Por Roberto Follari. El autor destaca el triunfo radical en la capital mendocina, pero advierte sobre el crecimiento del kirchnerismo en esa ciudad.
Ganó ampliamente la UCR, con pequeños aliados, el día domingo en ciudad. Obtuvo un punto más que en su mejor elección anterior -si bien entonces estos aliados no existían-, y consolidó una vez más su supremacía histórica en la municipalidad capitalina, establecida desde 1984.
Muy lejos debajo, pero en clara superación de elecciones anteriores se ubicó el Frente para la Victoria. La suma de sus cuatro candidatos dio 17,5%, superando así al FIT y logrando el segundo lugar. No es poco, para un FpV que llegó a salir cuarto en alguna elección anterior. Para ello fue fundamental el aporte de Pinty Saba con sus más de 5 puntos; sin este caudal del "kirchnerismo puro", el FpV hubiera apenas rondado los 12 puntos, y no habría llegado al segundo lugar.
Si ponemos un poco de ciencia social y desoímos cierto ruido mediático de estos días, se hace evidente que quien ganó no fue Macri, y quien perdió no fue el kirchnerismo. Ganó la UCR y no el macrismo, y quien perdió fue la derecha histórica, a través del Partido Demócrata.
Macri no aportó nada al triunfo radical, pero se instaló en Mendoza apenas lo dejaron. Insólitamente, se apropió de una victoria que no le pertenece; apostrofó a Cobos y a Sanz como no dignos de esta "nueva política" que habría triunfado el domingo. Ello, justo en la provincia de esos dos políticos, y en base a los votos del partido de ellos, no del de Macri. Hasta se desmarcó de Cornejo, señalando que él no va con el massismo. Macri mostró así la prepotencia con que trata a sus nuevos aliados que considera menores, pero que son los que hicieron la victoria. Que vayan tomando nota los "radicales macristas" acerca de cómo serán valorados por el candidato de la derecha nacional si es que este llegara al podio presidencial.
Mientras, el kirchnerismo logró plantear por primera vez una lista propia gracias al mecanismo de las PASO, que existen por iniciativa del gobierno nacional. En una elección de fecha súbita, con campaña breve en medio de vacaciones generalizadas, con todo el telón de fondo de la muerte de Nisman, esta lista que hacía su primer aparición salió segunda entre cuatro del FpV, y llevó al FpV al segundo puesto. Lo mismo, pero con un caudal de casi el 10% del total general de votos, logró el kirchnerismo en San Carlos. Lo cierto es que el kirchnerismo va dentro del FpV, como parte de éste, y ha contribuido a una clara mejora de elección del Frente en los dos distritos, siendo incluso ahora posible disputar la intendencia a Difonso y sus doce colectoras. Y, por cierto, los votos del Frente para la Victoria se cuentan en su suma y conjunto y no dividiendo entre sus diferentes candidatos, como algunos intencionadamente ahora pretenden.
Finalmente, es obvio que ninguna de las dos elecciones fija tendencias, ni provinciales ni nacionales. En la provincia, 12 departamentos siguen gobernados por el Frente para la Victoria: si en vez de Capital la primer elección hubiera sido San Rafael o Las Heras, otro sería el resultado. Capital incluye apenas alrededor del 7% del electorado provincial, y no llega al 0,4% del de la Argentina. Sacar conclusiones a partir de estos resultados de lo que pasará con la gobernación mendocina o con la presidencia nacional, sólo puede ser fruto de la mala fe o de la ignorancia. O de la nada inhabitual mezcla de ambas, hecha en total desconocimiento de lo que la metodología de las ciencias sociales exige para ordenar e interpretar datos estadísticos.