Las segundas vueltas en la Argentina

A punto de cumplirse por primera vez en nuestro país un balotaje presidencial en la Argentina, repasamos la experiencia en nuestro país, donde numerosas provincias la pusieron en práctica a lo largo de la historia democrática.

Inspirada en la Constitución de Estados Unidos, nuestra Carta Magna original no tenía segunda vuelta. Por el contrario, como en el país del norte, la elección del presidente no era de manera directa, sino a través de un Colegio Electoral. La modificación vendría casi un siglo y medio después, cuando la reforma constitucional de 1994 instituyó -entre otras cosas- la instancia del balotaje. O ballotage, término original que denota su origen francés, que viene del verbo balloter, que significa votar con bolillas.

Esta institución es previa a nuestra Constitución de 1853, pues proviene de 1852. En la Argentina sería introducida en la Carta Magna, como dijimos, en la reforma de 1994, en su artículo 94, donde se establece que “el presidente y el vicepresidente de la Nación serán elegidos directamente por el pueblo, en doble vuelta, según lo establece esta Constitución. A este fin el territorio nacional conformará un distrito único”, con lo cual se eliminaba la instancia del Colegio Electoral. El artículo 96 se refiere directamente al balotaje: “La segunda vuelta electoral, si correspondiere, se realizará entre las dos fórmulas de candidatos más votadas, dentro de los treinta días de celebrada la anterior”.

Antes que instituir el sistema de segunda vuelta, se eliminó en la Argentina brevemente el Colegio Electoral. Fue en la reforma constitucional impulsada por Juan Domingo Perón en 1949, que además de establecer la elección presidencial de manera directa, por mayoría de votos de los ciudadanos, estableció la reelección presidencial indefinida. Fue debut y despedida: se aplicó en 1952, para reelegir a Perón y tres años después la Revolución Libertadora dejó sin efecto esa reforma constitucional y volvió a la original de 1853.

En rigor de verdad, no fue la reforma constitucional de 1994 la que habilitó por primera vez la utilización del balotaje en la Argentina. Previamente el gobierno del general Alejandro Agustín Lanusse aplicó una enmienda a la Constitución a través del decreto-ley 19.802, por el cual se establecía la elección directa para presidente y vice; el acortamiento del mandato presidencial de 6 a 4 años; la reelegibilidad indefinida de los legisladores nacionales por cuatro años, como así también -y a eso vamos-, estableció el régimen de doble vuelta electoral.

Dicho sea de paso, introdujo la elección de un tercer senador nacional por la minoría en cada provincia, otro de los elementos que reflotaría la reforma constitucional del 94.

El sistema de balotaje impulsado por el gobierno militar buscaba darle más posibilidades al rival del peronismo para vencerlo. No hubo caso: la fórmula del FreJuLi, compuesta por Héctor J. Cámpora y Vicente Solano Lima venció por un abrumador 49,56% a la de la UCR de Ricardo Balbín y Eduardo Gamond, que reunió un 21,29%. Semejante distancia entre ambas fuerzas llevó al radical a desistir de participar en el balotaje y se cumplió el cantito del spot peronista que anticipaba: “Ganaremos la primera y no habrá segunda vuelta”…

Con el mismo sistema vigente se presentó meses después a elecciones el mismísimo general Perón, que junto a su esposa María Estela Martínez de Perón venció a la UCR, encarnada por Ricardo Balbín y el joven senador Fernando de la Rúa, por un oceánico 61,85%, contra un 24,42. Ningún balotaje.

El Proceso de Reorganización Nacional congeló las garantías constitucionales y el retorno de la democracia en 1983 se hizo otra vez volviendo a la Carta Magna original, la del Colegio Electoral, sin doble vuelta electoral. Y once años después llegó el Pacto de Olivos, que dio lugar a la reforma constitucional a la que hacíamos referencia. En la que, como Perón en el 49, Carlos Menem buscaba fundamentalmente la reelección. Ya no indefinida, pero reelección al fin.

Pero el sistema de balotaje que se acordó fue bien distinto al original, que establece que el ganador debe obtener la mitad más un voto del total de la elección. En el artículo 97 de la Constitución quedó establecido que “cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta, hubiere obtenido más del cuarenta y cinco por ciento de los votos afirmativos válidamente emitidos, sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación. Y da otra posibilidad, al puntualizar en el artículo siguiente que “cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido el cuarenta por ciento por lo menos de los votos afirmativos válidamente emitidos y, además, existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales respecto del total de los votos afirmativos válidamente emitidos sobre la fórmula que le sigue en número de votos, sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación”.

El balotaje rigió a partir de entonces en las elecciones de 1995 (ganadas por Menem), 1999 (por Fernando de la Rúa), 2003 (Néstor Kirchner), 2007 (Cristina Fernández de Kirchner) y 2011 (Cristina de nuevo). Menem ganó por el 49,94% contra el 29,30 de la fórmula José Octavio Bordón-Chacho Alvarez, mientras que De la Rúa también sorteó el balotaje al imponerse por 48,37% contra 38,27 de Eduardo Duhalde-Ramón Ortega.

Cristina nunca necesitó de una segunda vuelta, pues accedió a su primer mandato con un 45,29% contra el 23,04 de Elisa Carrió-Rubén Giustiniani, y al segundo por el recordado 54,11% (no 55, como dice ella ahora) contra el 16,81% de Hermes Binner-Norma Morandini.

Salteamos la única instancia donde sí debió llevarse a cabo el balotaje. El 27 de abril de 2003, la fórmula integrada por Menem y Juan Carlos Romero ganó la primera vuelta por un escuálido 24,45% contra 22,24 de la compuesta por Néstor Kirchner-Daniel Scioli. Es historia reciente y recordada, pero vale ser refrescada. Se sabe que el riojano terminó bajándose del balotaje, a sabiendas de que sufriría en el mismo una derrota demasiado holgada para lo que podría soportar su autoestima. Pero no se bajó enseguida.

Por el contrario, a dos días de su escueta victoria desafió a su rival a un debate público, que debería celebrarse un día antes del cierre de campaña para la segunda vuelta, prevista para el 18 de mayo. El, que había hecho célebre “la silla vacía” frente a Eduardo Angeloz, ahora era el que proponía debatir, precisamente con el que había salido segundo, a dos puntos. De hecho, los observadores vieron el reto de Menem como una expresión de debilidad, máxime teniendo en cuenta que el menemismo era el que solía sostener que los debates eran propuestos por “los candidatos que van perdiendo”. Invertidos los roles, su rival sugería estar dedicándose a “las cosas importantes”, relativizando el valor de un debate.

Kirchner viraba su estrategia a captar los votos de Elisa Carrió y Ricardo López Murphy moderando su discurso y hablando de un “cambio ético”. “La campaña no empieza de nuevo; ésta es otra campaña”, le dijo a su compañero de fórmula, Daniel Scioli, que seguramente lo debe tener bien grabado.

Pasada una semana, el expresidente denunciaba la posibilidad de fraude, mientras el santacruceño se movía como si ya fuera presidente electo y seguía cosechando adhesiones. El presidente Eduardo Duhalde anticipaba que el riojano perdería “por abandono o por nocaut”, presagiando lo que se veía venir. En ese sentido, el intendente de Escobar y candidato a gobernador bonaerense Luis Patti le aconsejaba a Menem no presentarse en el balotaje, para “no convalidar la posibilidad de fraude”. Por el contrario, el candidato a vice de Kirchner, Daniel Scioli, descartaba que Menem fuera a bajarse: “Es un hombre de la democracia que va a acatar las reglas de juego y el resultado del balotaje”, señalaba.

A diez días de realizada la primera vuelta, Menem admitía estar debajo en las encuestas entre 10 y 12 puntos, pero aseguraba que podía “remontar” la diferencia. El 12 de mayo, a cinco días de la elección, ambos candidatos cumplieron con el paso formal establecido por el Código Nacional Electoral de ratificar que representarían a la segunda vuelta, pero dos días después, el miércoles 14 de mayo, a cuatro días del balotaje, Menem se bajó. Lo anunció desde La Rioja, en un breve contacto con la prensa en la residencia del gobernador Angel Maza, diciendo: “Gané en la primera vuelta y me voy”.

“Yo le diría al señor que se quede él con el 22%, que yo me quedo con el pueblo”, disparó Menem en referencia a su competidor, que lo acusó de dar “un golpe a la democracia”, y dijo aquello de que el expresidente mostraba “su último rostro, el de la cobardía, y su último gesto, el de la huida”.

Hoy todo indica que el balotaje es inexorable y el 22 de noviembre los argentinos iremos por primera vez a esa instancia, que tendrá como protagonistas a Daniel Scioli y Mauricio Macri, quienes tuvieron una diferencia entre ambos muy similar a la de 2003: 36,86% a 34,33%. El final está abierto.

Los balotajes, distrito por distrito

El sistema de balotaje rige y fue aplicado en tres provincias y el distrito porteño. El que más experiencia tiene en la materia es Tierra del Fuego, donde rige desde su creación como Provincia y se aplicó en seis de las siete elecciones para gobernador que allí se realizaron.

El debut fue en 1991. El 1° de diciembre el Movimiento Popular Fueguino se impuso por 45,41% a 43,56 sobre el Frente Justicialista para la Victoria en primera vuelta. El resultado ajustado se repitió en segunda vuelta, el 29 de diciembre, cuando el MPF se impuso por 50,59% a 49,41, consagrando a José Estabillo primer gobernador de esa provincia.

Volvió a aplicarse en territorio fueguino en 1999. El 20 de junio, el Frente Cívico y Social, que postulaba al entonces radical Jorge Colazo se impuso por el 39,98% sobre el peronista Carlos Manfredotti (36,78%). Pero en la segunda vuelta, celebrada el 4 de julio, el resultado se revirtió, imponiéndose por apenas 8 décimas Manfredotti: 50,90% a 49,10%. Menos de mil votos.

En 2003 la historia se repitió, pero con los protagonistas invertidos. Manfredotti venció en la primera vuelta a Colazo, por el 30,99% contra el 28,85, pero una semana después, el 29 de junio, el que festejó fue Colazo: 52,80 a 47,20.

Cuatro años más tarde el ARI dio la sorpresa al imponerse en las elecciones provinciales. Pero fue en segunda vuelta, pues en la primera, celebrada el 17 de junio, la fórmula integrada por Hugo Cóccaro-Rosana Bertone había vencido a Fabiana Ríos 37,04 a 32,71. Al domingo siguiente, festejó Ríos, por 52,44% a 47,56%.

En 2011, se repitió la situación. Bertone fue esta vez la candidata a gobernadora, y se impuso el 26 de junio por el 46,73% contra el 36,82 de Fabiana Ríos, quien una semana después retuvo la gobernación por un punto: 50,66 a 49,34.

En las últimas elecciones fueguinas, celebradas en junio pasado, se terminó la maldición del ganador de la primera vuelta, que pudo repetir en segunda. Rosana Bertone ganó el domingo 21 por 49,02% contra el 39,71 del radical Federico Sciurano, y repitió la victoria una semana después, 51,91 a 48,09.

Corrientes

El sistema de balotaje también rige en la provincia de Corrientes, donde se puso en marcha en 1997. El 5 de octubre, el Partido Nuevo venció al Partido Autonomista por una enorme diferencia -48,49% a 19,67%-, y en la segunda vuelta del 26 de octubre se estiró al 70,34 contra el 29,66, consagrando a Néstor Braillard Poccard.

Cuatro años después, el Frente de Todos que postulaba a Ricardo Colombi perdió la primera vuelta celebrada el 14 de octubre contra Raúl “Tato” Romero Feris, 40,94% a 43,04%, pero ganó la segunda, del 4 de noviembre, con el 51,23% contra el 48,77%.

Volvió a haber segunda vuelta en 2009, pero esta vez el ganador de la primera vuelta se impuso también en la segunda. Y nuevamente el ganador fue Ricardo Colombi, que derrotó el 13 de septiembre por 36,31 a 31,67 a su primo, el gobernador Arturo Colombi, y lo arrasó en la segunda vuelta del 4 de octubre por 62,39% a 37,61%.

Chaco

En la provincia del Chaco el radicalismo consiguió imponerse en 1995 tras perder la primera vuelta. El 10 de septiembre se impuso la fórmula peronista Tenev-Bracone 43,82% a 35,39% de Angel Rozas, quien se consagró gobernador en la segunda vuelta del 8 de octubre con lo justo: 50,84% a 49,16.

Ciudad de Buenos Aires

El distrito porteño es, como Tierra del Fuego, otro lugar donde resulta prácticamente imposible imponerse en primera vuelta, por cuanto la Carta Magna local establece en su artículo 96 que “el jefe de Gobierno y un vicejefe o vicejefa son elegidos en forma directa y conjunta, por fórmula completa y mayoría absoluta. A tal efecto se toma a la Ciudad como distrito único. Si en la primera elección ninguna fórmula obtuviera mayoría absoluta de los votos emitidos, con exclusión de los votos en blanco y nulos, se convoca al comicio definitivo, del que participarán las dos fórmulas más votadas, que se realiza dentro de los treinta días de efectuada la primera votación”. Mayoría absoluta significa el 50% más un voto. Desde que la Ciudad consiguió su autonomía y comenzó a elegir de manera directa a sus autoridades, nunca nadie logró superar la marca del 50%. Y solo uno evitó la segunda vuelta, simplemente porque no se habían establecido aún estas reglas de juego. Fue el primer jefe de Gobierno que tuvo la Ciudad de Buenos Aires, el radical Fernando de la Rúa, que el 30 de junio de 1996 se impuso junto a Enrique Olivera por el 39,89% sobre la fórmula del FrePaSo, integrada por Norberto La Porta y Aníbal Ibarra, que alcanzó el 26,50%. No hubo balotaje simplemente porque en esa misma elección se elegían los constituyentes que deberían redactar la Constitución de la Ciudad.

De esta manera, la primera elección para jefe de Gobierno con el sistema actual vigente fue la siguiente, la del 7 de mayo del año 2000, oportunidad en la que más cerca estuvo un ganador de superar el 50% de los votos. Con el empuje de la Alianza que acababa de llegar al Gobierno nacional, se impuso la fórmula compuesta por Aníbal Ibarra y Cecilia Felgueras por un 49,31% sobre la de Domingo Cavallo y Gustavo Beliz, que alcanzó un 33,20%.

Para el turno siguiente, las elecciones porteñas se unificaron con las presidenciales, no en cuanto a la fecha, pero sí respecto al año. Tuvieron lugar el 24 de agosto de 2003, y Aníbal Ibarra fue en busca de la relección, esta vez acompañado por Jorge Telerman. Enfrentaron a la fórmula compuesta por Mauricio Macri-Horacio Rodríguez Larreta, que se impuso en la primera vuelta por 37,55% contra 33,54 de Fuerza Porteña, como se denominaba la alianza gobernante. La segunda vuelta tuvo lugar el 14 de septiembre y Aníbal Ibarra consiguió la reelección, al obtener un 53,48% sobre Macri, que alcanzó un 46,52%.

Electoralmente Propuesta Republicana (Pro) debutó cuatro años después, el 3 de junio de 2007. Ibarra había caído arrastrado por la tragedia de Cromañón y el jefe de Gobierno era Telerman, que junto a Enrique Olivera apenas alcanzó el tercer lugar, con un 20,68% de los votos. El ganador de esa primera vuelta fue Macri, que junto a Gabriela Michetti alcanzó el 45,76%. Segundo, bien lejos, quedó la fórmula Daniel Filmus-Carlos Heller, con 23,75, pero igual hubo segunda vuelta. Allí el binomio M-M arrasó, alcanzando un 60,84% sobre el 39,06 de Filmus.

Macri fue en busca de la reelección el 10 de julio de 2011, y si bien hizo una marca superior a su experiencia anterior, tampoco pudo lograr entonces superar el 50%. En compañía de María Eugenia Vidal, el hoy candidato presidencial logró el 47,07%, mientras que la fórmula Filmus-Carlos Tomada alcanzaba apenas el 27,87%. La segunda vuelta fue el 31 de julio y Macri-Vidal llegaron al 64,27%, contra el 35,73 de Daniel Filmus.

El último balotaje fue este mismo año. En la primera vuelta, celebrada el 5 de julio pasado, la fórmula integrada por Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, se impuso por el 45,56% de los votos sobre la de Martín Lousteau y Fernando Sánchez, que consiguió el 25,47%. En la segunda vuelta, el 19 de julio, el Pro ganó por el 51,64%, contra el 48,36 de ECO.

Las elecciones de 1973

Como dijimos, el gobierno militar de Lanusse estableció el sistema de doble vuelta para las presidenciales de 1973. Pero esa reglamentación se utilizó también para las gobernaciones, En Corrientes, por ejemplo, el 11 de marzo de ese año la fórmula del Frejuli, integrada por Julio Romero y Francisco Borges Sa, venció por 40,91 a la del Pacto Autonomista Liberal (Díaz Colodrero-Leconte) 40,91 a 37,41, y en segunda vuelta el ganador de la primera se estiró al 60,97%, contra el 39,03 de su rival.

En Córdoba, la fórmula justicialista Obregón Cano-López venció a la UCR el 11 de marzo 44,20% a 43,23, y repitió el 15 de abril 53,33% a 45,75.

En Chubut, también ganó el Partido Justicialista. La fórmula Fernández-Campello venció el 11 de marzo 32,35 a Acción Chubutense, que consiguió un 20,36, y en segunda vuelta la ventaja se estiró 60,08 a 39,92.

Pasó en Entre Ríos, donde la fórmula peronista Cresto-Blanc venció en primera vuelta 44,50 a 27,70 de la UCR, y luego 65,13 a 34,87 en el balotaje.

Formosa también tuvo segunda vuelta. En la primera, Gauna-Ortiz, la fórmula justicialista, se impuso a la radical de Maglietti-Vitti 46,51 a 26,02, en primera vuelta, y 71,78 a 28,22 en el balotaje.

En Misiones también hubo doble vuelta. Irrazábal-Ayrault ganaron para el FreJuLi el 11 de marzo 36,92% a 26,73, y repitieron el 15 de abril 59,33 a 39,34, sobre los radicales Barrios Arrechea-Falsone.

En San Juan, el bloquismo se impuso en primera vuelta 35,8% sobre el 33 del FreJuli, que ganó la segunda 54% a 45%, consagrándose gobernador Eloy Próspero Camus.

San Luis también tuvo su balotaje en 1973. El FreJuli se impuso en primera vuelta por el 39,3% contra el 15,1 del Movimiento Popular Provincial, y en la segunda estiró la ventaja a 66,2% contra el 30,7%, consagrándose la fórmula Carlos Franco-Oraldo Britos.

En la provincia de Santa Fe, en primera vuelta se impuso el Frente MID-Frejuli con el 38,11 por ciento de los votos, seguido por la Alianza Popular Federalista con el 29,1 por ciento que llevaba la fórmula demoprogresista Alberto Natale-Mario Verdú. La segunda vuelta del 15 de abril de 1973, el binomio Sylvestre Begnis-Cuello se impuso con el 63,5% al de Natale-Verdú con el 36,5%.

Por último, en Santiago del Estero el FreJuLi se impuso en primera vuelta por 35% contra el 33,4% del MID, mientras que en la segunda, los peronistas se impusieron sobre el desarrollismo 63,5 a 33,4, resultando gobernador Carlos Arturo Juárez.

El balotaje en el mundo

Veinticinco países, entre ellos el nuestro, aplican el sistema de balotaje. Estos son Afganistán, Austria, Brasil, Bulgaria, Chile, Chipre, Colombia, Croacia, Cuba, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Ghana, Guatemala, Haití, Indonesia, Polonia, Portugal, República Dominicana, Rumania, Serbia, Ucrania, Uruguay y Zimbabwe. Otro medio centenar lo aplica en determinadas circunstancias.

En la mayoría de los casos se acude a la segunda vuelta cuando ningún candidato obtiene una mayoría absoluta, o sea más del 50%.

Un mecanismo similar al argentino existe en Ecuador, Nicaragua (donde la diferencia exigida es del 5%) y Costa Rica, donde hay que superar el 40% para ganar.

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