A través de una iniciativa, Berta Arenas busca confrontar con lo que define como “una verdadera epidemia de alcance mundial como lo son la violencia intrafamiliar y la de género”.
La diputada nacional Berta Arenas presentó un proyecto para incluir en el Código Penal el delito de lesiones leves dolosas cometido en contexto de violencia intrafamiliar y de género, y que la misma sea penada con cárcel efectiva para los culpables.
Para la legisladora puntana, resulta “incomprensible” que los numerosos proyectos de modificación del Código Penal de la Nación hagan silencio sobre “una verdadera epidemia de alcance mundial como lo son la violencia intrafamiliar y la de género. Si bien el debate existe desde siempre y en los más diversos ámbitos, desde la academia a la mesa de café, debemos reconocer que, a diferencia de los ‘trapitos’ que aparentan constituir la preocupación central de la teoría de muchos ‘expertos’, de violencia dentro de la familia o de género pocos se ocupan, más allá de los discursos y los consabidos spots publicitarios que pagamos todos”.
“Criminalizar conductas está lejos de ser el camino ideal, pero la vida de las víctimas, su integridad física y psíquica y la armonía familiar deben y merecen ser garantizadas por el Estado, aunque éste deba recurrir a la amenaza de sanción que significa incorporar estos hechos al catálogo penal de infracciones castigadas con pena privativa de la libertad”, sostuvo Arenas.
En su iniciativa, a modo de breve marco referencial la diputada afirma que “no existe razón alguna para privilegiar a los violentos que lesionan, amenazan y matan, principalmente a mujeres, en nuestro país. Estos sujetos despreciables suelen actuar valiéndose de situaciones de preeminencia, o equivalentes, que pueden presentarse en el seno del matrimonio, en relaciones interpersonales que incluyen convivencia y familiaridad, o incluso en otras realidades en las que no media convivencia, como podría ser el noviazgo”. Agregó que “son hechos aberrantes que, en general, suceden ‘entre cuatro paredes’, en los cuáles la víctima llega a sentir que, si decide actuar legalmente contra el agresor, todo se derrumba sobre ella y, muchas veces, sobre sus hijos que también son víctimas de esta epidemia sin control. Es un contrasentido, pareciera que la ‘solución’, que toda la situación post agresión queda en manos de la víctima; si ella quiere y puede recibe atención médica, si ella quiere y puede llama a la Policía y formula denuncia, si ella quiere”.
Sostiene Arenas que “esto es profundamente injusto, poner la responsabilidad del castigo al agresor sobre los hombros de la parte más débil y vulnerada del conflicto. Parecen resabios desnaturalizados del castigo privado del Derecho Romano, o es machismo hecho ley, pero lo que sí está claro es que debemos modificar la regulación actual y generar una nueva que respete los derechos de la víctima y, a la vez, se ocupe del agresor con todo el peso del Código Penal”.
Por eso propone la actuación de oficio en el delito de lesiones leves dolosas, porque advierte que así comienza la violencia: con gritos, empujones, forcejeos, golpes y un largo calvario que sólo conocen las víctimas, que se cuentan por miles cada día.