“Si ganan los fachos, me voy del país”

Por Daniel Bosque. Los plagios de campaña del candidato oficialista, la campaña de miedo contra el opositor, y el campo minado que teme encontrar aquel si gana el 22.

Groucho Marx fue bíblico: “Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”. La sentencia hoy es lema de Daniel Scioli, quien sin complejo de usurpación de identidad ha insertado los spots del excluido Sergio Massa dentro de su publicidad. “Para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista” es el mensaje subliminal del FPV que también ha remakeado aquel corto de Carlos Menem: “yo sé que algunos están enojados…”.

El secuestro del sciolismo de los restos mortales de las banderas del Frente Renovador comenzó con un ensayo y va para listado largo: subir el piso para Ganancias en los sueldos, 82% móvil a los jubilados, militarización de la lucha contra los narcos, devolver rentabilidad al campo con menos retenciones, etc.

La frontera del plagio al FR es el castigo a los funcionarios corruptos porque no se puede, obviamente, patear así el tablero sin que los conmilitones te digan qué tomaste. No todos opinan feo de la corrupción: Doug Casey, un gurú de los inversores en commodities, sostiene que países como la Argentina son una panacea porque permiten hacer cosas con flexibilidades. Unos cuantos empresarios suscriben. Siempre que no acaben rehenes de los políticos.

Cuidado que te come el lobo neoliberal. Con esa consigna miles de funcionarios y militantes han salido a captar indecisos, en una amplia franja que vota priorizando el bolsillo, aunque en los últimos años la inseguridad y el narcotráfico complican vida cotidiana y decisiones electorales. Daniel S. implora votos recordando que no se pelea con nadie y todo lo bueno de la era K. Pero buena parte del electorado se ha cansado de las disfunciones económicas que parieron las Axelnomics, principalmente la alta inflación que hace cuatro años estresa a millones de ciudadanos.

Hagan sus apuestas

¿Llegará Daniel Osvaldo? En cada hogar de los beneficiados por el notable aumento de la plantilla estatal prenden velas y despotrican con que “Macri te va a rajar”, tal como firman UPCN y ATE en paredes y ascensores de las reparticiones estatales mientras los jefes arman asambleas o reuniones de a pocos o muchos donde auguran lo peor.

No todos entre los más de 200.000 hijos del inflador de empleos y subsidios están así de preocupados, porque hubo importantes traspasos a planta permanente. El perdidoso intendente tucumano de Concepción le duplicó la plantilla a su sucesor, quien los quiso cesantear y le quemaron la sede municipal. El tránsfuga Othacehé, derrotado en Merlo, le llenó de indigentes un predio público a quien lo derrotó en su Macondo. Perlas, señales del peronismo puro y duro de que no hay que moverse de la butaca porque lo mejor del espectáculo está por venir.

La peli ya empezó, porque el BCRA sigue revoleando dólares de su menú de reservas lánguido en el cual el 40% son yuanes. Es difícil imaginar que Alejandro Vanoli pueda sobrevivir pocas horas fuera del agua K. El otro pez avisado es Alejandra Gils Carbó, desde luego, quien para Cambiemos, incluso aquellos radicales que gustan de negociar todo, es irrecuperable.

En el amplio arco del PJ que le cedió membresía y autonomía de la voluntad a Nestor, Cristina y amanuenses, hay acomodamientos. El más lanzado por estas horas es el salteño Juan Manuel Urtubey que ha mediatizado lo que en privado hacía años decía en privado. No era el único gobernador peronista que detestaba a los Ká y a su correveidile Carlos Zannini, pero marcar las diferencias es premisa de la hora, sobre todo después del duro golpe que significó para el club federal la debacle de Eduardo Fellner, quien pagó cash su boda con el chavismo de Milagro Sala. Para evitar el naufragio o tender puentes sirve declarar tardía la guerra al Eje, como Perón, y así subirse al carro vencedor o no pagar la facturas.

Me voy, me voy

¿Y Mauricio? Arrancó más cómodo, pero ahora encendió luces amarillas. Porque no deja de mirar el despliegue de miles de militantes y dineros que está haciendo su contendor, por la tierra arrasada y el campo minado que quiere dejarle CFK, obsesionada con un impensado regreso al llano donde la esperan los tiburones de la Justicia que zafaron de sus arpones.

“No pensábamos ganar la provincia y hoy no tenemos gente” confiesan su lindo problema en la coalición. Si se alzaran el 22 con el poder central, requerirán 100.000 cuadros para poblar el damero. No preocuparse, los postulantes aparecerán solos.

¿Habrá ajuste brutal? ¿Cuánto valdrá el dólar, 10, 14 o 17? ¿Se desmadrará la inflación? ¿Alguien sabe lo que pasa o todos vuelan por instrumentos? Todo esto se sabrá, tarde o temprano.

Siempre se puede estar mejor o peor, según cómo se mire. Basta con mirar a España que mira atónita a Cataluña lanzada a la independencia. Si algo malo sucede, no aflijirse, están Putin, Xi y Obama dispuestos a dar lo que no tienen por nosotros.

Me inquieta un amigo de toda la vida quien ha advertido que “si ganan los fachos de Macri, me voy del país”. Me pone triste, pero también me ha prometido que si eso pasa me dejaría su bicicleta. No todo es blanco ni negro.

* Director de Minig Press y EnerNews

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password