Buscan evitar diáspora en el bloque del FpV tras primera fractura

El bloque de diputados del FpV de la provincia de Buenos Aires no detiene su debate interno y aun no hay certidumbre sobre el desenlace final de la bancada tras la partida de 13 integrantes que formalizaron el bloque FpV-PJ y se definen como “la voz de los intendentes”.

El bloque que desde el arranque de este periodo legislativo tenía 36 integrantes sufrió la partida, en principio de 13 diputados que bajo la comandancia de Walter Abarca constituyeron el bloque del FpV con el agregado del PJ.

Ahora en disminuida bancada del FpV que reconoce formalmente 22 integrantes está en equilibrio inestable hasta que al menos seis integrantes terminen de definir una posición respecto de la nueva situación. Este colectivo parlamentario no tiene las principales autoridades pues a la renuncia de José Ottavis, presidente en un principio, se suma la retirada de Walter Abarca que era el vicepresidente.

El colectivo completo había logrado en la negociación general dos vicepresidencia de la Cámara, una quedó en manos de Marcelo Feliu, que partió ahora con los PJ y la otra está ocupada por una representante del Movimiento Evita, Patricia Cubría.

Se reconoce en el universo peronista que de los 22 miembros del actual bloque del FpV a secas, hay cierta homogeneidad entre 16 diputados, aquellos que votaron en contra de las autorizaciones para endeudarse que solicitó el Ejecutivo en enero pasado. En cambio seis de esos 22 votaron a favor.

No obstante, esos seis diputados no representan un colectivo compacto, en una primera mirada se reconocen dos liderazgos, por un lado aparece el diputado Fernando Navarro como el negociador de los referentes del movimiento Evita que son tres en total. Por el otro lado, está Horacio González, el ex presidente de la Cámara baja en buena parte de la era K, en otro subgrupo de tres.

Pero más allá de estas diferencias, por el momento estos seis diputados están actuando en conjunto. Por ahora los seis están tratando de tomar una decisión en conjunto y se debaten con independencia de las otras formaciones, que también tienen sus matices, pero que se reconocen como grupo político con independencia de criterios.

De todas formas, el hecho que los seis diputados equidistantes de los dos bloques más numerosos estén debatiendo en conjunto una decisión nadie asegura que efectivamente esos seis diputados tomen una decisión en el mismo sentido.

Sí, admiten, que bucean sobre la idea de no seguir desgajando un colectivo que perderá fuerza en la fragmentación y es allí donde aparece una idea que le podría dar cierta consistencia a la dispersión en ciernes. La posibilidad de armar interbloque es una posibilidad para algunos, y permitirá seguir contando 36, aunque desparramados en tres o cuatro bloques.

Pero al mismo tiempo advierten “no tenemos que creernos nuestras propias mentiras, sí pensamos distinto lo mejor será que armemos bloque por separado”. La confesión se completa con el siguiente razonamiento, sí tenemos un interbloque que reglamentariamente no existe y votamos divididos es como tener distintos bloques.

Así las cosas, nadie está dispuesto, más allá de los que efectivamente partieron junto a Abarca, a apurar definiciones, comienza una semana sin sesión en la Cámara baja y se intensificaran las conversaciones pero “despojando ansiedades”.

No obstante, reconocen que hay declaraciones que no ayudan a mantener cierta unidad, pues así fueron leídas las que realizara por estos días el diputado Navarro sobre las inconveniencias de una supuesta conducción del peronismo de Cristina Fernández de Kirchner. Definitivamente está rompiendo con un sector, el denominado grupo de los 16 entre los que se cuentan muchos representantes de la agrupación La Cámpora.

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