Fue al saludarlo, en el marco de la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII. Diputados argentinos participaron de la histórica ceremonia.
“Cómo está Cristina”, preguntó a manera de saludo el papa Francisco, cuando Julián Domínguez, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, encabezando la comitiva argentina se acercó a saludarlo, en el marco del “domingo de los cuatro papas”.
Al finalizar la ceremonia, y ante requerimientos periodísticos, Julián Domínguez, afirmó este domingo que “la doctrina social de la Iglesia triunfa como corriente en Latinoamérica, porque se consolida el humanismo social como corriente filosófica: se pasa de la mercantilización de la economía a la economía al servicio del hombre”, al encabezar la comitiva nacional que participó de la histórica canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII en Roma, encabezada por el papa Francisco.
Asimismo, el titular de la Cámara baja nacional destacó, parafraseando al padre Carlos Mujica que “la política es vocación de servicio, el que no vive para servir no sirve para vivir”, al tiempo que agregó: “Francisco recuperó el espacio de las cosas comunes para la argentina. Y nuestro país, bajo la conducción de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tomó una dimensión internacional a partir de las autonomías de las decisiones y de promover las capacidades nacionales”.
Julián Domínguez sostuvo también que hay “una apuesta por Argentina, su origen como Estado nacional y su destino histórico”.
En el llamado “domingo de los cuatro papas”, Juan Pablo II y Juan XXIII fueron proclamados santos en una ceremonia multitudinaria en la Plaza de San Pedro del Vaticano. La misa fue oficiada por el papa Francisco.
Participaron de la comitiva nacional el canciller Héctor Timerman; los diputados Federico Pinedo y Sergio Bergman (Pro); el titular de la UCR, Mario Barletta y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri. También estuvieron Sergio Casas, vicegobernador de La Rioja y el presidente de la Cámara de Diputados de La Rioja, Luis Orquera.
Por su parte, el diputado Sergio Bergman consideró “necesario hacer un alto en el camino y recordar de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Francisco es una revolución en la Iglesia Católica, pero también lo será para el diálogo judeocristiano. Quienes creen que así será porque es amigo de los judíos, se confunden al desconocer que esta amistad es consecuencia natural de su fe, de su doctrina”.