Poca actividad en los recintos

La falta de acuerdos políticos y cierta dispersión institucional impacta en la estadística del Poder Legislativo de la provincia de Buenos Aires y los líderes parlamentarios admiten las dificultades que existen a la hora de lograr los acuerdos para sesionar.

Ambos recintos del Poder Legislativo de la provincia de Buenos Aires acusan recibo de la falta de consensos básicos en la dirigencia política con representación parlamentaria; consensos que resultan absolutamente necesarios para avanzar en la construcción de leyes, que en algunos casos resultan urgentes.

Todos los observadores coincidían en el diagnóstico: 2017 iba a ser un año de poca actividad legislativa, pero pocos imaginaron que a más de dos meses de que la gobernadora María Eugenia Vidal diera por inaugurado el 145° período de sesiones ordinario se haya realizado sólo una sesión de esas características en ambas cámaras.

Los legisladores son conscientes de esta realidad, que se explica por dos grandes ejes de análisis, uno histórico y el otro coyuntural.

Por un lado, 2017 es un año de los denominados “electorales”, por el proceso electoral que se desplegará en la segunda mitad, donde históricamente baja susceptiblemente la actividad en los recintos.

Por otro, la actual Legislatura de la provincia de Buenos Aires posee una integración política que le vuelve en cierto sentido “incontrolable”, ante la inexistencia de acuerdos políticos parlamentarios mínimos, necesarios siempre, pero absolutamente imprescindibles hoy.

La primera minoría que ostenta el oficialismo, Cambiemos, apenas constituye un tercio de los recintos, como contrapartida, esto implica que los otros dos tercios pueden ser, en un abrir y cerrar de ojos, los dueños de los mismos, donde se haga su voluntad.

Entre otras cuestiones, las disputas internas que se despliegan subrepticiamente en el oficialismo, la necesidad de diferenciación que existen en la oposición en general y, en particular, en los agrupamientos más proclives a sostener acuerdos parlamentarios que le den previsibilidad a los distintos tratamientos, dan como resultado la perforación de la mínima histórica. Al mes de abril, apenas se ha realizado una sesión en el Senado y dos en Diputados: el resultado más bajo de lo que va de este siglo.

La situación esconde una postura general de los diputados y senadores que se esfuerzan por mostrarse activos, con presentaciones de proyectos de solicitudes de informes, declaraciones y de ley. Hay cierto cinismo en la actitud. Pues si no están dispuestos a alcanzar los acuerdos necesarios, no sirve de mucho tanto fuego de artificio legislativo.

También es cierto que en la única experiencia en los recintos los temarios fueron abultados. La idea de los principales armadores de consensos, por los menos hasta antes de las elecciones, es que si se hacen pocas sesiones, que las mismas estén cargadas. Hasta ahora se está cumpliendo con el criterio, en ambos recintos. En la última sesión del Senado, por caso, el sobre tablas tenía cerca de dos centenares de proyectos, muchos de los cuales eran de ley e incluso fueron sancionados.

Pocas sesiones pero productivas, es lo que repiten en ambos lados del edificio legislativo y con esa muestra algunos hasta se animan a deslizar que la idea es ver si se puede hacer una sesión por mes, y así dejar atrás la posibilidad de una por semana o cada quince días, como fue el objetivo repetido de diversas conducciones legislativas.

En el oficialismo admiten la poca actividad “en recinto”, y lo que se puede denominar un funcionamiento institucional políticamente incorrecto; pero al mismo tiempo se excusan señalando que no se trata de la voluntad del oficialismo solamente; también la oposición tiene que hacer su parte, aclaran.

En las conversaciones, los legisladores que deben motorizar los acuerdos apelan a ejemplos para dar cuenta de las dificultades que existen, y a medida que se sube en la escala de responsabilidades se dan algunas explicaciones más políticas.

“Hay algunas legislaturas que están destinadas a realizar muchas cosas y otras que serán valoradas más por lo que no hacen que por lo que hacen”, detalló una importante autoridad de la Cámara baja bonaerense.

Todo parece indicar que, en principio, por lo menos hasta las elecciones de octubre, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires será valorada por lo que no hace más que por lo que podría hacer.

Sesiones realizadas en los meses de enero, febrero, marzo y abril en los últimos años

Senado

2001: 4 ordinarias y 2 especiales

2002: 4 ordinarias y 2 especiales

2003: 2 ordinarias

2004: 6 ordinarias

2005: 4 ordinarias

2006: 4 ordinarias y 1 especial

2007: 4 ordinarias y 1 especial

2008: 3 ordinarias

2009: 3 ordinarias y 1 especial

2010: 2 ordinarias

2011: 3 ordinarias

2012: 2 ordinarias y 1 especial

2013: 3 ordinarias

2014: 3 ordinarias

2015: 3 ordinarias

2016: 3 ordinarias y 1 especial

2017: 1 ordinaria y 1 especial

Diputados

2001: 4 ordinarias

2002: 4 ordinarias

2003: 3 ordinarias

2004: 4 ordinarias

2005: 3 ordinarias

2006: 3 ordinarias

2007: 4 ordinarias

2008: 3 ordinarias

2009: 3 ordinarias

2010: 3 ordinarias

2011: 3 ordinarias

2012: 3 ordinarias

2013: 3 ordinarias

2014: 3 ordinarias

2015: 3 ordinarias

2016: 3 ordinarias

2017: 1 ordinaria

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