En la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires se realizó, a lo largo del último año y de manera silenciosa, un minucioso estudio sobre los diferentes tipos de violencia. Ahora se presentó el informe final.
En el marco de un contexto de creciente número de casos de violencia física y psicológica en la sociedad, la Cámara baja conformó una comisión integrada por diputados de los diferentes partidos para trabajar en la problemática. Luego de dos años de trabajo responsable y sin mucha publicidad, se elaboró un informe que fue aprobado por sus pares en las últimas sesiones de Diputados y se dio a conocer públicamente.
La “Comisión Especial para el Análisis, Estudio y Desarrollo de la Violentología como Campo Multidisciplinario Integral de la Problemática de la Violencia” (CEV) con fecha de creación el 10 de marzo de 2011 se integró por seis diputados, con sus respectivos equipos de trabajo y contó con la participación de académicos, especialistas, funcionarios, representantes de ONG’s y líderes de organizaciones sociales preocupados por el tema de la violencia.
Concretamente, la Comisión fue presidida por el diputado del Frente Renovador Franco Caviglia secundado por Viviana Nocito del FpV-PJ, y con la secretaría de la radical Liliana Denot. Además, conformaron el organismo de estudio los legisladores Ramiro Gutiérrez (FR), Abel Buil (FAP) y Marcelo Feliú (FpV).
Desde entonces y hasta la emisión del informe, la Comisión Especial de Violentología (CEV) tuvo un trabajo arduo y sostenido de investigación y discusión. Tal es así que la Cámara baja aprobó durante sus últimas sesiones un informe completo que abarca esta problemática desde diferentes miradas.
El mismo comprende el fruto del esfuerzo colectivo de los diputados comisionistas, sus equipos asesores y el foro asesor conformado por especialistas provenientes de diferentes instituciones y áreas disciplinarias.
En la primera parte se consignan las discusiones teórico-conceptuales que interesaron a la Comisión en su primer abordaje de la violencia. En un comienzo, aquellas referidas al tipo de saber que entraña la violentología, sus alcances y límites en la construcción de un saber crítico e integral sobre la violencia. En segunda instancia, las discusiones abiertas a propósito del lugar intersticial que ocupa la violencia entre nuestra condición social y nuestra situación biológica. En tercer lugar, los análisis acerca de su vínculo con las relaciones de poder, y las implicaciones de pensar en un poder como no-dominación como alternativa superadora.
La segunda parte del informe recoge los aportes de los especialistas del foro asesor de la CEV, instancia caracterizada por la diversidad de voces convocada: académicos, funcionarios, jueces, dirigentes sociales y miembros de ONG´s. Esta polifonía permite identificar los problemas más acuciantes y los retos que debería asumir una política pública de tratamiento integral.
En la tercera parte se exponen las conclusiones y recomendaciones de la comisión. Se da cuenta, por un lado, de las coordenadas que orientaron el trabajo de los diputados y asesores; aquellos lineamientos conceptuales generales, pero en todo caso provisorios, acerca de lo que entendieron por violencia y su definición como un fenómeno social total que hace imperativo su tratamiento integral y multidimensional.
Según datos del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia, extraídos de la Estadística Criminal 2011, el 50 % de los homicidios registrados en el año se produjo con motivo de conflictos entre personas previamente conocidas, ya fuera por problemas familiares o vecinales, por conflictos laborales o por hechos de violencia de género.
En el caso de los homicidios cometidos contra las mujeres, el 60 % respondió a situaciones de violencia intrafamiliar o de género, y en la mayoría de los casos, las víctimas fallecieron a manos de su pareja, ex pareja o similar.
Entre los varones, la proporción de hechos vinculados a cuestiones familiares y pasionales fue menor, alcanzado el 12 %, predominando en cambio las muertes ocurridas en contextos de peleas, conflictos barriales u otros conflictos interpersonales, así como también en ajustes de cuentas y supuestos de legítima defensa, porcentaje que trepó hasta el 58%.
“Lo que estas cifras sugieren es que, la violencia ha devenido un problema tan acuciante para los bonaerenses como la inseguridad y que por ellos es imperativo avanzar en legislaciones y en políticas que impidan que cientos de hombres, mujeres y niños bonaerenses sufran daños o incluso pierdan la vida año tras año, en su entorno inmediato: la familia, el colegio o el barrio” se señala en los fundamentos del proyecto de resolución que aprueba el informe presentado por la comisión.
Los legisladores se encargaron de señalar, además, en el informe de marras que “la violencia amerita la atención no solo de los ciudadanos en sus experiencias y conversaciones cotidianas sino, fundamentalmente, de los académicos en sus agendas de investigación y de los gobiernos en la formulación de políticas públicas”.
Y detallaron “los cientistas sociales de Argentina y del mundo se han orientado a la investigación, descripción y comprensión de la violencia en sus distintas manifestaciones y magnitudes en la gran variedad de contextos sociales, micro y macro, proveyendo una inmensa producción bibliográfica al respecto, pero una reflexión omnicomprensiva del fenómeno de la violencia se halla aún en mora de realizarse”.
“Confiamos en que este informe denote el enorme interés de los legisladores en comprender las dinámicas de la violencia en la provincia, la preocupación por el Estado de las mediciones y estadísticas existentes, y por los planes y programas desplegados para su prevención y mitigación”, agregaron los miembros de la comisión.
Para finalizar afirmaron que “es nuestra responsabilidad como legisladores conocer en profundidad aquello acerca de lo cual legislamos con miras a superar los inmediatismos de las ordenanzas de urgencia y avanzar hacia una actividad legislativa informada y con visión de futuro”.