voluntariamente y sin guardar relación alguna con la administración pública, el servicio de estacionamiento y/o indicaciones para el mismo y/o cuidado para un vehículo que se estacione o se halle estacionado en la vía pública, ya sea ésta en forma gratuita, onerosa o a cambio de una retribución voluntaria de quien recibe el servicio, como así también toda reserva de lugar para estacionamiento en la vía pública, a excepción de aquellas autorizadas por la autoridad de aplicación”.

Y se cataloga como limpiavidrios a la persona que “ofrece voluntariamente y sin autorización de la autoridad de aplicación, la limpieza de vidrios de cualquier tipo de automotor en la vía pública, ya sea ésta en forma gratuita, onerosa o a cambio de una retribución de quien recibe el servicio”.

En el proyecto se plantea que quien realice alguno de esos dos oficios sin autorización legal a conductores de cualquier tipo de automotor en la vía pública deberá ser sancionado con uno a cinco días de arresto con multa de doscientos a dos mil pesos. En caso de que exista previa coordinación, la sanción se eleva al doble para quienes “de cualquier modo” participen de la misma y se eleva al triple para los organizadores o jefes de la organización.

Habrá penas de arresto para quienes, siempre que el hecho no constituya delito, intimiden u hostiguen de modo amenazante o maltratasen físicamente a otro. La sanción varía entre cinco a veinte días de arresto. En este punto se aclara que las fuerzas de seguridad sólo pueden proceder “al inicio de actuaciones mediando aviso o requerimiento de particular”.

Si esto sucediese, la iniciativa afirma que se “procederá la aprehensión del denunciado únicamente cuando no se pudiere o se negare a identificarse ante requerimiento de la autoridad policial, debiendo esta dar inmediata intervención al Ministerio Publico Fiscal”.

Al ser un tema bastante sensible ante la opinión pública, son pocos los legisladores que alzaron la voz para expresar su visión ante el tema. Mientras la mayoría de los integrantes del oficialismo pide prohibir ya que se trata de algo ilegal, en la oposición no gusta mucho el nuevo proyecto y se pide por la puesta en práctica de las ideas de un viejo proyecto que luego fue vetado por Macri.

En síntesis, esa iniciativa promovía la creación de un registro de cuidacoches y limpiavidrios para así identificar y separar a los que utilizan esa actividad como medio de vida y quienes la realizan dentro de un margen “organizado” y delictivo. En este último punto, se hace alusión, prácticamente, a integrantes de barrabravas de clubes de fútbol.

Discrepancias

En esa línea se encuentra la opinión del legislador de Nueva Izquierda Alejandro Bodart quien sostiene que “hay que reflotar el viejo proyecto que el macrismo vetó y permitía separar a los barras y a todos los delincuentes de la gente que trabaja en esta actividad”.

Sobre el proyecto de Ritondo y Quattromano, aseguró que “queda muy bien para el público, pero los primeros que van a zafar van a ser los barras que muchas veces están ligados al poder y a gente que conoce muy bien el jefe de Gobierno (Mauricio Macri) porque muchos de los que cobran 100 o 200 pesos en recitales son barrabravas algunos ligados al club Boca Juniors”.

Pero, además, entiende Bodart que esa medida no discrimina al trabajador del delincuente y ahí radica el problema. “Van a caer sobre el perejil y creo que hay que proteger a estos últimos porque en un país donde todavía sigue habiendo altos niveles de subocupación y donde hay determinada gente que no entra al mercado no tenemos que hacer que esa gente se muera de hambre tenemos que incorporarla porque no todos son delincuentes”, advirtió.

Por el lado del Pro, la postura es la prohibición producto de que argumentan que la actividad en cuestión se maneja por fuera de lo que dicta la ley. El legislador electo por el macrismo Juan Pablo Arenaza afirmó que la acción a tomar contra los trapitos proviene, también, de un reclamo de los vecinos.

“Creo que es un proyecto que estaba pidiendo la gente durante esta campaña porque la gente está muy preocupada por lo que está ocurriendo con el tema de los trapitos y los limpiavidrios. Y nosotros creemos que no tiene que existir ese tipo de actividades en la Ciudad”, expresó.

“Lo que hay que aclarar es que hoy está prohibida la actividad de los trapitos, los cuidacoches y los limpiavidrios”, agregó. Y luego sentenció: “Está prohibido, entonces lo que estamos haciendo es endurecer las penas”.

Su compañero de bancada José Luis Acevedo apunta, también, a que la decisión se refleja en parte en un “reclamo” de los vecinos, pero pide por una “inclusión social” del limpiavidrios o el cuidacoche.

“Hace tiempo largo que los vecinos reclaman esto, nos los decían en la calle durante la campaña”, recordó. Y luego se refirió a la oposición: “Hay bloques de acá de la Legislatura que no han querido acompañar aunque prometen que sí pero después cuando tienen que votar no nos acompañan”.

También, manifestó que “no podemos dejar que alguien pague un alquiler trucho de un espacio público por presión, agresión y violencia que se da permanente a los vecinos bajo amenaza de que te puedan romper el auto”.

“Me parece que está mal pero hay que buscar una salida, hay que tener un plan de inclusión social, de empleabilidad, hay que tratar de tener más producción, mayor inversión para tratar de que toda esta gente que está desocupada, pueda tener un empleo digno en otro lado”, concluyó.

Para la diputada del Frente para la Victoria y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y Garantía de la Legislatura, Gabriela Alegre, el proyecto en cuestión demuestra que “para Macri, trabajar de manera informal en el espacio público transforma a las personas en sujetos peligrosos que deben ser sancionados y erradicados”.

A su vez, Alegre destacó las propuestas establecidas en la ley vetada por el líder del Pro. “De estar vigente, la ley hubiera puesto orden a la actividad. Creaba un registro de cuidacoches y disponía que el Gobierno de la Ciudad se encargara de brindarles la indumentaria y credenciales para su identificación”, subrayó.

También, recordó que los espacios permitidos para desarrollar estas actividades se tenían que fijar con intervención de las comunas y que “los lugares y horarios para cada cuidacoche iban a ser rotativos”. También, explicó que dicha propuesta incluía sanciones “para el caso de realizar la actividad sin permisos o vulnerando la normativa” y en caso de comisión de contravención o delitos ese permiso se revocaría.

En referencia al hecho acontecido en las inmediaciones a Plaza Italia afirmó que “pueden existir conflictos que involucren a cuidacoches, pero la solución no es una política prohibicionista y represiva, sino de regulación”. Y luego, disparó, nuevamente, contra Macri: “Vetó la ley impidiendo que hoy la actividad de los cuidacoches esté ordenada”.

Volviendo al proyecto en sí, vale aclarar que a modo de argumento y fundamento de la creación y redacción de la iniciativa presentada por Ritondo y Quattromano se indica que “el proyecto pretende devolver a los vecinos la tranquilidad y la posibilidad de transitar por la vía pública sin temor o limitación alguna, sin miedo o temor a estar vigilados o perseguidos con fines ilegales”.

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