El año electoral no incidió tanto en el número de sesiones

Las elecciones suelen repercutir negativamente en la actividad legislativa, pero en ambas cámaras no ha sido tan notorio este año, comparado con anteriores.

Está dicho que los años en que hay elecciones la actividad en los recintos disminuye de manera notoria. La producción de leyes es menor y ni qué decir de las sesiones que se realizan, afectadas por la actividad de campaña. Más aún se espera que resulte con un gobierno como el actual, que tiene un número muy acotado de legisladores, siendo primera minoría en la Cámara baja, pero clara minoría en la Alta.

Sin embargo el análisis de la primera mitad del año no resulta tan exiguo si se lo compara con los años anteriores. De hecho, la comparación con 2016 en ambas cámaras muestra que el número es por ahora muy similar, y es notoriamente superior con relación al año 2015, también electoral como éste.

Veamos en la Cámara de Diputados, donde en la primera parte del año se realizaron 8 sesiones, cuando a esta misma altura del año el número de reuniones en 2016 llegaba a 10. Esto es, apenas dos más.

Y si tenemos en cuenta el antecedente electoral más reciente, la comparación es ampliamente positiva para la gestión actual, pues en los primeros seis meses de 2015 se realizaron apenas cuatro sesiones en la Cámara de Diputados, la mitad de ahora.

Lo que sí se percibe es un abuso de las sesiones especiales, sobre todo en la era Cambiemos. En 2017, de las 8 sesiones que se hicieron, cinco fueron especiales, una extraordinaria (en febrero) y hubo dos sesiones informativas (presentaciones del jefe de Gabinete).

En 2016, de las 10 sesiones, 8 fueron especiales y apenas dos ordinarias; en tanto que de las cuatro de 2015, dos fueron especiales, una ordinaria y la restante extraordinaria.

Esta comparación permite verificar que el Congreso de la era Cambiemos no exhibe una notoria merma con relación a la gestión anterior, sino que es hasta superior en cuanto actividad, al menos en la Cámara baja. Y como dato final, convengamos que en 2013, el anterior año electoral, para una elección legislativa como en 2017, la cantidad de sesiones ascendió a 8, la misma que el año actual.

¿Y qué pasa en el Senado? Ahí donde el PJ-FpV es amplia mayoría se notan diferencias. En 2017 la cantidad de sesiones no ha sido tan reducida, fueron 7, a razón de cinco especiales y dos ordinarias. Una menos que en Diputados, a pesar de que el Senado suele ser más activo que la Cámara baja.

En 2016, el resultado es el mismo que en Diputados: 10 sesiones (7 especiales, dos ordinarias y una extraordinaria), mientras que en 2015 la cantidad se desplomó a solo tres sesiones, todas ordinarias.

En cambio en 2013, sí hubo muchas sesiones en el Senado: once en los primeros seis meses del año.

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