¡Feliz Día del Petróleo!, aunque la vida te da sorpresas

Por Daniel Bosque. Para el autor, este es el mejor Día del Petróleo en Argentina “desde que alboreó la querida y denostada década ganada”.

La vida te da sorpresas. Hasta hace dos meses, con las cuentas arregladas con el big stick en una mano y el fajo de verdes en la otra, Cristina y Miguel Galuccio tenían razones de sobra para brindar por una pax petrolera con las provincias que acomodaba el reparto de la renta, en el lugar más o menos deseado, y abría las puertas para la inversión tras la promesa de Vaca Muerta.

Tiremos todos para adelante, han dicho empresarios y funcionarios, con un nuevo marco propicio, mucho más que lo anterior, según la óptica de la inversión. Se acabaron las quintas, como le gusta decir al mundo K, en un argot muy acorde con el modelo de coparticipación que impera y que nadie, en el horizonte, cambiará en el país. Todos ponen, toma todo, como la perinola, para sostener la paz social, la abundancia de recursos públicos y el control cerrado desde la Casa Rosada y ministerios adyacentes.

La Ley de Hidrocarburos o 27.007 no ha tenido el status institucional de la Reforma Energética de México porque la prolijidad no es el rictus de esta era geológica argentina. Pero, comparado con el expressionismo de otras legislaciones fundamentales sacadas como churros, tuvo su buen forcejeo y debate. Y el final, es alentador para la inversión, con los obvios paréntesis que siempre acompañan a la palabra Argentina en el mundo de los negocios.

Vamos todos juntos, ha sido la consigna en OFEPHI, el Club del Petróleo, el IAPG y cuantas cámaras y asociaciones de proveedores se han apuntado a la utopía petrolera. La Argentina puede ser un tanto precaria en términos alfanuméricos, pero el axioma de que el petróleo y el gas hoy y aquí valen tanto como el agua, hacen creer que los marcos acordados perdurarán un buen tiempo y sobrevivirán a las también argentinísmas letras chicas.

El shale y el tight no son ilusiones, para nada, ya están moviendo la aguja a caballo de las inversiones que pusieron a rodar YPF, Chevron y otras petroleras que no tienen tanta prensa. El mercado ha estado ávido de venir a la Patagonia que alberga todo lo que ya se sabe para soñar a lo grande, hasta los inconmensurables US$ 300.000 M.

Estaba todo resuelto hasta que apareció una mano negra (por petrolera, claro) que ha derrumbado por igual al Brent y al WTI, poniendo al negocio del petróleo entre la agonía y el éxtasis. Son días de muchas cifras acerca de un crudo que no para de caer. Por lo pronto, US$ 150.000 millones en proyectos aparecen aparcados por las bad news. La descapitalización bursátil es la marea oscura que amenaza y produce migraña a brokers, partners y managers en los cinco continentes.

Importa, pero poco importa, qué hay detrás de la tirada del mantel de Arabia Saudita, refractaria a cualquier acuerdo en la OPEP. ¿Cuotas de mercado? ¿rediseño estratégico del negocio mundial? ¿acoso a Rusia y el antipático Putin? ¿golpe a EE.UU y su vertiginoso crecimiento vía fracking?.

Todo explica, nada consuela. Charles Darwin, siempre presente, dejó la premisa de que en las crisis y en los cataclismos se imponen los mejores. Otro filósofo, Pedro Navaja, nos recuerda a diario aquello de que “la vida te da sorpresas”. Nadie puede asegurar que esta tormenta será pasajera y el barril volverá por sus fueros a corto plazo. Pero, ya se ha dicho hasta cansar que el boom petrolero argentino precisa, por lo menos US$ 80 para no tener que manotear rentabilidad de otro lado. Queda el consuelo para las cuentas públicas de que la abultada factura del GNL de los barcos metaneros debería bajar. Debería.

De cualquier forma, pese al cimbronazo, este es el mejor Día del Petróleo en Argentina desde que alboreó la querida y denostada década ganada. Felicidades, a brindar, y a recalcular. Urgentemente.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password