En un encuentro con autoridades, la cúpula de la UIA alertó que los más fuertes de ese sector pueden aguantar hasta septiembre como máximo.
La última reunión de la Unión Industrial Argentina estuvo sumamente movida, ya que los popes de los negocios en la Argentina consideran que el panorama es cada vez más grave.
Así se lo hicieron saber varios de los integrantes de la cúpula de la central fabril a la ministra de Industria, Débora Giorgi, y al secretario de Comercio, Augusto Costa.
Es más, aseguran que de continuar el panorama observado en el primer y segundo trimestre, la industria pronto ingresará en recesión.
Tal es así que algunos dirigentes industriales advirtieron que en el segundo semestre son varios los sectores que podrían comenzar con despidos de personal.
“Hay varios sectores que tienen espaldas para aguantar hasta septiembre como máximo. Ya se lo dijimos a Débora. Está en ellos tomar medidas urgentes, otra cosa no se puede hacer”, aseguró uno de los cinco integrantes de la cúpula de la central fabril.
Pero paralelamente a este reclamo, comenzaron a surgir más internas, en este caso, en el sector energético. Por eso se fue Daniel Cameron, el ahora exsecretario de Energía.
El problema es el biocombustible. Pasó a contar con una retención efectiva del 9,3% luego de estar gravado con un 11,0% entre el 21 de mayo y el 18 de junio (hasta el 20 de mayo la retención era del 21,7%). En este contexto, la decisión oficial reabrió viejas internas en el gabinete nacional luego de algunos funcionarios comprobaran efectivamente que dicha política contribuye a promover un mayor ingreso de divisas.
Es que en el ámbito del Ministerio de Economía que dirige Axel Kicillof están convencidos de que el cobro de retenciones a los productos agropecuarios es una medida fundamental para sostener la recaudación fiscal.
Pero en el seno del Ministerio de Planificación y de la Secretaría de Energía -que conducen Julio de Vido y Daniel Cameron, respectivamente- consideran exactamente lo contrario a lo que creen Kicillof y su equipo económico.
En otras palabras, tanto De Vido como Cameron sostienen que sin retenciones el sector de biocombustibles podría convertirse en una industria sumamente competitiva a nivel mundial (incluso ambos funcionarios hacen lobby a favor de esta política).
Es que el ministro de Planificación y el secretario de Energía son, quizás, los dos mayores impulsores dentro del Gobierno nacional de la industria de biodiesel que nació en 2007 durante el último tramo del gobierno de Néstor Kirchner.
Luego, ya sin la presencia del fallecido expresidente, tomó las riendas Kicillof quien, en su momento, aplicó un polémico esquema de retenciones móviles que después de provocar un fuerte daño a las empresas del sector fue finalmente disuelto.
Así fue como se gestó esta fuerte interna que hoy resurge en el gabinete, dado que De Vido y Cameron deben lidiar con los reclamos de los máximos referentes del sector que vieron cómo comenzaban a destruirse los más de 2000 empleos directos que se crearon en los últimos años.