Ahora todos cuidamos el bolsillo

Por Sergio Saban. Una advertencia sobre cómo la economía informal puede llegar a afectar al Estado por un costado impensado.

¡Ma si!, dijo Roberto y continuó pensando, y se preguntó: ¿Para qué voy a tomar un taxi que cuesta más caro?

Se bajó el aplicativo Uber en el celular y desde entonces no deja de usarlo porque el ahorro le permite pagar la cuota del club.

Andrea, que siempre que venia a Buenos Aires e iba al hotel de costumbre y contrataba un cuarto con desayuno, se bajó otro aplicativo en su celular , que tiene millones de cuartos amoblados, en casas de departamentos en todo el país, que están habitados pero como les queda un cuarto sin ocupar, lo alquilan por día e incluso dan desayuno y toallas limpias, pensó igual que Roberto y cambió el hotel por un cuarto en un departamento ya habitado.

De ésta manera Andrea pudo continuar con sus clases privadas de pintura.

En ambos casos, pudieron pagar con sus tarjeta de crédito y en ambos casos no pagaron ni un sólo impuesto salvo el de su celular por usar el servicio de datos.

O sea, Ahorraron dinero.

A Roberto no le importó saber de antemano que si el auto de Uber chocaba y terminaba accidentado el seguro sólo cubría al dueño del auto y no al pasajero; tampoco le importó saber si el conductor del auto tenía registro profesional o su auto fue revisado por Sacta.

A Andrea no le importó arriesgarse y pasar la noche en un departamento con desconocidos, sin vigilancia alguna, sin habilitación municipal sin salida de incendio.

A los dos lo único que los movió a bajarse aplicativos para solucionar su necesidad fue que así ahorraban dinero, no les importó no recibir ticket ni factura ni querían debitar impuestos ni ganancias.

Querían ahorrar.

El Estado gasta millones en un Ministerio de Transporte y millones en un Ministerio de Turismo, ¿y para qué? A todos nos cuesta todo más caro si está habilitado y controlado por el Estado.

Abrir un hotel, construirlo, contratar el personal, y abrir sus puertas demandan más de un año en burocracia y aquí vemos que una familia decidió ofrecer servicio de hotelería en su propio departamento y les llevó el tiempo que lleva bajarse un aplicativo, y por el dinero que reciben, no pagan ni un centavo de impuestos en cambio el que abrió un hotel, o un restaurante o compró un taxi si.

Los ciudadanos ahora individuos, eligen. Ahora la tecnología les permite elegir, por más que el Estado prohíba, eligen gastar menos, y contra eso no habrá ley que pueda, porque ahora el individuo se conecta uno con otro en segundos por radar usando un aplicativo y sabe que uno está al lado porque Tinder se lo dice, entonces, ¿por qué no compartir el viaje a Ezeiza en un Uber? ¿O por qué no ir al mismo tiempo a comer pero en vez de aun restaurante, a la casa de Federica que es chef y te da de comer en su casa y te cobra menos que un restaurante?

Si el Estado no hace pronto algo para seducir a los individuos a que consuman dentro del sistema, muy pronto la economía informal hará que el Estado no reciba impuestos porque nadie los pagará y el Estado obviamente tendrá que re pensar cual será su rol si los individuos se las arreglan solos unos con otros.

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