Por Silvina García Larraburu. La senadora evoca la llegada al poder del kirchnerismo, hace 11 años, “con el mismo espíritu revolucionario y patriótico que primó en 1810”.
Hace 11 años asumía como Presidente de la Nación quien decidió cambiar la historia y el rumbo de nuestro país. Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada con el 22% de los votos, con una Argentina en un cuello de botella producto de décadas neoliberales, con una deuda externa de aproximadamente 180 mil millones de dólares, 25% de desempleo y 60% de pobreza. Sin embargo, supo pararse del lado del pueblo, eligió la reconstrucción del tejido social y decidió embanderarse con los reclamos que venían sosteniendo los trabajadores, los desempleados y las organizaciones sociales. Advirtió que el camino era el mismo para todos: la política.
Con el mismo espíritu revolucionario y patriótico que primó el 25 de mayo de 1810, Néstor Kirchner planteó un proyecto político nacional y popular para los 40 millones de argentinos. Debíamos retomar la hora de los pueblos a través de la unidad, elegimos priorizar los intereses colectivos: recuperar el empleo, reinstalar las paritarias, apostar por la inclusión social, avanzar hacia el desendeudamiento y romper con el esquema hegemónico neoliberal que pretendía el sometimiento de nuestra Argentina.
El camino fue claro: “Sabemos a dónde vamos y sabemos a dónde no queremos ir o volver”, expresó ante sus pares de la región. Con ello se pudo romper con el FMI y los organismos multilaterales de crédito usureros, para lograr recuperar la Independencia Política y la Soberanía Económica, las dos banderas que acompañan históricamente al objetivo máximo: la Justicia Social. Nada de esto se hubiese podido concretar con un Estado pasivo, que no regule los mercados ni promueva una industria nacional.
Once años después estamos convencidos de profundizar este camino gubenamental: continuar con el estímulo de la producción local; seguir con la sustitución de importaciones y con la diversificación de las exportaciones; apostar por el desarrollo y el trabajo argentino, con la premisa de redistribuir la riqueza avanzando hacia el justicialismo de nuestra Patria. El país, que durante tanto tiempo fue de unos pocos, hoy crece para los 40 millones de argentinos y todos protagonizan esta “Argentina grande, con que San Martín soñó”. Elegimos ser el país de reiterados aumentos de pensiones y jubilaciones, de la instalación de los Derechos Humanos y los juicios a los genocidas, de la Asignación Universal por Hijo, de la búsqueda por la soberanía energética, de la pluralidad de voces a través de una ley de medios, de la ampliación de los derechos civiles, del No al FMI y del Sí a la unidad Latinoamericana, con la Unasur, el Mercosur y la Celac.
En todo este tiempo decidimos avanzar con memoria, pero también con la Justicia que se merecen todos los argentinos, la social. Sólo entendiendo lo que nos sucedió en el pasado podemos entender de dónde venimos, hacia donde vamos y a donde no queremos ni podemos volver.
Celebramos otro 25 de Mayo orgullosos de seguir retomando la Patria que soñaron San Martín, Belgrano, Bolívar y todos los compatriotas emancipadores de la Patria Grande.
Por el pueblo y su felicidad definitiva, concretemos el sueño de la Argentina que queremos. Viva la Patria!!!