La Legislatura porteña expresó su preocupación por la crisis en Bolivia

Esa Casa aprobó con 31 votos a favor, 13 en contra y 11 abstenciones una tabla impulsada por Vamos Juntos, en el que se advierte sobre la “interrupción del orden constitucional” en ese país y se hace un llamamiento por “una región en paz”.

En consonancia con el pronunciamiento del Congreso Nacional, la Legislatura porteña aprobó con 31 votos positivos, 13 negativos y 11 abstenciones un proyecto de declaración en el que se expresó su “enorme preocupación ante la interrupción del orden constitucional en el Estado Plurinacional de Bolivia” y abogó por “una región en paz, con instituciones fuertes y sin violencia”.

Todos los bloques que conforman esa Cámara presentaron iniciativas de repudio y rechazo al “golpe de Estado” en ese país, quienes le solicitaron al oficialismo que reconsidere las terminologías utilizadas en su texto. No obstante, se avaló la impulsada por los legisladores Guillermo Suarez y Claudio Romero (VJ), la cual solo recibió el acompañamiento de Vamos Juntos; el rechazo de UC, PS, PTS, FIT, AyL y PO; y la abstención del GEN, MC, Ev y BP.

La encargada de abrir el debate en el recinto fue la diputada del FIT Laura Marrone, quien manifestó su “ilusión de que los trabajadores de Bolivia puedan escuchar lo que vamos a decir en esta Legislatura, hoy acá palpitamos por sus derechos, al igual que lo hacemos por los chilenos” y reivindicó que “se haya abierto el debate, tenemos que pronunciarnos sin ambigüedades, tenemos que decirle que no al golpe de Estado en ese país”.

“La oligarquía de Santa Cruz le ha quitado el apoyo a Evo Morales, esa es una de las causas que explican este golpe”, indicó y afirmó que “el Gobierno de Evo tiene a su pueblo dividido, algunos reclamos no han sido resueltos y antes del golpe hubo marchas porque no habían sido satisfechos; evidentemente, también hubo mejoras”.

Además Myriam Bregman (PTS) denunció que “es escandaloso lo que está pasando porque después de todo el debate que hubo estos días, se siguen usando eufemismos y aunque no les guste lo que ocurre en Bolivia es un golpe de Estado” y añadió que “en la región es el quinto golpe o intento de golpe que hay y en todos se ha visto la mano de Estados Unidos por detrás. Con los golpistas no se arregla ningún calendario electoral, al golpe se lo derrota”.

Mientras que el trotskista Gabriel Solano (PO) aseguró que “mientras nosotros sesionamos, en las calles de Bolivia el pueblo se está revelando para derribar un nuevo golpe de Estado en América Latina” y pidió apoyar “al pueblo boliviano para aplastar a los golpistas”.

A la vez que el socialista Roy Cortina (PS) remarcó que “si hay un país que no puede hacerse el distraído para caracterizar, repudiar y condenar un golpe de Estado, es el nuestro” e insistió en que “no podemos errar el diagnostico argumentando distintas diferencias etimológicas sobre que es un golpe de Estado, tampoco debe hacerlo contrapesando las causas del mismo y los errores de los gobiernos”.

“Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, no con golpes de Estado”, agregó y advirtió que “lo que existe detrás de este golpe no es evitar la perpetuidad de un presidente, sino el de cambiar la orientación política de ese Gobierno”.

Sobre esa misma línea, el diputado del GEN Sergio Abrevaya aseveró que “si esta Legislatura no reconoce que en Bolivia hay un golpe de Estado, no habremos aprendido nada” y señaló que “nos puede parecer que el Gobierno de Evo Morales abusó de las reelecciones pero no podemos permitir que haya una interrupción a manos de la violencia, esto es central y fue lo que ocurrió allí”.

Asimismo la presidenta del Bloque Peronista, María Rosa Muiños, indicó que “el repudio tiene que ser contundente, esto no fue solo una iniciativa de las Fuerzas Armadas, hay también un apoyo de un sector importante” y advirtió que “este golpe tiene fuertes componentes de clasismo y racismo”.

Por su parte la diputada de Unidad Ciudadana y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Victoria Montenegro, consideró que “no es menor lo que está sucediendo en toda la región, lamentablemente el Plan Cóndor esta sobrevolando nuestros países” y remarcó que “la desocupación en Bolivia es la más baja en todo el continente, hubo grandes éxitos en políticas sociales”.

“Tenemos una historia con respecto a los golpes, del último aún no nos podemos recuperar y 43 años más tarde aún seguimos buscando a los desaparecidos”, afirmó y precisó que “le pedíamos un solo gesto al presidente pero ni eso nos pudo dar, no es aislado lo que está pasando el pueblo de Bolivia. Evo no se fue y dejó a su pueblo, a Evo lo sacaron”.

En ese sentido el radical Leandro Halperín (Ev) remarcó que “solo la democracia puede resolver los problemas de la democracia, frente a estos quiebres lo que es de esperar de la clase dirigente es que de forma unánime podamos expresarnos” y añadió que “no se puede en una situación como la que vive hoy Bolivia expresar una preocupación, tenemos que ser claros a la hora de repudiar la intromisión de los militares”.

“Consideramos que la solución, y así lo hizo Evo Morales, era llamar a elecciones”, precisó y subrayó que “no podemos tener miedo, hablar con eufemismos y tomar una posición tibia ante un golpe de Estado”.

Finalmente el oficialista Guillermo Suarez (VJ) justificó las denominaciones planteadas en la tabla, al indicar que “tenemos que tener una mirada completa y no parcial sobre lo que pasa en Bolivia, no podemos focalizarnos en una única imagen” y consideró que “son innegables los progresos que tuvo la comunidad boliviana en el Gobierno de Evo Morales, pero tampoco podemos dejar de marcar que forzó hasta el límite las elecciones”.

“Evo Morales había empezado un proceso de militarización de su pueblo, calificaba a los opositores como ‘antipatria’; nos oponemos fuertemente a este nuevo militarismo en la región”, añadió y sentenció que “para que vuelva la paz en Bolivia, no ayudamos en nada tomando posición en este sentido”.

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