“El proyecto europeo cayó en una mera cuestión de banqueros”

En un consistente análisis de la crisis que atraviesa Grecia, el diputado Eric Calcagno reivindica la “negociación política” encarada por Néstor Kirchner para afrontar el problema de la deuda que ahora azota al país heleno, y garantiza que Daniel Scioli continuará por ese camino si gana las elecciones.

Por Carolina Ramos

En medio del déjà vu que produce en los argentinos el observar la crisis financiera que azota a Grecia, la negociación política parece ser la única salida del país europeo. Así lo cree Eric Calcagno, el diputado que preside la comisión bicameral encargada de investigar el desarrollo de la deuda desde la última dictadura en Argentina.

Tras exponer ante el Comité de la Verdad del Parlamento heleno, el legislador del Frente para la Victoria lamenta que el “proyecto europeo” haya caído en “una mera cuestión de banqueros” y destaca en cambio que “Néstor Kirchner trasladó el problema de la deuda al campo de la política” y que “la experiencia de estos años muestra que el camino elegido ha sido el correcto”.

Calcagno confía en que, en caso de ganar las elecciones, Daniel Scioli seguirá por ese camino “con su estilo, a su modo”, y que en cambio el Pro -dijo- “quiere volver a un sistema en el cual los salarios se ajusten y las privatizaciones permitan hacer buenos negocios con los amigos”.

“La deuda hay que considerarla como un factor de poder”, resume el legislador oficialista, quien sostiene que lo que vive Grecia es “una situación de crisis que sirve para privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”.

– ¿Qué reflexión hace sobre la crisis que está viviendo Grecia?

– Lo interesante de la situación griega es que se encuentra más o menos en el mismo esquema que tuvo la Argentina. Es decir, una crisis provocada por un sobreendeudamiento, por bancos que le prestaron a Grecia sabiendo que iba a llegar un momento de insolvencia, y lo trataban simplemente como un problema de liquidez. Eso llevó a una crisis bancaria en 2009/2010 y se trató de hacer pasar esa crisis bancaria como un problema de déficit fiscal. No sólo el diagnóstico era errado, sino que los instrumentos fueron distintos. Grecia, desde 2009/2010 a la fecha, ya instauró ocho planes de ajuste, con lo cual la economía griega ya está hecha trizas y la situación social es extremadamente grave. Tanto que el 24 de enero, el partido Syriza, dirigido por Alexis Tsipras, toma el Gobierno con el compromiso de frenar las políticas de ajuste y volver a la senda del crecimiento. Ahí es donde se encuentra con el Banco Central europeo, con la Comisión Europea y con el Fondo Monetario Internacional, que le dicen “no, usted tiene que seguir pagando la plata que nosotros pusimos para salvar a estos bancos”, entre otras cosas. El problema está en que las condicionalidades que imponen, impiden el crecimiento griego y, por lo tanto, su capacidad de pago. Porque si yo ajusto, bajo el gasto público, aumento los impuestos, aumento la edad de jubilación, bajo salarios y jubilaciones (que es lo que piden y es lo que Grecia estaba haciendo antes del Gobierno de Tsipras), eso provoca menos entrada fiscal. Al tener menos entrada fiscal, hay menos para atender la deuda; y al haber menos para atender la deuda, Europa vuelve a la carga con un nuevo plan de ajuste. Recordemos que (Fernando) De la Rúa sacó la Ley de Déficit Cero, en la cual se suponía que íbamos a pagar primero a los acreedores y después se iban a atender las necesidades nacionales. Para el Gobierno de Tsipras, esas cuestiones son inaceptables, y con toda razón: no sólo desde el punto de vista político, sino desde el punto de vista de consistencia económica. Tanto es así que Paul Krugman y Joseph Stiglitz han salido a decirle a los griegos que salgan de esas políticas de ajuste.

– El Plan Fénix trazó un paralelo con la situación que atravesó Argentina en 2001/2002…

– El Plan Fénix ha salido a pronunciarse diciendo que la situación es bastante similar de la que sufrió Argentina: una situación de crisis que sirve para privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Por supuesto, Grecia no tiene una moneda nacional (tiene el euro), y nosotros tenemos el peso. Tuvimos un margen de maniobra más importante para hacer y sobre todo, con Néstor Kirchner, la posibilidad de encarar una reestructuración de la deuda, que es la política de desendeudamiento que sigue Cristina hoy. Recordemos lo que decía Néstor: “los muertos no pagan”. Y paradójicamente, o no tanto, uno puede constatar en la historia argentina que los períodos de endeudamiento corresponden a períodos de poco crecimiento, y los períodos de desendeudamiento corresponden a períodos de crecimiento. Los griegos hoy tienen el problema de la deuda como Argentina lo tenía al momento de su crisis. Y uno ve las mismas cosas: compra injustificada de armas, que es lo que se dio con la deuda tomada por la dictadura militar; fuga ilegal de capitales y evasión fiscal a gran escala. Estamos hablando de los factores que desencadenan esta crisis. Frente al dogma monetarista liberal que quiere imponer Europa, Grecia dice “seamos razonables, llevemos esto a la negociación política”. Después de todo, “Europa” es un nombre griego, “democracia” es griego y “política”, también. Es ahí donde la cuestión técnica (que siempre es importante, pero que tiene que venir después de la decisión política) hace que uno vea que el proyecto europeo, donde había tantos líderes como Konrad Adenauer o Alcide de Gasperi, hoy haya caído nada más que en una mera cuestión de banqueros. El rol de los banqueros no es el de apropiarse de toda la esfera económica, ni el de los políticos es abandonar las grandes causas nacionales o los grandes proyectos como el de la Unión Europea.

– Gabriela Michetti sostuvo que habría que pagarle a los fondos buitre porque “no se puede incumplir el fallo” del juez Griesa, ¿cómo lo ve?

– Es muy lacaniana la expresión de decir “hay que pagarle a los buitres”, porque entonces, ¿qué les pagamos? ¿Los 1.600 millones que reclamaban al principio, o los 20 mil que pueden reclamar los “me too” y los holdouts que están afuera? Y una vez hecho eso, ¿no van a pedir que se les trate del mismo modo todos los que ya entraron en los canjes? Claro, cayó la cláusula RUFO… ¿y si algún juez de Arkansas o de Dakota del Norte dice que tenemos que pagar, qué pasa? Volvemos al reendeudamiento, que es precisamente lo que quiere el Pro: tratar de volver a establecer esta configuración de poder que tanto le permitía llevar adelante sus ideas (si las tienen) acerca de la sociedad argentina, quién gana, quién pierde y qué se hace. Durante estos años hemos tenido una política consistente de distribución del ingreso, de reindustrialización y reinserción en el mundo, a través de la integración regional con Rusia y China. El Pro quiere volver a un sistema en el cual los salarios se ajusten porque hay mucha desocupación y que las privatizaciones permitan hacer buenos negocios con los amigos. No pueden decir que van a sacar la Asignación Universal por Hijo, pero quizá si son gobierno le pondrán algún aditamento. Tienen una visión del Estado como aquello que les debe permitir apropiarse de parte del excedente económico y luego fugarlo. Como no lo pueden hacer, evidentemente nosotros “somos populistas y estamos financiando vagos”. En el fondo, muestran un profundo desprecio por su propio pueblo, y no su puede conducir lo que se desprecia.

– ¿Confía en que Daniel Scioli va a continuar con la política de desendeudamiento que encaró el kirchnerismo, en caso de gobernar?

– Sí, absolutamente. Con su estilo, a su modo, porque además es un camino que ha dado resultados. Lo vemos con la crisis griega: el mejor momento que tienen los griegos es decirle a la Comisión Europea, al Banco Central europeo, al Fondo Monetario Internacional “lo que ustedes nos proponen no sirve”. Además de ser injusto y de tener un componente político, económico y social terrible, las cosas no funcionan así. Nosotros, por el contrario, podemos demostrarle a la sociedad una política que ha funcionado y que funciona. Por supuesto, siempre adaptada a las diferentes circunstancias. Cuando se crea la comisión investigadora que yo presido, muchos de la oposición nos decían “por qué no se creó antes”, y yo respondo que quizás éste era el momento de crearla. Para eso existe la conducción política, que ejerce Cristina Fernández de Kirchner. De todos modos, la oposición nunca está contenta. Siempre dice que “esta ley tendría que haber salido antes” o que “es una buena ley pero va a traer efectos perversos” o que “no va a solucionar nada”. Si fuera por ellos no habríamos recuperado YPF, ni renacionalizado el agua ni las AFJP. Recordemos lo que eran esos debates. Con la Ley de Medios decían que iba a haber más periodistas en la calle; al contrario, hay más empleo en ese sector. También decían que íbamos a dejar afuera a los empleados de las AFJP; al contrario, todos fueron reintegrados. Lo único que ellos tienen para ofrecer son palabras, palabras, palabras. Nosotros tenemos entre 200 y 250 leyes que han sido fundamentales en todo este tiempo. El propio Scioli lo dice: sobre eso hay que construir y pasar a la etapa siguiente del mismo proyecto nacional.

– Pero Scioli fue emparentado en reiteradas oportunidades con el “establishment” y suele responder con evasivas, ¿cree que enfrentará a las grandes corporaciones?

– Yo lo vi en 678 y me pareció muy claro y muy asertivo en cuanto a su posición. También lo ha dicho además varias veces: “yo tomo decisiones”. Me parece que son fantasías de algunos grupos que quieren atribuirle a Daniel alguna determinada cuestión en un sentido u otro. Pero la fórmula está clara, es una buena fórmula y la gobernabilidad va a estar asegurada. Cuando el candidato dice “soy previsible”, “soy confiable”, “soy leal”, creo que esas van a ser constantes en su gestión.

– Por otra parte, el diputado Claudio Lozano reclamó que la comisión bicameral también investigue la deuda interna para que no quede en un mero “informe académico” sobre la deuda externa y el caso Griesa, ¿para qué servirá el trabajo?

– Nosotros vamos a cumplir lo que dice la ley, que pide investigar sobre el origen, el desarrollo de la deuda, todos los canjes, megacanjes, blindajes, las reestructuraciones, las tasas que se pagaron y el accionar ilegal de los fondos buitre en Argentina. En el caso de constatar alguna irregularidad, habrá que señalarla. Esta es una comisión política, no un trabajo académico. Esto tiene una importancia tal que Parlamentario va a poder recibir información del Ministerio de Economía acerca de toda esta cuestión de la deuda. Este va a ser el primero de una serie de informes, porque la deuda hay que considerarla como un factor de poder. No es lo mismo que uno se endeude para aumentar su productividad y su infraestructura que se endeude para financiar la evasión de capitales, o que se endeude para pagar gasto corriente. Con la convertibilidad y el “1 a 1”, lo que sucedió es que si la Argentina crecía, había un crecimiento de las importaciones y había un agujero por ese lado. Si la Argentina decrecía, había déficit fiscal, y la convertibilidad no podía soportar ninguna de las dos cosas, que se taparon con endeudamiento y venta de activos. Los sistemas que viven del endeudamiento al final terminan cuando los prestamistas dicen “no presto más”. Y también, por supuesto, realizan sus negocios, cuando se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas. Lo que hizo Néstor Kirchner fue trasladar ese problema “insoluble” al campo de la política: ver cuáles son las relaciones de poder existentes, ver cuál es el margen de maniobra y actuar. Es lo que está haciendo Grecia en este momento. La experiencia de estos años muestra que el camino elegido ha sido el correcto. Desgraciadamente, el proyecto europeo ha decaído. Los socialdemócratas se convirtieron en liberales de izquierda y los socialcristianos en liberales de derecha, pero al final siguen siendo liberales. Nosotros somos nacionales, no sólo de Argentina sino también de Sudamérica, y ahora nos sentimos todos un poco griegos.

– Ahora que es candidato al Parlasur, ¿qué se puede hacer a nivel regional con respecto al tema de la deuda de los países?

– Muchas veces la deuda ha sido un instrumento de dominación en lugar de ser un instrumento de promoción de desarrollo. No es que endeudarse esté bien o mal en sí, sino para qué y cómo. Cada país ha tenido diferentes problemas con sus deudas y lo ha resuelto del modo que mejor le parecía. Así como los liberales creen que existen verdades para todos los países del mundo, todas las sociedades todos los tiempos, nosotros somos más racionales y realistas y creemos que cada país debe seguir los intereses de su pueblo de acuerdo a la situación histórica que viva. Lo importante es que la deuda no sea más un condicionante ni del desarrollo económico ni de la democracia política. Ecuador hizo una cosa, nosotros hicimos otra y Bolivia podrá tener otra política. Nosotros peleamos contra ese pensamiento único, ahora a orillas del Mar Egeo.

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