Con su iniciativa, la diputada Gabriela Troiano busca lograr un manejo responsable de las lámparas de bajo consumo al momento de ser desechadas, ya que cada una de ellas contiene la suficiente cantidad de mercurio como para contaminar 5000 litros de agua.
Un novedoso proyecto fue presentado por la diputada nacional y precandidata a vicegobernadora Gabriela Troiano, que busca un manejo responsable de las lámparas de bajo consumo al momento de ser desechadas ya que cada una de ellas contiene la suficiente cantidad de mercurio como para contaminar 5000 litros de agua.
La iniciativa tiene por objetivo “prevenir que las lámparas fluorescentes compactas, los tubos fluorescentes y cualquier tipo de artefacto lumínico similar que contengan elementos tóxicos (ya sean en estado líquido, sólido, gaseoso, o en combinación de cualquiera de sus estados) sean desechados como residuos sólidos urbanos”.
Acompañado por las firmas de Ricardo Cuccovillo (PS), Laura Esper (Frente Renovador), Patricia Gimenez (UCR) y José Calvet (UDESO SALTA), el proyecto busca “informar y concientizar a los usuarios de la peligrosidad de los elementos tóxicos que contengan las fuentes de luz referidas; promover la participación comunitaria en el resguardo del medio ambiente, y crear puntos de recolección en todos los establecimientos comerciales donde se comercialicen cualquier clase de artefacto lumínico que contengan elementos tóxicos”.
Según explican los fundamentos de la iniciativa (que tuvo giro a las comisiones de Recursos Naturales, Presupuesto y Hacienda y Asuntos Municipales), una lámpara fluorescente compacta puede contener en su interior hasta 0,5 miligramos de mercurio, suficiente como para volver impotable a 5000 litros de agua, de ahí la importancia de este original proyecto que como antecedente tiene a la Unión Europea. Si bien en el viejo continente han fijado un tope de 0,5 miligramos como protocolo de producción, estudios posteriores han encontrado unidades que superan los 0,6 miligramos dejando en claro que aún los controles incluso en Europa son muy laxos, dado que no se realizan chequeos periódicos en las líneas de producción, o posteriores a ellas para verificar si no están superando el límite máximo de carga.
Varios expertos en el tema han sugerido tener en los hogares un kit de limpieza, compuesto por mascarillas, un mono impermeable, guantes, un envase con sustancias a base de ácido nítrico (para neutralizar el mercurio líquido o sólido), una escobilla y una bolsa para desechar todo lo usado en el proceso de limpieza de la lámpara rota.
Sin embargo, hay que estar alerta por si se inhala el tóxico, ya que una vez liberado el gas de mercurio, nada se puede hacer para retirarlo del aire y se calcula que un átomo de mercurio es suficiente para comenzar el daño en el organismo.