El principio del final del aborto

Por Raul Magnasco. A partir de una medida del Gobierno de EE.UU. que condicionó subsidios a clínica, el presidente de Más Vida ve probable un punto final a la legalización de la interrupción del embarazo.

Cuando el caso de Dred Scott llegó a la Corte Suprema de los Estados Unidos, en 1857, el negocio de la esclavitud ya se encontraba en franco declive. Ya desde 1772 regía una tendencia abolicionista, en coincidencia con la prohibición de Inglaterra y poco después Portugal, encontrando a la Argentina dentro de los pioneros al sancionar la libertad de vientres en 1813. La esclavitud legal había estimulado un sangriento comercio de esclavos, que solamente a América significó la captura y envío de mas de 12 millones de esclavos negros desde 1514 a 1866.

Sin embargo, para los jueces de entonces los negros no eran sujetos de derecho, y como tal sus dueños podían disponer de ellos. No sería la última vez que la Corte Suprema se equivocara en un fallo histórico, pero éste en particular derivó en la mayor guerra civil que tuvo aquel país, la guerra de secesión, culminando junto con la libertad de todos los habitantes en 1865 mediante la proclama de emancipación del presidente Lincoln.

Comparativamente, la industria del aborto despliega una curva de ingresos similar a aquella. Previamente a 1920 no encontraremos práctica lucrativa legal, pero luego de los primeros países, en la década del 70 se observa un crecimiento fuerte en algunos países occidentales. Junto al auge del negocio anclado en las despenalizaciones obtenidas, se gestó un movimiento abolicionista cada vez mayor, que exige desde entonces, el final del aborto en cualquiera de sus formas, legal o ilegal. No resulta casual, que como con la esclavitud, el movimiento de los Derechos Humanos surja en el apogeo de la misma, demostrando el inexcusable compromiso humano ante las opresiones ejercidas sobre los mas indefensos.

Con un relato casi equivalente, la misma Corte de los Estados Unidos a 116 años de aquel infame fallo, vuelve a pronunciarse en 1973 indicando en el caso Roe V. Wade que los niños en gestación no son sujetos de derecho, y por tal motivo sus madres pueden disponer de ellos quitándoles la vida.

Hoy, 46 años después, el Gobierno Federal dispuso que para que las cadenas de aborto puedan seguir recibiendo 260 millones de dólares en subsidios destinados a programas de salud, desistan de realizar abortos y sólo se concentren en la salud, lo que en la práctica les valió como un recorte definitivo puesto que prefirieron resignar el área de salud y los subsidios antes que abandonar el lucrativo aborto. Y esto es solo una parte de la tendencia actual, ya que se presentan cada vez mas proyectos de legislación a favor de la vida, y ya hay 10 Estados que prohíben el aborto de alguna u otra manera, a pesar del aún vigente fallo Roe, por lo que nadie duda que en muy poco tiempo será revertido, como lo fue el de Scott vs. Sandford oportunamente.

No podemos asegurar a ciencia cierta cuantos años mas durará este siniestro capítulo de la historia que pronto querremos olvidar, como lo fue la esclavitud en su momento y otros tantos genocidios, pero si sabemos que tarde o temprano llegará su ansiado fin. Sin embargo, los indicadores como el retiro de subsidios muestran que tal vez no haya que esperar tanto, y que muy probablemente estemos transitando un momento histórico de la historia de la humanidad, como será justamente el comienzo del final del aborto.

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