Con reiteradas referencias a la ausencia de Scioli cinco candidatos presidenciales debaten por primera vez en la historia

Desde las 21, Macri, Massa, Stolbizer, Rodríguez Saá y Del Caño protagonizan el evento organizado por el conjunto de organizaciones Argentina Debate. Conducen los periodistas Marcelo Bonelli, Luis Novaresio y Rodolfo Barili, en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la UBA.

Cinco candidatos presidenciales que competirán dentro de tres semanas por la sucesión de Cristina Kirchner debaten desde las 21 en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la UBA, sin la presencia del postulante del Frente para la Victoria, Daniel Scioli.
De un lado se ubican Mauricio Macri, del Pro, y Margarita Stolbizer, de Progresistas, y enfrente se sitúan Sergio Massa, de Unidos por una Nueva Alternativa; Nicolás Del Caño, del Frente de Izquierda, y Adolfo Rodríguez Saá, de Compromiso Federal.

El evento, que se extenderá hasta alrededor de las 23, tiene como moderadores a los periodistas Marcelo Bonelli (Canal 13), Luis Novaresio (América TV) y Rodolfo Barili (Telefé), y es transmitido sólo por la señal América TV, Canal 26 entre las emisoras de cable, y sitios web.

Los candidatos debaten sobre cuatro módulos (“Desarrollo económico y humano”, “Educación e infancia”, “Seguridad y derechos humanos” y “Calidad institucional”), con la posibilidad de formularse preguntas unos a otros y hacer un cierre final.

El encuentro fue abierto por la decana de la Facultad de Derecho, Mónica Pinto, y José Octavio Bordón, presidente de Argentina Debate, el conjunto que organizó el evento y que reúne líderes sociales, políticos y del sector privado, organizaciones de la sociedad civil, universidades y medios de comunicación.

En el marco del debate, se hicieron permanentes referencias a la ausencia del candidato presidencial del oficialismo, Daniel Scioli, y cada candidato cuenta con 30 segundos más en cada bloque que le hubieran correspondido al gobernador.

Cada candidato tiene oportunidad en cada bloque de hacerle una pregunta a otro candidato. La primera fue Margarita Stolbizer a Mauricio Macri, y trazó un parangón entre el Pro y el Gobierno nacional al preguntarle por el uso de la pauta pública y las denuncias de las últimas semanas. Macri le contestó que no le parecía justo que le preguntara eso, cuando “en ocho años de gestión” al frente de la Ciudad no tuvo “una sola denuncia de corrupción” y que en estas últimas semanas de campaña electoral le aparecieron “decenas”.

Macri había arrancado el debate hablando de los “enormes bolsones de pobreza y exclusión en el país” y cuestionó al Gobierno de Cristina Kirchner por “intentar ocultarlos con las estadísticas del Indec”. En ese sentido sostuvo que su primer compromiso es “la pobreza cero, con igualdad de oportunidades, ocuparse de los que más lo necesitan, que no tienen cloacas, que quieren que les urbanicemos su villa, con una campaña de escrituración”. Prometió que lanzará un plan hipotecario para “un millón de créditos hipotecarios”, que esto “no es asistencialismo ni caridad, sino justicia social”.

“La solución estructural (de la pobreza) es generar empleo, y el país hace cuatro años que no crece” y afirmó que promoverá “el plan de infraestructura más importante de la historia” del país, sostuvo.

Luego, en los 30 segundos que le correspondían a Scioli para decir que “se ve que en el Frente para la Victoria están con problemas para definir quién gobernará si no es Cristina”.

Stolbizer señaló por su parte su intención, en caso de ser presidenta, de hacer “un gran pacto en defensa de la educación pública”, porque a su criterio “es la herramienta de igualdad de la sociedad”. Para eso, dijo, “hay que mejorar la escuela pública”.

El candidato de la izquierda Nicolás del Caño le preguntó cómo sostendría su defensa de la educación pública mientras los partidos que conforman Progresistas mantienen alianzas en distintas provincias con el Pro, al que relacionó con la educación privada, a lo que la líder del Gen señaló que las alianzas provinciales con el macrismo “no generan incompatibilidades de ningún tipo” con su visión sobre la educación pública y justificó esos armados electorales para enfrentar “los sistemas feudales” vigentes en algunos distritos del Interior del país.

A su turno, Sergio Massa reiteró su promesa de que en caso de ganar las elecciones cumplirá “a partir del 1 de enero el 82 por ciento móvil” para los jubilados y vaticinó que durante su eventual gestión “el país crecerá cinco puntos durante los próximos cuatro años”.

Prometió la “eliminación de las retenciones para las economías regionales y los Registros de Operaciones de Exportación (ROE)” y que subsidiará el flete de materias primas al puerto, al tiempo que reiteró que eliminará el Impuesto a las Ganancias para los trabajadores porque “es un robo”.

Los cruces

La metodología del debate establecía que cada candidato tenía en cada bloque la oportunidad de hacerle una pregunta puntual a uno de sus pares. En general, el tema no fue usado para chicanear al otro, sino para concederle la oportunidad de explayarse sobre una cuestión puntual. Pero no siempre fue así.

Los más ácidos para con sus pares fueron Margarita Stolbizer y, sobre todo, el diputado de izquierda Nicolás del Caño. En el caso de la candidata de Progresistas, fue la primera en tener que formularle una pregunta a otro candidato, en el primer bloque, y le tocaba hacérsela a Mauricio Macri. Con los tapones de punta, comparó los casos de corrupción del gobierno nacional con los de la administración del PRO en la Ciudad, a lo que el candidato de Cambiemos respondió: “No me parece justo. En ocho años de gobierno no tuvimos ni una denuncia de corrupción. En las últimas semanas, decenas. Es la campaña electoral del kirchnerismo”.

Más adelante, cuando al diputado Nicolás del Caño le tocó preguntarle a Sergio Massa, le enrostró que le exigiera presentismo a los docentes cuando él había ido solo al 5% de las sesiones del Congreso. El candidato de UNA respondió hablando de las propuestas presentadas por su bloque, referidas por ejemplo a reformas de los códigos, y los diferenció de tratar por ejemplo “un proyecto para instituir la Fiesta de la Mermelada”.

Cuando a Massa le tocó preguntarle a Mauricio Macri, le reprochó las embestidas registradas los últimos días por parte del PRO contra él, y deslizó -como quien no quiere la cosa- que era lo mismo que él trajera a colación “los negocios con el Estado que hicieron su padre, su primo o su mejor amigo”, dicho lo cual le preguntó si estaba dispuesto a buscar consenso con las otras fuerzas. El jefe de Gobierno porteño respondió que “por supuesto” estaba dispuesto, pero le aclaró que podía “haberse ahorrado la chicana del principio”, porque sino él podía enrrostrarle sus “diez años en el kirchnerismo”.

Desafiando un insólito frío en plena primavera, los candidatos presidenciales, sus equipos de campaña y personalidades de la cultura y el periodismo arribaron anoche a la sede de la Facultad de Derecho para asistir al primer debate presidencial.

Mediante un sistema de pulseras, los invitados y la prensa acreditada fueron ingresando al histórico edificio ubicado en el barrio porteño de Recoleta. Quienes llevaban en sus muñecas cintos dorados y azules, podìan acceder al Salòn de Actos donde se realizò el debate y, además, podían circular con libertad por los pasillos y salas linderas con el recinto. Allí se vio departir a los invitados y equipos de campaña de los candidatos en los minutos previos al evento.

La prensa, con pulsera verde, se vio impedida de ingresar al recinto y a los accesos donde se llevó a cabo el debate. Sí pudo observar las instancias del cruce de propuestas desde el Aula Magna donde se instaló una pantalla gigante frente las butacas doradas. Las diferencias también se expusieron en el catering: mientras que los invitados fueron agazajados con un servicio de lunch, los representantes de los medios de comunicación presentes sólo accedieron a un pebete de jamón y queso acompañado por agua o gaseosa.

Los políitcos fueron llegando de a poco. Poco después de las 20 arribó la candidata a gobernadora de Cambiemos, María Eugenia Vidal, enfundada en un trajecito negro y luciendo su renovada figura. Casi en paralelo, ingresaron al edificio los candidatos del Frente de Izquierda, Néstor Pitrola y Gabriel Solano. Minutos después, con paso apurado por el frío, arribaron Patricia Bullrich y Federico Pinedo.

Poco antes del inicio del evento, se vio en la puerta de la Facultad, cigarrillo en mano, a uno de los moderadores tratando de aflojar la tensión previa la inicio del histórico debate. “Hay reglas claras. No se permiten cruces ni interrupciones entre los participantes por eso no se entiende la ausencia de Daniel Scioli. No parece un debate”, dijo en referencia a las reglar que terminaron por enmarcar el frío intercambio de propuestas que luego se vio entre los cinco candidatos a suceder a Cristina Fernández de Kirchner.

En otro pasaje, el candidato presidencial de UNA despertó las risas en la sala de prensa cuando hizo el acting cerrando su intervención en
silencio por la ausencia de Daniel Scioli al debate y “su burla a la sociedad”.

Tampoco se salvó de la mordacidad de Stolbizer y Del Caño el puntano Adolfo Rodríguez Saá, a quien la primera le reprochó que la provincia de San Luis no tuviera reglamentada la ley sobre la violencia de género, a lo que el candidato presidencial de Compromiso Federal aclaró que él no es gobernador, sino que su cargo es nacional, pero luego hizo referencia a la legislación provincial en materia de derechos femeninos.

Antes, Del Caño le había preguntado puntualmente por un conflicto gremial en una fábrica de su provincia.

Pero también se dio el cruce entre Stolbizer y Del Caño, cuando la candidata de Progresistas le pidió precisiones sobre su propuesta sobre “participación popular” en el juzgamiento de delitos, a lo que el diputado aclaró que se refería a la selección de jueces.

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