El Senado saldó una deuda y sancionó la legalización del Cannabis medicinal

Sin debate y por votación unánime, se aprobó el proyecto que garantiza la provisión de aceite cannábico a ciertos pacientes y habilita su investigación para uso médico. Solicitan al Ejecutivo una rápida reglamentación.

El Senado convirtió en ley este miércoles, por votación unánime, el proyecto que habilita el uso de Cannabis medicinal, impulsado por familiares de pacientes que se convocaron en los salones linderos al recinto para celebrar lo que consideraron un avance histórico.

La iniciativa -cuyo debate tuvo su fuerte en la Cámara de Diputados- fue aprobada sin debate tras el tratamiento de la ley de emprendedores, y recibió apoyo de todos los bloques políticos, más allá de la puja de algunos senadores por despenalizar el autocultivo de Cannabis.

En paralelo, también por unanimidad, el Senado aprobó un proyecto de comunicación de la salteña María Cristina Fiore para pedirle al Poder Ejecutivo que promulgue y reglamente la norma cuanto antes –el límite fijado en la flamante ley es de 60 días-.

Si bien el texto avalado este miércoles no habilita el cultivo personal, sí garantiza el acceso al aceite de Cannabis a pacientes que acrediten tener las enfermedades que fijará la reglamentación, entre ellas la epilepsia refractaria.

La norma autoriza la importación del aceite hasta que el Estado se encuentre en condiciones de producirlo, con prioridad para los laboratorios públicos nucleados en la ANLAP, y también permite el cultivo de Cannabis por parte del Conicet y el INTA con fines investigativos.

Desde el año pasado, cuando se instaló el debate en el Congreso, el proyecto fue defendido tanto en Diputados como en el Senado por especialistas y organizaciones de la sociedad civil, como Mamá Cultiva y CAMEDA.

La senadora Silvina García Larraburu celebró la sanción de la ley que regula el uso medicinal del cannabis, señalando que “esta es la propuesta de mínima, a partir de mañana a primera hora tenemos que trabajar en lo que la gente necesita: el auto cultivo, la investigación y el desarrollo de la producción nacional”. La rionegrina puso en valor la militancia de las madres: “Han hecho una tarea muy importante; explicando de manera contundente un tema que era tabú para la sociedad. Los conmovedores testimonios por mejorar la vida de sus hijos y familiares, dejaron al descubierto la urgente necesidad de aprobar esta ley”.

Entre las patologías específicas para las que más se utiliza el cannabis, podemos encontrar: encefalopatías epilépticas, cáncer, dolor crónico no oncológico, VIH/SIDA, esclerosis múltiple, parkinson, alzheimer y demencia, lesión medular, ELA, enfermedad inflamatoria intestinal, glaucoma y estrés postraumático.

El senador Abal Medina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, fue quien pidió que la ley se aprobara sin debate debido a que las madres estaban esperando afuera del recinto desde el mediodía.

Finalizada la sesión Abal Medina aseguró que “alrededor de un 30% de los pacientes con epilepsia no responden al tratamiento con fármacos y no son candidatos al tratamiento quirúrgico. En los últimos años se ha demostrado que el tratamiento basado en la planta de cannabis, en especial el cannabidiol (uno de los componentes con mayor presencia en la planta) es efectivo, bien tolerado y seguro en chicos y adultos que padecen aquella enfermedad”.

Y agregó: “Muchas personas encuentran en el uso terapéutico del cannabis una opción que favorece su calidad de vida. Este proyecto brinda un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados, garantizando y promoviendo el cuidado integral de la salud”.

Por el lado del oficialismo, la tucumana Silvia Elías de Pérez ofició de miembro informante durante el tratamiento del proyecto. Luego de aprobarse el proyecto, señaló que con esta ley “el Estado está atendiendo el sufrimiento de muchas personas, de manera responsable y controlada”.

La presidenta de la Comisión de Salud de la Cámara alta remarcó que “el Estado se hará cargo de la provisión de cannabis para uso terapéutico” y señaló que entre los objetivos de la iniciativa se encuentran: promover medidas de concientización, investigar los fines terapéuticos y científicos de la planta, proveer asesoramiento y cobertura adecuada, y, por sobre todo, garantizar el acceso gratuito al aceite de cáñamo, y demás derivados del cannabis, a toda persona que se incorpore al programa.

El senador nacional Alfredo Luenzo (Chubut somos Todos) celebró la aprobación de esta ley, aunque remarcó que quedan temas pendientes como “resolver el autocultivo”.

“Es una ley importante, aunque no es lo que estábamos buscando pero tenemos que reconocer que hoy le damos la posibilidad a millones de argentinos de aliviar su dolor”, reconoció el senador.

Por su parte, el senador Julio Cobos expresó que “con esta sanción estamos atendiendo la urgencia con la que se requería una regulación el uso de cannabis medicinal. De esta manera damos luz verde al proceso de investigación que estaba con una luz amarilla porque necesitaban para continuar, la sanción de la ley, ya que en esta se establecen los procedimientos y la pauta presupuestaria también. Además atendemos el pedido de familiares y pacientes que estaban esperando con ansiedad la distribución gratuita de esta nueva alternativa medicinal que contribuirá en algunos casos con fines terapéuticos, y en otros a aliviar el dolor de los pacientes que padecen enfermedades de alta complejidad como la esclerosis múltiple, la epilepsia, cáncer, entre muchas otras”.

La iniciativa promueve la creación del Programa Nacional de Investigación del Uso Medicinal de la Planta Cannabis. Este programa funcionará en la órbita del ministerio de Salud, que decidirá cuál será la autoridad de aplicación. El proyecto deja abierta la posibilidad de utilizar cannabis para distintas dolencias, según se compruebe científicamente.

Por otra parte, la autoridad de aplicación podrá importar los insumos o incluso autorizar el cultivo de cannabis por parte del Conicet y del INTA. La producción, en este caso, queda siempre en manos del Estado Nacional, y los derivados se producirán a través de los laboratorios públicos nucleados en la ANLAP (Agencia Nacional de Laboratorios Públicos).

Además, la ley establece la creación de un registro nacional voluntario para autorizar la inscripción de pacientes y familiares de pacientes que, presentando las patologías incluidas en la reglamentación o prescriptas por médicos de hospitales públicos, sean usuarios de aceite de cáñamo. Este registro resguardará la protección de confidencialidad de datos personales.

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