PASO sin voto obligatorio: desaliento a la participación

Por Adrián Camps. El diputado porteño del Partido Socialista Auténtico plantea que sin el voto obligatorio de las primarias “vuelven los aparatos, los punteros y el clientelismo político”.

Según información periodística, el Pro estaría impulsando una “Reforma Política” para que el voto en las PASO deje de ser obligatorio, pero mantendrían sí la proscripción para las agrupaciones que no obtengan un mínimo del 1.5% de los votos válidamente emitidos.

La misma fuente indica que el proyecto estaría siendo elaborado por el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, curiosamente él mismo que propuso implementar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en la Ciudad de Buenos Aires.

Los argumentos sobre la cantidad de veces que los ciudadanos son convocados a votar, no resiste el menor análisis: en 2017 sólo votaremos 2 veces (PASO y elección general). Los motivos hay que buscarlos por otro lado.

Todos esperábamos que la “Reforma Política” fuese un paso adelante, implementando las PASO y la boleta única, en papel o electrónica, en aquellas provincias que aún no han adoptado ese sistema. De confirmarse la información periodística, en lugar de avanzar marcharíamos hacia atrás.

En efecto, las PASO (obligatorias) disminuyeron las viejas prácticas políticas basadas en los aparatos, los punteros y el clientelismo. De concretarse esta reforma, se desalentará la participación y volverán a tener protagonismo los que manejan paquetes de votantes para jugar a favor del candidato que tenga “más para ofrecer”.

No es casualidad que estas propuestas aparezcan antes de las elecciones de 2017. En los comicios de medio término la polarización disminuye y las agrupaciones menores mejoran su desempeño respecto de las presidenciales. También suelen surgir “candidatos emergentes”, como ocurrió en 2009, que disputaron con éxito frente a los grandes aparatos electorales.

La Argentina pasa por un momento complejo de su vida política y económica; el gobierno saliente se encuentra muy cuestionado y el entrante ha descargado un fuerte ajuste que disminuyó los niveles de ingreso de la mayoría de los argentinos.

El 2017 es un buen momento para las fuerzas políticas que no se identifican con el PJ ni con Cambiemos. Volver a las viejas prácticas del clientelismo y mantener el piso proscriptivo del 1.5% parecen ser las soluciones que el oficialismo plantea para evitar la renovación de la política.

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