La creatividad desatada

Por Liliana Mazure. Citada a indagatoria junto a otros productores audiovisuales en el marco de una causa, la hoy diputada nacional defiende sus políticas al frente del INCAA con párrafos del libro que lleva el nombre de este artículo, que se transcriben a continuación.

Fomento a la producción cinematográfica, el núcleo y el motor del INCAA la herramienta: los planes de fomento

Como dije en la introducción del libro, llegué a una institución judicializada, con dos allanamientos el mes anterior a mi llegada y la amenaza de un nuevo requerimiento de este tipo por parte de la Justicia. Realizamos un inventario de todos los expedientes activos en el INCAA y entregamos a la Justicia lo que nos requería.

Los pedidos de la Justicia recaían en los expedientes de los “llamados TERCERO JOTAS”. Es decir, el formato de Fomento de coproducción, adoptado por la gestión anterior, basado en el Artículo 3 Inciso J de la Ley de Cine, 17741 (t.o.2001): “Son deberes y atribuciones del Director Nacional de Cine y Artes Audiovisuales: (…), j) realizar y convenir producciones en organismos del Estado, mixtos o privados, de películas cuyo contenido concurra al desarrollo de la comunidad nacional (…).” En este formato de Fomento el INCAA es coproductor y participa de los ingresos netos de comercialización de las películas en el porcentaje que le corresponde, según sea el aporte a cada uno de los proyectos.

Por el accionar de ciertos productores que cuestionaron por qué algunos recibían más o menos subsidios del INCAA, la Justicia decidió allanar la institución y alguna productora privada y llevarse todos los expedientes de las producciones realizadas con este formato de Fomento.

Con este ánimo de avanzar que nos caracteriza creamos la Unidad de Monitoreo, a cargo de María Elda Pincolini con el objeto de regularizar la situación de comercialización y recuperar los ingresos correspondientes al INCAA. En conjunto con los productores de cada proyecto se pidió autorización al juzgado del Dr. Bonadío para fotocopiar los expedientes y poder seguir trabajando con cada uno de ellos.

Con las fotocopias de los expedientes en el INCAA, algunas pudieron terminarse. Otras, que ya estaban terminadas, recibieron un meticuloso análisis y reconocimiento de costos. De las 144 coproducciones realizadas durante el período 2003–2008, se finalizaron 134 y 10 se encuentran en proceso de finalización. Se revisó cada una de ellas. Se reconocieron costos con los comprobantes presentados o se requirieron los faltantes. De las 134 películas finalizadas, no se pudo avanzar sobre 9 por encontrarse la documentación en el Juzgado; sobre 57 pudimos llegar a un conocimiento de qué porcentaje de la producción pertenecía al INCAA, en su carácter de coproductor; 60 fueron observadas sus rendiciones y se les solicitó que las que se encuentran en análisis completen documentación; y sólo 8 no completaron sus rendiciones.

Paralelamente procedimos a recuperar los ingresos por comercialización. Porque muchas de ellas ya habían sido vendidas, como fue el caso de Vientos de agua, de Juan José Campanella. De las 134 coproducciones finalizadas, 112 informaron su situación de comercialización, habiendo sido vendidas 35. Se recuperaron $ 835.395 para el Fondo de Fomento, en concepto de reintegro por comercialización al INCAA en su carácter de coproductor. Algunas quedaron deudoras y debieron acogerse a planes de pago. Otras no se comercializaron. Y todas están en la Justicia, que analiza este formato de entrega de subsidios que responde al Art. 3, Inc. J, de la Ley 17741 (t.o. 2001).

En la gestión 2008–2013 no utilizamos este tipo de Fomento a la producción, sino el que paso a describir en las páginas siguientes, profundamente marcado por este desorden que se había generado en todo el sector en el último año.

Comencé la gestión con el claro objetivo de aportar a una industria potente, con capacidad de comercializar en el mercado interno y en el internacional, pero sin olvidar que el INCAA es parte del Poder Ejecutivo del Estado Nacional y que pertenecemos al Gobierno Nacional Democrático del Frente para la Victoria, al proyecto que, de la mano de Néstor y de Cristina, con el voto de la mayoría de los argentinos, vino para transformar el país. Con las claras y definidas políticas de inclusión social, ampliación de derechos e igualdad de oportunidades, con un Estado presente y participativo en función del beneficio de los sectores más vulnerables. Por esto, junto al desarrollo de esta industria potente, debíamos ocuparnos de que todas y todos puedan participar, protagonizar e ir creciendo en la medida de sus expectativas y objetivos, siempre en el marco de la más amplia libertad de expresión.

Estas fueron las bases de los planes de fomento que fuimos modificando a lo largo de los casi seis años. Modificando, porque este es un sector dinámico por sí mismo y especialmente por la aceleración que le han impreso las nuevas tecnologías. Y porque en estos seis años se amplió enormemente la cantidad de protagonistas y participantes con opinión propia sobre cómo se debe construir el permanente futuro de esta industria. Y, fundamentalmente, porque significa la fuente de trabajo de miles de familias en todo el país, y tiene que ver con libertad de expresión y posibilidad para todas las voces.

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