Ante las comisiones de Trabajo y Previsión Social, y Presupuesto del Senado, el ministro de Trabajo defendió el proyecto del Ejecutivo para combatir el trabajo en negro al asegurar que busca “expandir los derechos de los trabajadores”. Remarcó que el empleo registrado creció un 82 por ciento desde 2003.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, defendió este martes el proyecto de ley de promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral, al asegurar que busca “expandir los derechos de los trabajadores” al beneficiar a las microempresas que los incorporen al mercado formal.
Tomada expuso durante casi tres horas ante las comisiones de Trabajo y Previsión, y de Presupuesto del Senado, donde -con apoyo opositor- el Frente para la Victoria consiguió firmar el dictamen favorable, que será debatido en el recinto el próximo miércoles 30.
Durante el plenario, el funcionario destacó que este gobierno “modificó el paradigma de la naturalización del trabajo no registrado” ya que “hace diez años que hay una conciencia creciente” de la existencia de este problema.
Sin embargo, indicó que “después de diez años de cambio de paradigma todavía necesitamos trabajar sobre el sector de las empresas formales, para que esas empresas formalicen el trabajo no registrado”.
Explicó que el proyecto del Poder Ejecutivo crea un Registro de Empleadores con Sanciones Laborales donde se incluirán las sanciones firmes impuestas por el Ministerio de Trabajo, la AFIP, las provincias o el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios.
Para las empresas que incumplen la ley, aclaró, se aplicarán sanciones que implican la posibilidad de perder los beneficios impositivos que ésta otorga.
Además, Tomada remarcó que la iniciativa “fortalecerá la capacidad de inspección del Ministerio de Trabajo” para controlar el cumplimiento de la ley.
Por otro lado, apuntó que habrá “estímulos e incentivos a los sectores de mayor vulnerabilidad y menor rentabilidad”, con el fin de que formalicen a sus empleados.
En este sentido, detalló que el proyecto implementa un “nuevo régimen de seguridad social para las empresas de menos de cinco trabajadores” –incluso las que hoy están en el régimen formal-, y que “las empresas de hasta 15 trabajadores tendrán un régimen transitorio, sólo para la creación de nuevos puestos de trabajo”.
Esto significa que las microempresas que empleen hasta cinco trabajadores no pagarán más contribuciones patronales, de acuerdo a un régimen que será definitivo.
En tanto, las microempresas de hasta 15 trabajadores gozarán de un descuento del 100 por ciento en contribuciones patronales por cada empleo nuevo que tomen, durante el primer año. El descuento será del 50 por ciento para las microempresas de 16 a 80 integrantes, y del 25 por ciento para las que empleen más de 80 personas, durante los primeros dos años.
Por otra parte, Tomada se defendió de las acusaciones de la oposición acerca de que el Gobierno “se da cuenta diez años después” de la existencia del trabajo en negro, al precisar que “el 26 agosto de 2003, 91 días después de la asunción de Néstor Kirchner, se puso en marcha en Casa Rosada el Programa de Trabajo No Registrado”.
El ministro detalló a través de gráficos que “hubo un crecimiento del 82 por ciento del empleo registrado desde 2003”.
En esa línea, Tomada destacó la sanción de leyes como el nuevo Estatuto del Peón Rural, que creó la RENATEA; las modificaciones al régimen de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (ART) para lograr una “reducción importante de la siniestralidad” laboral; y la Ley de Trabajadores de Casas Particulares, recientemente reglamentada.