El futuro oficialismo avanza hacia bloques unificados

Elige nombres “potables” para que las bancadas acepten conformar una unidad que les permita arrancar la era “albertista” con una fotografía que dé cierta imagen monolítica. Máximo Kirchner y José Mayans, los elegidos.

Una consecuencia evidente del resultado si se quiere sorpresivo -en comparación con las PASO- que ofreció la elección del 27 de octubre fue sin duda el marcado bipartidismo que exhibe ahora el Congreso que vendrá, como así también cierta paridad entre ambas fuerzas. Porque si bien habrá un Frente de Todos que a priori cuenta con los votos para ganar las votaciones, se encontrará con una bancada de Cambiemos, o Juntos por el Cambio, que por lo pronto tendrá capacidad de evitar cualquier esbozo de hegemonía.

Pero amén de ello, la clave hoy por hoy pasa por la conformación del futuro oficialismo, que como están las cosas aparece como segunda minoría en la Cámara baja, y con mayoría dispersa en la Alta. Se sabe del deseo de contar con bloques unificados, aunque en principio esa alternativa aparecía complicada, en función de la diversidad que ofrecen los heterogéneos bloques del Frente de Todos. Sin embargo ahora se habría abierto la chance de lograr ese objetivo.

El panorama en la Cámara baja aparecía más resuelto, con un interbloque Frente de Todos con bloques distintos, pero unificados posiblemente detrás de la figura de Agustín Rossi, un hombre que manejó al oficialismo en Diputados desde 2007 cuando llegó al Congreso, hasta que en junio de 2013 se fue al Ministerio de Defensa, para retornar a su lugar original en diciembre de 2017.

Sin embargo se sabía de las diferencias que lo separan del futuro presidente de la Cámara baja, Sergio Massa. Un sentimiento que era mutuo, proveniente de la distancia política que los alejó a partir de que el líder del Frente Renovador se fue del kirchnerismo. La salida que encontró el presidente electo fue ofrecerle al santafesino un cargo en su futuro gabinete, aunque ello no está confirmado, pero ya todos dan por hecho que el lugar de Rossi quedará en manos del primogénito de los Kirchner.

Así, en el inicio de su segundo mandato en la Cámara baja, Máximo Kirchner lo haría encabezando ya no solo a los camporistas, sino al Frente de Todos completo. El cual está cerca de dejar de lado su condición de interbloque para pasar a ser una bancada unificada, tales los deseos de Cristina Fernández de Kirchner, que el presidente electo reivindicará también como propios.

Esa bancada que en principio arrancaría con 109 miembros, incluiría a los bloques del Frente para la Victoria (63 diputados), Justicialista (21), Frente Renovador (8), Red por Argentina (3), Elijo Catamarca (3), y los monobloques de Proyecto Sur, Patria Grande, el Partido del Trabajo y del Pueblo, Somos, Bloquista de San Juan, Trabajo y Dignidad, Agrario y Social, Evita, Todos por San Juan, el Partido Solidario y Vamos Todos a Vivir Mejor.

En la Cámara alta, mientras tanto, la solución pareciera haber pasado con la utilización del mismo método que en Diputados, con Agustín Rossi. El cordobés Carlos Caserio, que desde que reemplazó al ya legendario Miguel Pichetto al frente del bloque Justicialista, no solo se alineó con Alberto Fernández, sino también soñaba con encabezar un gran interbloque oficialista, sería desplazado de su banca, “premiado” con un lugar en el Ejecutivo. El quedó en contestar, pero sin mucho margen de acción.

Ya se da por sentado que la “solución” encontrada por los Fernández a la resistencia del bloque Justicialista a estar encabezados por la camporista Anabel Fernández Sagasti sería la de poner a alguien del propio bloque de los gobernadores, pero muy cercano a Cristina Fernández de Kirchner, futura presidenta del cuerpo. Hablamos del formoseño José Mayans, un hombre del inoxidable Gildo Insfrán, que ha tenido sus idas y vueltas con la expresidenta. Igual que el pampeano Carlos Verna, pero que como aquel, se alineó con CFK a partir de su fuerte encono hacia Mauricio Macri y la administración Cambiemos.

Mayans venía tomando distancia de Miguel Pichetto desde que el rionegrino encabezaba el interbloque Argentina Federal. Históricamente aliados, ya no ocultaba sus críticas hacia los manejos de quien terminaría siendo candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio. Y fue el más crítico cuando Pichetto dio el salto. Sin embargo no contó con los votos suficientes para ser ungido su sucesor, a pesar de ser el vicepresidente del bloque.

Ahora, con el eventual desplazamiento de Caserio, Mayans sería la “prenda de unidad” para no solo tener un jefe unificado, sino también dejar de lado el interbloque y funcionar como un solo bloque Frente de Todos.

Hoy por hoy, las bancadas que en el Senado votarán por las políticas de Alberto Fernández son las del Frente para la Victoria (18 miembros), el bloque Justicialista (12), el Frente Cívico por Santiago (2), el PJ La Pampa (2), y los monobloquistas Alfredo Luenzo, Mario Pais, Eugenia Catalfamo, Silvia Sapag y Gerardo Montenegro.

Difícilmente se alineen en un solo bloque los santiagueños, pero el futuro Gobierno igual sabe que contará siempre con sus votos.

Ese es el panorama que pareciera despejarse cuando falta menos de una semana para que se resuelva un dato no menor como es quién será el futuro presidente provisional del Senado. Un cargo que será para alguien digitado por Cristina Kirchner, ¿qué duda cabe? Tal vez Anabel Fernández Sagasti, quizá Oscar Parrilli. ¿O habrá alguna sorpresa quizá?

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