Mariana Rodríguez Varela asemejó el aborto con la “pena de muerte” y la “tortura”

Férrea militante antiabortista, la hija de un exministro de la dictadura realizó este martes una de las exposiciones más polémicas. Comparó a dos fetos, “uno fruto de la violación y otro fruto del amor” y dijo que “no se diferencian en nada”.

Mariana Rodríguez Varela, férrea militante contra la interrupción voluntaria del embarazo, asemejó el aborto con la “pena de muerte” y la “tortura”. En la penúltima audiencia pública realizada en la Cámara de Diputados, la creadora de una campaña de repartición de “bebitos” de plástico protagonizó una de las exposiciones más polémicas.

“La pena de muerte no existe en el Código Penal argentino. No existe para el peor delincuente, no existe para el violador serial, ni siquiera para la violación seguida de muerte. Sin embargo, más de 72 diputados firmaron proyectos de pena de muerte para el niño por nacer. Pena muerte para un inocente, porque el niño siempre es un inocente. No quieren llamarlo niño, pero lo reconocen como humano y pretenden eliminarlo por ser un hijo no deseado”, comenzó.

La hija del exabogado de Jorge Rafael Videla y exministro de Justicia de la dictadura, Alberto Rodríguez Varela, señaló que “lamentablemente las mujeres no hacemos magia, deseado o no deseado ese niño siempre es un ser humano”. “Una sola célula nos comprobaría desde el momento de la concepción hasta el parto que es un ser humano”, agregó.

Al referirse al proyecto que propone la interrupción del embarazo a las 14 semanas, Rodríguez Varela subrayó que en ese período “los nervios ya están desarrollados desde las puntas de las manos y de los pies, atraviesan los brazos y las piernas, llegan a la columna y se comunican con el cerebro”. “Un niñito abortado a las 14 semanas sufrirá muchísimo, un aborto a la 14 semanas es tortura”, expresó y añadió: “supone quitarlo del vientre de su madre de a pedacitos”.

Para la militante antiabortista, el niño por nacer “se transforma en 2018 en un esclavo, su cuerpo tiene dueño que decide cuando mutilarlo”. Y, muy dura, cuestionó que “le dan a las chicas misoprostol y le dicen que ese aborto no será nada de nada. Nadie le dice a esas chicas que cuando tengan el aborto verán el rostro de su hijo muerto”.

“En un aborto a las 12 semanas de embarazo el niñito ya tiene sus huellas dactilares. Podríamos hacerle un DNI pequeñito para él”, continuó, mientras exhibía diferentes ilustraciones sobre las etapas de un embarazo y completó que “a la quinta y sexta semana de embarazo, cuando se hacen un Evatest, el corazón de su hijo ya estará latiendo”.

Rodríguez Varela fue más allá en su discurso cuando, comparando dos ecografías, preguntó a los diputados: ¿Pueden decirme cuál es fruto de una violación, cuál es fruto del amor? Imposible. En toda circunstancia es un ser humano, no se diferencian en nada”.

Luego de exhibir las fotos de una menor de 12 años que tuvo a su bebé, y de reclamar que los diputados sancionen el proyecto de “protección” a la madre y el niño por nacer -encabezado por Juan Brügge-, reclamó del Estado “ayuda, apoyo, consuelo, contención, amor”. “El amor más grande es el de la madre al hijo. Les pido a los diputados, por favor no maten el amor más grande. Argentina quiere la vida”, finalizó.

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