Convencida de que las campañas electorales “deben ser austeras”, la diputada del GEN considera la austeridad “un valor”, y se muestra a favor de “combatir la corrupción en todas sus expresiones”.
Margarita Stolbizer se considera a sí mismo como “una persona demasiado normal”, y tras admitir que el político en general “actúa”, remarca que a ella le pasa lo contrario y eso le ha jugado en contra alguna vez, porque dicen que es muy buena pero ponen en duda si está en condiciones de gobernar. “Parecería que para gobernar hace falta otro tipo de fortalezas que las que tengo”, desliza.
Por el contrario, ella considera que ser una persona “normal” es una de sus fortalezas”, pues le permite “comprender mucho más lo que le pasa a una persona común”.
“Yo hago un culto de la austeridad, que tiene que ver con mi vida personal. Tengo una vida austera, una casa austera, un auto austero, vivo de esta manera, es parte de mi convicción. Lo mismo hago en política. No podría sostener una campaña electoral gastando millones de pesos. Y sin embargo, parece como natural acumular plata para hacer campañas electorales. Las campañas deben ser austeras. Me parece que la austeridad es un valor, y es lo que nos identifica con el ciudadano medio que vive austeramente”, sostuvo en diálogo con Clarín.
Stolbizer se mostró a favor de “combatir la corrupción en todas sus expresiones”, y en ese marco señala el “roban pero hacen”, que entiende como “una naturalización del delito”.
Se manifestó convencida de que “dentro de la actividad política es más la gente que trabaja honestamente y no se enriquece”, y consideró que “el problema son los pocos que manejan muchísimo poder con una concepción autoritaria, que utilizan el poder como beneficio personal, que son los menos, los menos con mucho poder y por mucho tiempo. El último proceso fue una docena de años: mucho y demasiado poder”.
En el terreno personal, admitió que “la austeridad no me impide el placer de viajar. Me fascina hacerlo, y es un placer que me doy cada vez que puedo. Porque también creo que viajando uno se enriquece y aprende. En cambio, no van a verme jamás con una joya encima, porque esas son las cosas que para mí exceden lo razonable”.
Admitió que no es que de repente la sociedad se haya vuelto más virtuosa. “Me da la impresión de que lo que cambió este año fueron esos tres videos donde la gente se encontró con los hijos de Lázaro Báez contando los dólares, José López con los bolsos en la puerta del convento y la caja fuerte de Florencia Kirchner que rebalsaba en dólares. Eso impactó y generó indignación y demanda de justicia, y yo terminé siendo la expresión de ese sentimiento”, señaló, y reconoció también que la expresidenta le hizo un favor cuando dijo un día al salir de Tribunales que “Stolbizer es mala y burra”. “Sin darse cuenta, me puso del lado de todos aquellos que están indignados con la señora, y la señora me descalifica, entonces ahí he logrado incluso una cantidad de adhesiones”, reconoció.
Rechaza el encasillamiento de que “Margarita de lo único que habla es de las causas”. Aclara en ese sentido que las denuncias que ha hecho ni siquiera son tantas, y no quiere que se la instale como “la denunciadora”. “No, solamente hice dos denuncias, pero claro, las dos son contra Cristina y con elementos muy contundentes, lo que por supuesto tiene muchísimo peso. Hice eso con la convicción de que cumplo con mi deber. Pero no es ese mi proyecto, ni mi destino, ni mi objeto. Yo no soy una persona en función de Cristina. La verdad es que existo desde mucho antes, y mi vida y mis ideas políticas trascienden a eso. Yo creo que hay que luchar contra la corrupción, pero ya está”, remarcó.