“Los planes sociales no son para fomentar vagancia”

La diputada Ramona Pucheta defendió ante Parlamentario los programas de asistencia social del Gobierno, pero aseguró que la suerte depende de los “punteros” y pidió generar “trabajo genuino”. La visión de una militante social sobre la pobreza y la política.

Por Carolina Ramos

A casi dos años de haber roto con el MIJD de Raúl Castells, Ramona Pucheta se define como una “amiga crítica del Gobierno” y una “militante social las 24 horas”. Se siente cercana a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y lidera el Frente por la Inclusión Social, un espacio que cuenta con “12 mil afiliados” y cuya fuerza territorial radica en Lomas de Zamora.

En la previa del debate por la movilidad de las asignaciones familiares, la diputada defendió ante Parlamentario el proyecto de ley y negó que los programas de asistencia social sirvan para “fomentar la vagancia”. “Los planes sociales requieren una contraprestación”, argumentó.

“Los que somos militantes sociales y venimos de los barrios sabemos las cosas que ha hecho este Gobierno”, confió Pucheta, al sostener que “mucha gente estuvo excluida durante años y ahora se siente incluida porque le dieron participación, derechos, y sobre esos derechos, obligaciones”.

Sin embargo, reconoció que para acceder a los planes “primero tenés que pasar por las manos de distintos referentes y punteros” y advirtió: “Nosotros venimos pidiendo desde hace años trabajo genuino”.

La oriunda de Chaco elogió la gestión de Martín Insaurralde y admitió que su futuro político, ahora que vence su mandato, todavía es incierto. “Hoy no puedo jugar en ningún partido porque no tengo”, lamentó, aunque no se arrepiente de haberse alejado de su exlíder, Raúl Castells. “Tenía que hacer lo que ellos me decían, no podía hablar con nadie. Me cuestionaban hasta el modo de vestirme”, confesó.

– ¿Qué opina del envío del proyecto para darle movilidad a las asignaciones?

– Estoy contenta, porque las asignaciones van a tener dos aumentos anuales, como los jubilados, y se lo va a hacer a través de una ley. Si bien ya es una ley, se va a ampliar este derecho como continuamente lo viene haciendo este Gobierno, generando inclusión. Los que somos militantes sociales y venimos de los barrios sabemos las cosas que ha hecho este Gobierno. Falta mucho, pero estas cosas hay que valorarlas, y también hay que sancionar en cuanto no cumplan con las prestaciones. Las asignaciones familiares son para que las madres se dediquen a sus hijos. Caso contrario, si no lo hacen, tendrán una sanción y se les cortará el programa. Los planes sociales requieren una contraprestación, no son para vagos, nada es fomentar vagancia. Queremos que se les dé derechos pero también obligaciones.

– Muchos de los que sostienen que los planes sociales sirven para “alimentar vagos” piden que se genere trabajo genuino…

– Estoy completamente de acuerdo. Nosotros venimos pidiendo desde hace años trabajo genuino para toda la gente, con la apertura de fábricas e industrias. Pero en el caso de que no tengan nada, está perfecto lo que se está haciendo. Que no crean que es para mantener vagos, porque si bien a algunos los manejan los punteros políticos y a otros las organizaciones sociales, tienen que hacer su contraprestación. Quienes militamos en la calle sabemos lo que es, pero quienes están detrás de un escritorio dudo que sepan. La gente, lo poco que tiene, lo cuida con lo que su dirigente o puntero político le obliga a hacer, porque nadie tiene los planes gratuitamente. Primero tenés que pasar por las manos de distintos referentes y punteros para poder tener un beneficio. Nunca uno se presenta solo y recibe cualquier cosa. Siempre tenés que golpear todas las puertas para obtener mínimamente un Programa de Emergencia Comunitaria (PEC) de 225 pesos para aquella gente de 24 a 60/65 años que no tiene nada.

– Entonces, ¿cuál es su visión sobre el tema de la pobreza? ¿Cómo se hace para combatirla?

– Para combatir la pobreza hay que generar más trabajo y más inclusión. Ahora estamos incluyendo pero con los programas; no hay aperturas de fábricas, trabajo. Con eso sí vamos a combatir de raíz la pobreza, porque toda la gente quiere trabajar y sabe que la única forma de salir del pozo donde están es trabajando y ganándose el dinero dignamente. No todos quieren lo fácil. Pero no hay trabajo, y si hay, encontras algo donde te dan lo mínimo, donde no tenés cobertura. En negro, te ofrecen todo, pero para tener algo blanqueado como se debe, no existe.

– Usted milita mucho en Lomas de Zamora, ¿cómo ve la gestión de Martín Insaurralde?

– Desde que está Insaurralde se hicieron muchas cosas. Nosotros, por ejemplo, en nuestra sede en Lomas no teníamos cloacas, asfalto ni veredas. En ese sentido fue un avance. Muchos de mis compañeros de Lomas, donde somos bastantes, no están de acuerdo con lo que yo digo. Pero yo lo digo porque nosotros, para poder llegar desde donde yo vivo al Camino Negro, los que no teníamos botas nos poníamos una bolsita de nylon. Hoy en día la mayoría de las cuadras tienen su vereda, hechas por el programa Argentina Trabaja. Por ahí en Villa Fiorito, que es el otro lugar fuerte donde estamos, esas cosas brillan por su ausencia, entonces entramos en ese debate de que en una parte se hizo y en otra no se hizo o en una parte figura que está asfaltado pero no está ya desde los gobiernos anteriores. Pero cuando alguien ve que algo hicieron, hay que decirlo.

– ¿Cómo fue el salto de militar en un movimiento social a trabajar en política?

– La organización social a la que yo pertenecía (MIJD) era en un partido político nacional. Nunca estuvo en mí ser candidata de un partido, porque siempre pensé que en política todo es posible para el que está adentro del radio político. Hoy te digo que con un militante social que está en política, tienen más ventaja sus propios vecinos y su propio municipio, porque te interiorizas más por los temas de tu municipio y peleas por las cosas justas. Es muy bueno articular movimiento social y político. Yo me considero una militante social las 24 horas, porque vos me llamas a cualquier hora y yo estoy. Gracias a que entré a este espacio, muchos de mis compañeros pudieron tener un trabajo genuino, porque conoces otra gente, pedís trabajo y entonces se te abren montones de puertas. La tarea de un militante social tiene ese camino, que es directamente la política, para lograr todo.

– Y ahora que vence su mandato, ¿le gustaría renovar su banca?

– Al ser una opositora, pero amiga crítica del Gobierno, nosotros no nos presentamos a elecciones porque no tenemos un partido político como el que yo vine anteriormente. Por ende, no podemos jugar de colectora en ningún lado. Tuvimos algunas ofertas, pero no coinciden con nuestros ideales. En este año y nueve meses que tiene este proyecto (el Frente por la Inclusión Social), se avanzó muchísimo. Nos han dejado sin nada, simplemente con la banca de diputada, porque así lo quise yo, y por todas las mujeres de la política que dijeron “el cupo femenino es tuyo, Ramona, te lo mereces”. Pero hoy no puedo jugar en ningún partido porque no tengo. Sí tengo algunas posibilidades dentro de este Gobierno, en algún lugar, pero todavía no se sabe. Yo lo que quiero es mantener este proyecto, que el Gobierno que venga lo mantenga y que no se caiga por nada del mundo. Hay mucha gente que estuvo excluida durante años y bajo este gobierno se siente incluida porque le dieron participación, derechos, y sobre esos derechos, obligaciones.

– Se definió como “amiga crítica del Gobierno”, ¿qué significa eso?

– Amiga crítica quiere decir que no todo lo que hacen está bien. Cuando las cosas no están bien hay que decirlo, y cuando están bien, también hay que decirlo. No por el simple hecho de ser opositora va a estar todo mal. Y si está todo mal, charlemos entre todas las fuerzas políticas de una vez por todas y dejemos de preocuparnos en nosotros mismos a ver si vamos a seguir atornillados en este sillón o no. Hay que pensar en la gente, que hace lo posible para que vos estés acá, porque vos no sos nadie si no te votan. Si nos olvidamos de eso, estamos mal.

– En su momento se dijeron muchas cosas acerca de su acercamiento al kirchnerismo, ¿qué tiene para decir?

– El MIJD, el Movimiento Independiente de Justicia y Dignidad, hizo una alianza con UNIR de Alberto Asseff, y con Es Posible de los Rodríguez Saá. Se juntaron los tres y armaron un frente donde cada uno ponía su candidato. Alberto Rodríguez Saá iba de presidente, el primer candidato a diputado nacional fue Asseff y el segundo candidato lo puso el MIJD de Raúl Castells, que fui yo. Obviamente yo nunca pensé que iba a estar en este lugar, porque a mi me hicieron firmar ante un escribano, antes de ser electa, que yo iba a renunciar para que pueda asumir él. Si yo no me metía en política, ni sabía que existe la Ley de Cupo Femenino, y que eso me deba derecho a no renunciar. Fueron dos años bajo la dirección de Raúl Castells donde fui totalmente cuestionada. Tenía que hacer lo que ellos me decían, no podía hablar con nadie. Me cuestionaban hasta el modo de vestirme, no podía ir pintada si las compañeras no se pintaban. Luego me empezaron a apuntar por el tema de las votaciones. Yo veía que algunos proyectos eran buenísimos. Por ejemplo, yo sigo manteniendo que estoy de acuerdo con el aborto y el MIJD no estaba de acuerdo. Entonces cuando empezaron todas esas cosas, un día me dijeron “ahora tenemos que poner los candidatos de 2013, vos vas a ser senadora del MIJD y Nina Peloso va a ser diputada”. Y me dijeron “vos no vas a ganar nunca, tus votos van a ser para Nina”. Entonces fue cuando dije “yo no soy más nada de este partido” y tomé la decisión de alejarme. Después, hasta dos horas antes de votar el Presupuesto 2014 me decían que tenía que votar en contra, pero voté a favor. Por eso para todos los del MIJD yo tengo doble apellido, soy “Ramona Borocotó Pucheta”. Dijeron que por votar a favor, el Gobierno me dio una casa en Mar del Plata, camionetas 4×4, cinco millones de pesos… se dijeron un montón de cosas. Yo voté el Presupuesto por convicción y porque no voy a dejar al país sin Presupuesto, porque de última terminan gastando igual. Hoy me considero una aliada del Frente para la Victoria y una amiga crítica. Estoy con el Estado que hoy gobierna Cristina Fernández de Kirchner, quien hizo lo posible con Alicia Kirchner para que esta organización pueda crecer tanto a nivel nacional.

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