“El kirchnerismo termina gobernando mal, con ceguera, equivocado”

El titular del bloque de diputados de la UCR, Mario Negri, afirma que el Gobierno tomó una curva y que hoy está en un camino de serias dificultades y que, pese a ello, no modificará su política económica. Apuesta a la consolidación de su partido y de los sectores que conforman el espacio de centro izquierda.

Por Agustín Alvarez Parisi

Tras las elecciones legislativas del 27 de octubre nadie pensaba que el cordobés Mario Negri iba a ocupar la presidencia del bloque de Diputados de la Unión Cívica Radical, y menos aún con el rotundo triunfo de Julio Cobos en Mendoza. Todas las fichas estaban puestas en la figura del exvicepresidente de la Nación.

Sin embargo, Parlamentario había adelantado en exclusiva que la balanza interna de la UCR se inclinaría por el diputado de la provincia mediterránea. Y así fue nomás. Negri fue elegido por sus pares -por escasos votos- como nuevo jefe de la bancada rojiblanca.

El flamante titular del bloque de la UCR, habló de todo con Semanario Parlamentario. No escatimó críticas a la política llevada adelante por el Gobierno Nacional. Asimismo desgranó optimismo sobre el futuro del espacio que integran con otras fuerzas de centro izquierda.

En otro tramo de la entrevista, Negri dijo que van a proponer una agenda legislativa con temas que reclama la sociedad, como la inflación, la recuperación de la calidad institucional, el narcotráfico, la inseguridad, entre otros temas.

– ¿Cuál será la actividad que tendrá el Parlamento en este año que comienza?

– En términos políticos creo que se avecina un año donde la política va a tener un rol fundamental, ojalá pueda ser además en el recinto y se pueda materializar en leyes que tengan que ver con asignaturas pendientes, fundamentalmente con los problemas que reclama la gente. Si el oficialismo, por razones de número trata de cerrar el Parlamento, igual la política va a estar abierta.

– ¿Qué va a proponer la oposición?

– Vamos a proponer una agenda de recuperación de la calidad institucional con temas que tuvimos el año pasado. Hubo tres audiencias públicas que toda la oposición, más la sociedad civil se juntó en el Congreso durante el 2013. Hubo varias, pero tres audiencias muy fuerte que tuvieron que ver con la calidad institucional; una con los controles cuando pretendieron remover al auditor general de la Nación, la ofensiva en el Consejo de la Magistratura con la Ley de Medios y la del fiscal José María Campagnoll, con la que cerramos el 2103 a los 30 años de Democracia. Vamos a ser muy vigilantes en término de la calidad democrática, y en segundo lugar nosotros tenemos que controlar y evitar que se hipotequen el futuro, porque el Gobierno entré en mediano término, y esto está cerrando lo que se llamó el modelo que está agotado y tomó la curva. Entonces la desesperación del Gobierno a falta de recursos, a falta de dólares, a falta de una política clara, lo más probable que echen mano a cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder. Tenemos que dar una respuesta en términos de la inseguridad que se vive en la Argentina y la vinculación del narcotráfico con la inseguridad y con el crimen organizado.

– Este tema del narcotráfico que es preocupante ¿cómo se debería afrontar?

– Vamos a profundizar lo que firmaron los partidos políticos en el Arzobispado. Estamos pensando en una gran conferencia en el Parlamento argentino con la sociedad civil, donde abarquemos integralmente, tanto el problema del narcotráfico como el de las adicciones, en materia presupuestaria y en prevenciones. Proponer un plan integral donde también vamos a invitar al Gobierno, que debe ser el actor principal y que debe participar. El narcotráfico vino para quedarse y es inexplicable que la inteligencia en la Argentina, que tiene presupuestos siderales ocupe la plata, o como en proyecto “X” para espiar a los manifestantes o como está haciendo ahora y denunció muy bien el senador (Gerardo) Morales para armar carpetas en contra de los opositores. La inteligencia debería estar puesta al servicio de otras cosas y no la inteligencia interna como se lleva adelante.

– ¿Cómo se soluciona el problema energético?

– El problema energético ha sido recurrente, no es un problema de diciembre o un problema de compra de aires acondicionados. Nosotros vamos a impulsar un proyecto para que se haga el libro blanco de la energía, creo que fue el crimen más grande que tuvo la década del kirchnerismo .Nos preguntamos, ¿qué pasó con la energía en la Argentina? Hemos cambiado materia prima por materia prima nada más, es decir la plata que nos entra por el agro la usamos para importar petróleo y gas. Es más, en Venezuela dicen que le debemos trece mil millones… Al respecto, me dijo un amigo del peronismo, “lo que pasa es que eso lo dice Capriles”, ¿pero qué importa el cartero? Lo que tiene que hacer el Gobierno es explicar si es cierto, si además lo debemos o no lo debemos. Perdimos el autoabastecimiento y la simplificación del Gobierno es señalar que la gente consume mucha energía. Entonces la opción es: tenemos energía y no consumir o consumir y perdemos la energía, no; tenemos que tener una política de energía que es en lo que el Gobierno fracasó y en ese sentido vamos a trabajar fuertemente como lo hicieron los exsecretarios de energía y los vamos a convocar en audiencias públicas. Vamos a sugerirle al Gobierno la necesidad de tener un gabinete de crisis de emergencia, no puede ser que nos movamos al compás del termómetro. Acá nos levantamos a la mañana cruzando los dedos, donde los funcionarios ven si hace frío o hace calor, lo único que falta es que un ministro se ponga un sobretodo en el verano para disimular y a lo mejor así no se corta la luz… decimos esto con cierta ironía sobre una falta de respuesta por parte del Gobierno.

– Se conocieron datos sobre la calidad educativa…

– Estamos asombrados sobre lo que ha pasado con la calidad educativa. El informe de la UCA es descomunal, el abandono de la secundaria del 37 por ciento de los jóvenes, el 20 por ciento que no estudia ni trabaja, lo que significa que se a consolidado la pobreza estructural de la Argentina. Es un enorme crimen habiendo crecido a tasas del ocho o nueve por ciento durante todos estos años del kirchnerismo y tenemos 10 millones de pobres, el 25 por ciento de la población en situaciones extremas.

– Otro de los problemas es la inflación…

– La inflación va estar en el centro del debate en la medida que el Gobierno siga siendo terco, agache la cabeza, se enoje y no reconozca la inflación, si es así va a seguir llevando ministros. Jorge Capitanich apareció como el hombre que iba a recibir los abrazos de la Argentina y ahora habla difícil, porque no quiere hablar de la verdad. Amontona a los empresarios para pedirle que hay que ajustar precios, lo cual no me parece que esté mal, pero tienen prohibido hablar de la inflación. Y si usted no habla de inflación y al combo le suma devaluación que en noviembre a la tasa que fue para acercarse al dólar blue anualizado equivale al cien por ciento y además de eso tiene que salir de la política de subsidios inequitativa que aplicó, porque no fue solo para los pobres, sino para los que podían pagar. Estamos hablando que cuando en febrero los argentinos se toquen el bolsillo van a ver que el salario va estar en el fondo del bolsillo.

– ¿Cuál será la propuesta del radicalismo en el Parlamento para solucionar estos temas?

– Vamos a proponer leyes vinculadas a estos temas, pero es probable que el Gobierno no los quiera acompañar, creo que ellos están en la baja con el número para el quórum. El resultado electoral lo ha puesto al kirchnerismo a ver si está en condiciones de demostrar pericia cuando no tenga mayoría para construir mayorías sobre la base del consenso, hasta ahora no conocemos ese rostro del Frente para la Victoria. Hasta ahora hemos conocido el de mayoría absoluta y el Congreso de escribanía, inclusive dándose algunos lujos que son mal ejemplo, como fue romper acuerdos democráticos con la sociedad argentina que nadie discutía como fue el caso de la AMIA, era una política de Estado y era tácita, estaba asentada en la sociedad y en 24 horas nos llevaron al acuerdo de locura con Irán sobre el que aún hoy no tenemos respuestas. Vamos a ver ahora si la tendencia a la baja en la mayoría que tienen en ambas cámaras, si son capaces de hacer funcionar el Congreso buscando entendimientos y consenso sobre los problemas de la gente.

– ¿Cree que el Gobierno se va abrir al diálogo?

– Yo lo veo al Gobierno muy terco, por lo general tratan de no cambiar, escuché a alguien del Frente para la Victoria decir al final fue un error que se vaya Moreno. En realidad no fue un que se vaya Moreno, fue realmente un acierto que se vaya Moreno; el error es que no se vayan las políticas de Moreno, que las siguen sosteniendo igual y que producen los mismos efectos negativos. Moreno se fue de viaje, pero quedó el cepo cambiario, quedó el control de precios como dice Capítanich, popular y con la brigada y el INDEC. Esa es nuestra batalla, porque sin cifras serias no hay previsibilidad, no hay confianza. El Gobierno está desesperado buscando dólares, pero en realidad tendría que estar desesperado por resolver los problemas que causan que no haya dólares, la falta de inversión, la falta de ingresos de capitales, porque se estancó la mano de obra en el sector privado, porque solamente se ha creado empleo formal en el sector público, todo aquello que lo mostraban como virtuoso hasta el 2007, tomó la curva y hoy está en un camino de seria dificultad.

– ¿Cómo va a trabajar el radicalismo en el Congreso con otros bloques?

– En los temas institucionales no hay ningún prejuicio cuando se trate de afianzar la ley y la división de poderes, se junta toda la oposición. Estamos abiertos a todos los proyectos que se quieran acompañar y discutir. En término de estrategia política es el ámbito donde nosotros tenemos que consolidar la relación entre los similares para construir una alternativa para el 2015. A 30 años de democracia sería un fracaso para nuestra generación que no podamos afirmar en la Argentina, que la alternancia no es peronismo por peronismo; eso es una ficción, es una mentira popular de que solo hay vida política con el peronismo en la Argentina, pero la responsabilidad es nuestra y eso vamos a materializar en dos caminos: el primero tratando de trabajar juntos en el Congreso, aunque cada uno mantenga su identidad sobre los proyectos importantes y en segundo lugar, construyendo en simultáneo una coalición política que la gente sea capaz de verla, que no se amontonan para pelear, sino que se preparan para gobernar. Para gobernar mejor de lo que lo están haciendo, sobre la base de la experiencia y los errores cometidos antes.

– Pero ustedes también se equivocaron mucho…

– Por supuesto que nos equivocamos, el que diga que no nos equivocamos no puede prepararse para gobernar de nuevo si lo niega. Ahora de los 30, 22 años gobernó el peronismo, se preparó para gobernar, dejó de gobernar, lo hizo bien al principio terminó haciéndolo mal y son las reglas de juego de la democracia, la sociedad es la que modifica, corrige y cambia los actores políticos.

– ¿A nivel nacional se podrá dar algo similar a lo que se dio con UNEN en la Capital Federal?

– Hablando de perfiles gruesos, hay que imaginar hacia el país una coalición de una envergadura mayor y con una propuesta integral, obviamente que la de la Capital Federal fue válida, pero que mire a la Argentina, que recupere la Argentina profunda, que recupere el federalismo, que tenga prioridades que tengan que ver con la transparencia. La oposición tiene que arrancar ya en una coalición que comience a mirar al mundo, contra lo que el kirchnerismo quiere hacer que es taparnos lo ojos para no mirar lo que pasa en el mundo y así estamos aislados. Tenemos que vincularnos en paralelo sobre lo que está pasando en el Mercosur, preocuparnos porque estamos peleados con Uruguay, porque no andamos bien con Brasil, que nos está pasando con Chile, salir de la retórica.

Un Gobierno sensato implica independencia de los poderes, hay que reconstituir la relación de la sociedad con el Estado, el kirchnerismo en los últimos cuatro o cinco años creo que cometió el peor pecado invocando el progresismo, y es que la oferta para la sociedad ha sido de muy mala calidad: transporte, infraestructura, energía, es decir con el nivel de crecimiento y la plata que se manejó se supone que los argentinos deberían estar viviendo mucho mejor y sin embargo la calidad de las acciones políticas no son proporcionales a eso. Creo que el kirchnerismo termina gobernando mal, con ceguera, equivocado y además aumentando los niveles de pobreza, de desigualdad y con caída de los niveles educativos.

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