El pleno se reúne desde las 11.52 para aprobar iniciativas consensuadas para promover la actividad en las pequeñas y medianas empresas y en el sector autopartista.
La Cámara de Diputados realiza una sesión especial desde las 11.52 para tratar dos proyectos de ley consensuados para promover la actividad en las pequeñas y medianas empresas y en el sector autopartista.
La reunión plenaria, habilitada con la presencia de 133 legisladores, comenzó con un homenaje a Juan Domingo Perón -al cumplirse este 1 de julio 42 años de su muerte en pleno ejercicio de la presidencia de la Nación- y al expresidente radical Arturo Illia, por los 50 años de su derrocamiento por un golpe cívico-militar.
El proyecto de ley de autopartes, impulsado por el diputado y sindicalista del SMATA Oscar Romero y apoyado por el presidente Mauricio Macri, apunta a dinamizar la cadena de valor automotriz y a generar empleo de calidad a través de un paquete de medidas que promueve la radicación de nuevas plataformas productivas y favorece la incorporación de una mayor proporción de autopartes locales en la producción de vehículos.
Al abrir la discusión, Romero sostuvo que la iniciativa “favorece el trabajo y la industria nacional”, y pronosticó que generará “cinco mil puestos de trabajo directo”.
En ese sentido, señaló que su propuesta “tiene como objetivo fundamental el desarrollo y la sustentabilidad del sector autopartista, un sector que genera mucho empleo y tiene la capacidad de generar aún más”.
Romero precisó que “hoy tenemos un nivel de integración de autopartes del 20%, cuando en las mejores épocas llegábamos a tener el 90% de integración nacional”.
Por eso, informó que la futura ley busca llevar ese piso del 20% al 30%, y “por cada punto que podamos subir son cinco mil puesto de trabajo directo y otros cinco mil de trabajo indirecto”.
El legislador aprovechó para cuestionar al exministro de Economía Axel Kicillof por “haber trabado la ley durante tres años” y dijo que “no hay que vestirse de negro y usar patilla para ser gorila”, al visualizar las bancas vacías del kirchnerismo cuando empezaba a exponer.
Juliana Di Tullio (FpV), quien presidió el entonces bloque mayoritario, recogió el guante y recordó que los proyectos recaían en la Comisión de Industria, cuyo titular era un radical, Mario Barletta.
El referente de la UOM Zárate-Campana Abel Furlán adelantó el apoyo del Frente para la Victoria al proyecto de ley de autopartes, pero consideró que “el problema central es la política económica” del gobierno de Mauricio Macri.
“Este Parlamento necesita discutir un proyecto de esta naturaleza, pero el proyecto por sí solo no va a resolver todos los problemas de la industria automotriz”, advirtió Furlán.
El legislador sostuvo que “si la política económica va a seguir siendo la que ha iniciado esta gestión, seguramente la ley no va a conseguir los resultados que esperan los trabajadores de SMATA y los metalúrgicos”.
“Si lo que producimos no va a estar al alcance de la clase media, seguramente muy pocos van a querer producir, porque no va a haber mercado”, analizó, y recordó que en la última década, a diferencia de la gestión macrista, “se fortaleció el consumo”.
El presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Luciano Laspina (Pro) ponderó el respaldo del presidente Mauricio Macri y aprovechó para negar que el Congreso sólo trate los proyectos que envía el Poder Ejecutivo.
“Esta es una muestra de que cuando los proyecto son bien intencionados, llegan al recinto aún cuando sean producto de la oposición”, puntualizó.
En la misma línea se expresó Graciela Camaño, jefa del bloque del Frente Renovador. “Estamos resignificando el valor del Congreso y esto es muy importancia para la democracia”, porque “estamos votando un proyecto de un diputado que busca que se cuide y promueva el trabajo”, celebró.
Para Camaño, “lo interesante del proyecto es que ponemos en competencia a las autopartes para el mercado interno y para buscar el mercado externo”.
El consenso no es total, dado que el propio Partido Obrero rechazó la propuesta en la voz de Néstor Pitrola, quien alertó que “no es una ley de trabajadores, sino de empresarios”.
“Los contribuyentes financiarán premios a las multinacionales automotrices, que a su vez financiarán a las multinacionales autopartistas sin ninguna garantía de detener la ola de despidos y suspensiones”, aseveró el diputado de izquierda.