El reconocido pianista recibió la “Mención de Honor Diputado Juan Bautista Alberdi” por su arte y su compromiso con la paz. Habló de música, historia y actualidad.
El célebre músico argentino Daniel Barenboim recibió este jueves la máxima distinción que entrega la Cámara de Diputados. Se trata de la “Mención de Honor Juan Bautista Alberdi”, que le fue entregada en un concurrido acto en el Salón de Pasos Perdidos por la vicepresidenta Gabriela Michetti, los diputados Carla Piccolomini y Luis Petri, y el ministro de Cultura, Pablo Avelluto.
El reconocimiento a Barenboim se basó en su importante trayectoria artística, pero también en su compromiso con la paz y los valores democráticos.
El periodista Pablo Gianera fue el encargado de abrir el homenaje. “La música y su relación con el mundo explican su arte, porque no hay un límite divisorio entre Barenboim como músico y como ciudadano comprometido con la grandeza humana”, destacó, y afirmó que “su valentía musical procede de una rigurosa honestidad intelectual”.
En una charla abierta a la que se sumó la periodista Sandra de la Fuente, Barenboim realizó un breve repaso de su historia y recordó que vivió en el país hasta los nueve años, antes de mudarse junto a su familia a Israel. “Pero siempre vivimos como una familia judeo-argentina”, aclaró.
El pianista contó anécdotas y criticó los modelos de sociedad actuales, sobre todo el estadounidense, al que definió como “basado en un sueño americano que sólo responde a una cultura comercial y mercantilista”.
A su vez, aseguró que Argentina debería ser el país líder natural de Latinoamérica y expresó: “Siento tristeza al ver que no ocupa el lugar que debería ocupar en el mundo; haría falta un peso que equilibre la comercialización de las sociedades”.
También elogió a los artistas “que dejan sus egos de lado” y se comprometen con la vida de los pueblos, las injusticias y la discriminación étnica. “Toda la vida he pensado que la música tiene que tener ética; hay muchos artistas que han tenido comportamientos desastrosos”, reflexionó el músico.
Asimismo, reconoció que Argentina le ha dado “desde su niñez la experiencia multicultural para luego dirigir y armar las orquestas durante toda su vida”.
Por su parte, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, agradeció a la Cámara baja la iniciativa de esta distinción y calificó a Barenboim como “un ejemplo” para construir una Argentina distinta. Dijo que al músico “nada en el mundo le es ajeno; su causa humanitaria ha estado siempre en su vida, y a pesar de tener múltiples nacionalidades nunca perdió su lengua y la idea de ser argentino pero ser universal”.
Daniel Barenboim nació en Buenos Aires en 1942; tocaba el violín desde niño y, en sus inicios, sus padres fueron sus maestros. En 1955 hizo su primera presentación como pianista en París. Instalado en Israel, decidió formarse como director de orquesta. Dirigió las Orquestas Filarmónicas de Israel, de Berlín, de Londres y Nueva York, entre otras.
Como pianista se destaca su repertorio clásico y romántico interpretando a grandiosos músicos como Beethoven, Mozart, Wagner, Strauss, entre otros. Ha recibido numerosos premios y distinciones. Desde el 10 de agosto de 2011 es candidato al Premio Nobel de la Paz por sus múltiples actividades a favor de la convivencia en Medio Oriente. Desde 1999 dirige el proyecto “West-Eastern Divan Orchestra”, un taller para jóvenes estudiantes de música del Cercano y Medio Oriente con el objetivo de contribuir al acercamiento entre estas regiones en conflicto.
Al homenaje asistieron los diputados Pablo Tonelli, Cornelia Schmidt Liermann, Karina Molina, Daniel Filmus, Carmen Polledo, Pablo Torello, Marcelo Weschler, Leopoldo Moreau y Lucas Incicco; el senador Alfredo Luenzo; el ministro de Modernización, Andrés Ibarra; el ministro de Cultura porteño, Enrique Avogrado, y la conductora Teté Coustarot, entre otras figuras y representantes de distintos ámbitos culturales e institucionales.