Tras reiterar su cuestionamiento a la postulación de Daniel Scioli, el presidente de la Cámara baja expresó cuáles a su juicio son los requisitos que debe tener el candidato, que finalmente será elegido por el partido y la gente. Cree que los aspirantes de hoy podrían no estar en “la fotografía del 2015”.
Presente en Roma durante la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, pidió aprovechar la “oportunidad extraordinaria” que le abre en el mundo el hecho de contar con un papa argentino y fundamentalmente con las características que tiene Francisco.
Puesto a analizar las candidaturas para las presidenciales de 2015, Domínguez estimó que la discusión recién comenzará “en marzo del año que viene”. Hasta ese momento, dijo, hablar de eso “va a ser gastar tiempo, comunicación, mucha tinta y mucho esfuerzo”.
Al ser consultado por radio La Red sobre los candidatos ya instalados, insistió en que “falta mucho tiempo, agosto del año que viene es mucho tiempo”, y con relación a quien debe ser a su juicio el elegido, expresó que “el dirigente que debe representarnos debe ser alguien comprometido, debe tener los valores del peronismo, debe ser un militante social, un militante político, con trayectoria, no basta decir yo quiero ser candidato”.
“Y finalmente, más allá de lo que yo piense, será el conjunto del peronismo el que va a elegir a su candidato, así que no me tiene tan preocupado eso, sino cuáles son las ideas, los valores, las convicciones que como dirigencia pensamos dejarle al futuro”, remarcó.
Domínguez aclaró que hoy “no necesitamos un candidato, necesitamos líderes dispuestos a conducir procesos, que militen, que tengan compromiso con la gente, que tengan un proceso de formación política”. Consultada su opinión respecto al gobernador bonaerense, dijo que su opinión individual “no sirve; lo que sirve es cómo nosotros construimos un proyecto de país, no candidaturas en la medida de la estética de la comunicación, sino líderes políticos comprometidos con la realidad de la gente, que sientan al pueblo, que provengan del pueblo, que conozcan sus angustias, sus dolores, que militen abajo”.
Así las cosas, dijo no sentirse representado por Scioli, pero aclaró que “esto no debe preocuparnos, yo soy parte de un proceso colectivo, que es el peronismo, en el que el sujeto colectivo, que es la gente, es quien va a decidir”.
Al pedírsele nombres de candidatos, sostuvo que “el peronismo tiene muchísimos dirigentes, en la cancha veremos”, advirtiendo que “si uno dice un solo nombre, corre el riesgo de cortar la riqueza de este momento. Todos aquellos que tengan voluntad de conducir un proceso, lo expresarán, se organizarán y en una interna se definirá el que mejor expresa las expectativas de nuestro espacio político para decirle a la sociedad que queremos seguir el futuro del proceso nacional y popular”.
Consultado respecto a si se anota él mismo en la carrera, rechazó hacer “postulaciones individuales”, destacando que “si hay dirigentes y militantes que creen que yo puedo expresar eso”, llegado el momento “será el conjunto de los compañeros los que nos vayan indicando el lugar” de cada uno. Pero destacó que “las candidaturas individuales, autorreferenciales son conspirativas de la construcción colectiva que creo que debe tener la política. La política no puede ser expresión individual, esto es una expresión colectiva”.
“Me parece que le resta riqueza que el destino de la Nación argentina se juegue en la nominación, la difusión o la propaganda de los candidatos. Tiene que jugarse en el sentimiento del pueblo, de sus dirigentes, de sus militantes”, sostuvo.
De la presidenta y su rol en la elección del futuro candidato, Domínguez dijo que “ella va marcando caminos, tiempos y nunca pone los tiempos personales antes de la responsabilidad institucional del país”.
En definitiva, estimó que la definición de postulaciones recién comenzará a verse “en marzo del año que viene”. Hasta ese momento, dijo, “me parece que va a ser gastar tiempo, comunicación, mucha tinta y mucho esfuerzo. Lo que tenemos que ver es cómo se inserta la Argentina en el mundo, cómo es más competitiva, cómo desarrollamos el tema energético que va a definir la Argentina del futuro, cómo nos planteamos la estrategia agroalimentaria industrial de la Argentina… me parece que esos temas van a darle en el año que viene, mucho más cerca del tiempo electoral, el hombre que encabece la expectativa y que pueda simbolizar que representa la mayoría de los intereses del pueblo argentino”.
“Yo tengo la convicción de que todo lo que ahora aparece quizá no sea la fotografía del 2015 y casi siempre en la historia argentina ha pasado eso: todo lo que eran números puesto, y arrancaron con mucha furia en los primeros metros, al llegar al disco llegaron cansados y sin la expectativa de la sociedad”, señaló Julián Domínguez.
El presidente de la Cámara baja sugirió esperar y trabajar mientras tanto “por la Argentina” y aprovechar “este tiempo histórico. Tener un papa argentino, con una visión latinoamericana y con un amor por la Argentina como tiene Francisco, a la Argentina le abre una oportunidad extraordinaria en el mundo, la posición de crecimiento y desarrollo en materia energética de la Argentina en materia agroalimentaria nos pone en una posición de privilegio”.
Rescató también el “hecho histórico” de haber logrado que “el Estado americano defienda el comportamiento de la Nación argentina frente a los fondos buitre me parece que constituye un reconocimiento de la posición del Estado argentino de defender el interés del Estado por encima de los intereses económicos. Y este me parece que es el tiempo que tenemos que aprovechar y no restar la riqueza que tiene este tiempo histórico, económico y productivo de nuestro país en discusiones que no nos van a llevar a ningún lado, porque finalmente el que va a votar va a ser el pueblo, primero en agosto en la interna y después en las elecciones generales”.
Con relación a su experiencia del fin de semana en el Vaticano, Domínguez dijo que “el papa lo que viene a acercar es el pueblo a Dios. Y rompió toda la estructura: la Iglesia, que era jerárquica, dogmática, alejada de la gente, que uno no quería, con la que no nos sentíamos identificados, quedó atrás, para una Iglesia presente, cerca del pueblo”.
“Y esa me parece que es la contribución del papa, un papa con un corazón extraordinario -agregó-. El papa es pastor; cuando él dijo ‘pastor domador de ovejas’, significa compromiso con la angustia, los pesares y con los sueños del pueblo. Me parece que es eso, no hay que mirarlo desde la perspectiva terrenal o política, o desde la lógica que muchas veces tenemos nosotros, política o periodística”.
Domínguez sugirió mirar al pontífice “en la dimensión de pastor universal y de pastor que tiene una visión mucho más amplia de las cosas que nosotros tenemos y de la categoría de análisis que tenemos como militantes políticos partidarios. El tiene en su construcción, en su cabeza y en su alma una mentalidad que lo eleva, que lo trasciende en las categorías que para nosotros forman parte de nuestras vidas y que para él quizá son las cosas que muchas veces alejan a la gente de Dios”.