El legislador y economista pidió dejar de lado la hipocresía, admitiendo que “con el valor que pagan algunas zonas la electricidad y el gas residencial no es posible hacer frente a las obras de infraestructura necesarias por la mayor demanda y para acomodar a una población que habita los edificios cada vez más imponentes, que han surgido en algunos barrios”.
Para el diputado Martín Lousteau, los episodios de masivos cortes de luz “vuelven a poner de manifiesto el desdén por la administración pública que padecemos y toleramos los argentinos”.
“Frente a cada problema, el Gobierno nacional no busca soluciones sino actores a los que pueda culpar. Y desde la oposición es más la tendencia a aprovechar la situación que a diagnosticar de manera un poco más profunda”, cuestionó.
El economista advirtió que por un lado se culpa al sector privado y se amenaza con estatizar para trasladar a los poderes ejecutivos de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires la responsabilidad de la suba de tarifas, y cuestionó también los planes de crédito para comprar generadores, cuando en todos estos años “no hubo ningún estándar porteño de eficiencia energética para las nuevas construcciones”. A juicio del legislador de Unen, “las medidas propuestas no resolverán los inconvenientes estructurales que se fueron acumulando en el sector, y poco contribuirán a paliar la crisis inmediata”.
Para Lousteau, la “desidia por la gestión de lo público” no es solamente achacable al kirchnerismo o la política en general, sino que “en nuestro rol de ciudadanos también somos responsables de reclamar idoneidad, transparencia y honestidad. Y de no pasar por alto las severas falencias en cada uno de estos frentes en épocas de vacas gordas, cuando la economía funciona bien”.
En una columna publicada en el diario La Nación, Lousteau pidió dejar de lado la hipocresía o los estándares dobles, aclarando que “con el valor que pagan algunas zonas la electricidad y el gas residencial no es posible hacer frente a las obras de infraestructura necesarias por la mayor demanda y para acomodar a una población que habita los edificios cada vez más imponentes, que han surgido en algunos barrios”.
Al criticar puntualmente a los funcionarios, Lousteau dijo que Julio De Vido “tuvo a su cargo casi todo lo que hoy se halla en estado calamitoso”, y lo consideró “otro gran acumulador de fracasos como Moreno, probablemente el más emblemático en cuanto a incapacidad”.
“Durante nada menos que doce años y administrando cuantiosos recursos, este ministro tuvo a su cargo casi todo lo que hoy se halla en estado calamitoso. Controló y subsidió el transporte público de todo el país: con su gestión los trenes terminan en peor estado y con varias tragedias a cuestas”, señaló. Puntualizó también que el ministro de Planificación Federal “manejó la obra pública pero, aun con los presupuestos más altos de la historia, no ha sido capaz de legar a los argentinos ni una obra emblemática importante: no hay una Panamericana o un El Chocón, por citar algunos ejemplos, y su única gran herencia son las denuncias de corrupción”.
Recordó también que De Vido “tuvo a su cargo la política de hidrocarburos, y cayeron tanto la producción como las reservas; perdimos el autoabastecimiento energético y ahora tenemos que importar cada vez más, a precios desorbitantes y descontrolados. Fue el responsable del sistema eléctrico y así estamos: con apagones que duran semanas”.
Para cuando esta crisis de los apagones concluya, Martín lousteau pidió “sentarnos todos a comprender más acabadamente qué es lo que nos está ocurriendo y qué estamos dispuestos a hacer para revertirlo. Sólo así recuperaremos y mejoraremos un Estado que esté a la altura de los desafíos que la vida moderna impone”.