Gratificación compartida

Mario Negri y Rodolfo Urtubey acaban de recibir las principales distinciones en una nueva edición de los Premios Parlamentario. Al cabo de un año realmente agitado en materia política, que se vio reflejado en los sucesos en el Congreso, ambos analizron este 2015 y trazaron un panorama de lo que viene.

Por Agustín Alvarez Parisi

Peronista uno, radical el otro; un opositor y un oficialista, en roles recientemente invertidos. El senador Rodolfo Urtubey y el diputado Mario Negri compartieron una entrevista con Parlamentario, en la que expresaron su alegría por haber sido distinguidos por sus pares, y analizaron temas como el proceso que devino en el nuevo mapa político, hasta el rol del Parlamento en los tiempos que vienen.

– Senador Urtubey, hace dos años que llegó para ocupar una banca y obtiene el Premio Parlamentario. ¿Qué significa este premio para usted?

Rodolfo Urtubey.- La verdad que me siento honrado al recibir este premio, conozco la trayectoria de ustedes que han transitado muchísimo esta casa y les reconozco autoridad para evaluar nuestra tarea, por lo que me siento muy halagado. Como representante de Salta me siento gratificado por el premio porque es un reconocimiento a mi permanente trabajo que es la manera de honrar el mandato que me dieron mis comprovincianos. Debo reconocer también que ha habido una temática vinculada a temas políticos institucionales que me ha permitido estar a mis anchas, trabajar y rendir mucho y por lo tanto he podido rendir en este ámbito también. He tenido experiencias en el Poder Ejecutivo provincial, como jurista por lo que aquí en el Congreso me siento muy cómodo.

– Diputado, usted tiene una larga y reconocida trayectoria en el Parlamento nacional y este año ha sido elegido como el diputado más laborioso. ¿Cómo recibe esta distinción?

Mario Negri.- Primero, coincidiendo con el senador y no es para llenarlos de halagos, pero la verdad que nosotros siempre los leemos para saber algo, pero afuera del mundo parlamentario los están reconociendo como los mejores informados de lo que pasa en esta casa y eso es producto de su trabajo y de su experiencia. Pero también la confianza que ganan porque son muy respetuosos del marco plural, en un lugar donde hay mucha tensión y discusiones muy acaloradas. Además, es muy difícil sostener una asignatura de la comunicación parlamentaria que está pendiente en la Argentina. Se han hecho esfuerzos en algún canal de cable y otros medios, pero en cualquier país del mundo hay un canal que transmite las 24 horas por si algún ciudadano quiere ver que pasa en los parlamentos, esto es bueno y esa parte creo que la cumplen ustedes.

En cuanto al premio, es una distinción por mi trabajo, que es mi obligación y he tenido muchas obligaciones como presidente de bloque del radicalismo, que no es fácil de por sí, Pero además estoy muy entusiasmado por el tiempo que va a venir, por más que parezca más complejo.

– ¿Cuál es el balance legislativo que hace de este año 2015?

RU.-
Para mí está signado por un trabajo enorme de consenso en torno a la modernización de la legislación procesal penal. ¿Por qué lo digo? No es el primero ni el último Código Procesal Penal que se va a hacer, pero me interesa mucho el método utilizado. Debe haber sido una especie de isla esa discusión para todas las fuerzas políticas y donde hemos podido coincidir y llegar a un consenso unánime. Creo que este es un anticipo de la Argentina que se viene, o por lo menos esa es mi aspiración más profunda. Que ese método ojalá que se dé y podamos seguir con esta tónica en todas las leyes. No hay nada que no se pueda discutir, es decir el mundo de lo absoluto no pertenece a la política, hay poca cosa absoluta en la política, todo es negociable en la política, en el buen sentido de la palabra. No hay ningún tema de la Argentina que escape a esta regla del consenso. Me parece que en los valores absolutos están las grandes definiciones de lo que es la patria, pero cuando uno baja concretamente a ver cuáles son los intereses que hay que privilegiar y cuál es el bienestar de la patria y de la comunidad en el sentido concreto, es todo discutible. Nadie tiene la verdad revelada, esto quiero decir, aunque parezca una verdad de Perogrullo. Y con este método me he sentido muy cómodo con todas las fuerzas políticas, con los compañeros de Mario en la Cámara de Senadores. Realmente esto es lo que me ha parecido a mí muy satisfactorio, porque se ha hecho una buena ley, pero también se ha utilizado un buen método y a veces el método si bien es instrumental hace al fondo de la cuestión. La verdad legislativa se construye con consenso, la verdad legislativa no es una verdad absoluta que uno recibe por revelación y que entonces debe imponerla al resto de las fuerzas políticas; la verdad absoluta se construye con consenso y esto es lo que tratamos de hacer humildemente.

MN.- En Diputados no puedo decir lo mismo; está bien que somos 257, creo que hay un pecado de cualquier partido político, ejercer la mayoría absoluta sin límite degrada al Parlamento. Lamento enormemente, porque en Diputados, por ejemplo este año, de nueve sesiones hemos tenido una sola sesión ordinaria, las otras ocho han sido especiales. En el 2014, de 27 sesiones, solo tres fueron ordinarias. Se sabe que en las especiales se tratan los temas que le interesa al oficialismo. Quiero dejar eso atrás, ahora nadie va a tener mayorías absolutas y eso termina con la idea de un Congreso como escribanía. Y eso va ser bueno, va a poner a prueba la política, no de cara para cumplir con Macri, sino para cumplir con la sociedad. Con los temas pendientes, con los temas agravados y con los que no se han podido resolver. Ahora la vara está más alta. Por eso tiene que haber una agenda parlamentaria mínima que abarque desde combatir la pobreza, la lucha contra el crimen organizado, la transparencia y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo como política de Estado. Debemos encontrar el consenso y el diálogo, que no significa que no puede haber diferencias, debe haberlas, pero hay temas centrales de la Argentina por los que yo trabajo. Voy a ser obsesivo en este tiempo por el diálogo, no me voy a cansar de buscarlo, en todo caso si no existe, no será por responsabilidad nuestra.

– ¿Se podrá lograr el diálogo y el consenso en el Congreso?

MN.- Hay dos caminos: o el Congreso traba al Gobierno, ó el Congreso le facilita al Gobierno, aun en las diferencias, que se pueda avanzar

– ¿Cómo vislumbra el nuevo Gobierno de Cambiemos?

RU.- Le voy a dar un pequeño matiz a mi respuesta: yo veo no con progresión, pero es un dato de la realidad, que el presidente Macri está privilegiando una visión gerencial de la cosa pública; bienvenida sea si tiene que ver con una mayor eficiencia y conocimiento profundo en la áreas que se van a manejar, pero también el gran desafío de esa visión gerencial es la política. Es decir, lo gerencial está muy bien si mejora la eficiencia de la cosa pública, pero requiere de la política. Ahí está el papel nuestro, sino ya sabemos dónde conducen esas experiencias de concebir la cosa pública como si fuera una empresa. Esto no lo digo ni con prejuicio, ni con prevención, lo digo sabiendo simplemente que acá está la política, la que se va a expresar con plenitud en el Parlamento.

Y tendremos que citar a los gobernantes, no para ponerlos nerviosos, sino para que vengan y expliquen cada proyecto de ley, creo que lo van a hacer tanto el oficialismo como la oposición. Por lo que vislumbro una buena actividad en el Parlamento para vincular una buena gestión desde el punto de vista de la eficiencia con el sustento político que tienen que tener toda acción del Gobierno.

– El oficialismo no tendrá mayoría en ambas cámaras. ¿Usted cree que podrá gobernar Macri?

RU.- Creo que sí, es una obligación nuestra -hablo en este caso por la mayoría que tenemos en el Senado- facilitar al presidente electo el instrumento básico y también discutir todas la medidas del Gobierno. No para entorpecerlo, la idea es facilitarle su gestión porque el veredicto del pueblo ha sido ese y nosotros tenemos que respetarlo.

Además, nosotros no podremos volver a ser opción de Gobierno, y esto lo digo con total seriedad, si es que nosotros no mostramos hoy una actitud de respeto y de colaboración. Nadie vuelve de la mezquindad y de la miseria de las relaciones políticas, y me parece que si el peronismo quiere y debe renovarse, debe hacerlo con nuevas prácticas políticas, y no es solamente con caras nuevas y más lindas, sino también renovar sus prácticas políticas. Por eso digo por el país y por el futuro del peronismo, como una opción para volver al poder, necesita de esta nueva práctica de tolerancia y de colaboración.

MN.- Creo que a 30 años de democracia, somos muy sanguíneos los argentinos, pero hay que desdramatizar las derrotas, tampoco hay que creer que los triunfos son eternos, esa es la llave de la alternancia. Si uno llega al gobierno con un espíritu fundacional, sin aprender del pasado y de los errores que uno ha cometido, lo que tiene por delante es la equivocación.

Si uno llega con ideas fundacionales, hacen creer al Gobierno que el mundo comenzó con él. Les impide aprender del pasado y hacerse cargo de los errores. Se termina gobernando con una gran ficción e hipocresía. La gula del poder es el peor pecado para que funcionen las instituciones.

– ¿Cómo cree que actuará el justicialismo en su rol de oposición?

MN.- Veo muchos hombres del peronismo que admiten el juego democrático y que saben que en democracia nada se puede llevar por delante y que nada es eterno, y eso me alienta muchísimo. Hay muchas provincias que gobiernan el justicialismo y eso impone casi con naturalidad un diálogo del Gobierno. Hay un desafío de reconstitución del federalismo. No está obligado el senador Urtubey, lo digo yo: creo que ha tenido una enorme degradación en términos del poder central y la reconstitución del federalismo, que es un sinónimo no solo de ver cuanta plata me mandás, que no deja ser un tema menor, sino también el vínculo del respeto en el diseño de las políticas del desarrollo del país. Es un camino largo, y eso hay que reconstituirlo entre los gobiernos provinciales de todos los colores políticos. Me parece un signo positivo que el presidente Macri, sabiendo que no tiene mayoría absoluta, y además porque lo piensa así, salga a constituir el gabinete por todo el país. Debería ser un hecho absolutamente natural del contacto con la realidad. Es más, creo que este Gobierno que terminó con sus buenas y con sus malas, no hubiese confundido el 54% y lo hubiese leído correctamente. Se hubiesen evitado muchísimos males.

– ¿Qué habría que mejorar y qué le faltó por hacer al Gobierno del Frente para la Victoria?

RU.- Creo que hay una tarea importante donde tiene que haber un rápido consenso sobre todas las cuestiones atinentes a la institucionalidad y gobernabilidad, donde no hay cuestiones ideológicas. Tenemos que destrabar el Consejo de la Magistratura, porque es un escándalo la parálisis de ese organismo. Hay muchísimas cosas que hay que mejorar desde el punto de vista de la institucionalidad y eso no tiene bandera ideológica, no es ni de izquierda ni de derecha, porque quiere una buena institucionalidad. Ahí tenemos muchísima tela para cortar, y creo que va ser una iniciativa del Gobierno o del propio Parlamento a través de sus cámaras ir mejorando la institucionalidad de la Argentina. Tenemos que aprovechar y hacerlo juntos.

Repito, aquí no hay banderías, nadie va a pasar a la historia, en todo caso vamos a pasar a la historia si logramos superar la inercia de la Magistratura, si logramos tener una Justicia realmente independiente, si también le ponemos límite a la Justicia en estos procesos de judialización de la política. Si terminamos de una vez por todas el proceso de la Corte. Creo que hay mucho para hacer, debemos poner manos a la obra y seguro vamos a coincidir absolutamente.

Habrá temas de orden económico que darán lugar a otras discusiones, pero repito: me parece que la institucionalidad y gobernabilidad es algo que tenemos que terminar de resolver en la Argentina.

– ¿Cómo califica los ocho años de Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner?

RU.- Creo que se han hecho cosas muy buenas y que están en el orden de las cosas que son irreversible, y es más, he visto con agrado que todas las propuestas políticas que compitieron en la últimas elecciones han sido coincidentes en su mayoría. Me parece que esto es un valor que tiene que ver con esta idea que decía Mario, donde cada uno llegue y construya. La Argentina se va a construir de acuerdo con las políticas que propone el nuevo presidente sobre las bases de algo que está construido. En este orden de cosas, relaciono el tan discutido editorial del diario La Nación que mereció el repudio de toda la sociedad en su conjunto, incluso los periodistas del propio diario. Este orden de los derechos humanos, como otros órdenes que tienen que ver con promoción social y otros que tienen que ver con el desarrollo de la industria nacional estratégica, todo esto es una plataforma de la cual se parte. Otra referencia sobre el continuismo en el buen sentido de la palabra es lo de Lino Barañao, en Ciencia y Tecnología. Hay áreas que han generado en el país una decisión de que no hay vuelta atrás, en el buen sentido, y no porque haya un fatalismo, sino porque se aprecia que estas decisiones han sido muy buenas para el país y sobre las cuales hay que encarar los desafíos pendientes.

– ¿Cuáles son esos desafíos pendientes?

RU.- Son la falta de inversiones privadas, hay que mover y estimular la economía privada para que esta favorezca un proceso de crecimiento y de desarrollo en el país; vamos a estar consumiendo nuestros propios y escasos bienes si no somos capaces de generar una corriente de inversiones, para lo cual tiene mucho que ver lo que hablábamos de la institucionalidad. Es decir, tiene que ver con una Argentina previsible, con seguridad jurídica que posibilite que argentinos que tienen mucha plata y que están retaceando inversiones o liquidación de exportaciones se sientan seguros y en condiciones de aportar al país. Me parece que esta es la clave.

– Senador, ¿qué quisiera agregar a todo lo dicho?

RU.- Realmente estamos muy entusiasmados en esta etapa que se viene en la Argentina y creo que va a exigir muchísimo debate y creo que esto es bueno para la democracia. La solución no va a pasar solamente por la verborragia normativa, sino si los hombres de la política no somos capaces de reconstruir el affectio societatis y resolver los problemas graves de la Argentina. Como decía Mario, coincido absolutamente: pobreza cero, narcotráfico, crimen organizado y también institucionalidad. Hay que trabajar mucho y en esto nos va a ver unidos en los grandes objetivos de la Nación.

MN.- Me agrada compartir esta distinción con el senador Urtubey, nosotros no tenemos amistad personal de muchos años, pero a mí con poco tiempo me alcanza para saber cuál es el nivel de empatía que uno tiene para dialogar aun en las diferencias.

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