Diplomacia parlamentaria, una vía hacia la inserción soberana al mundo

Por Nicolás Rodríguez Saá. Tras cuestionar la política exterior implementada por el Gobierno de Macri -sobre todo sus expectativas-, el autor remarca que “la mejor política internacional es una política interna que nos saque de la pobreza”.

Durante la presidencia de Mauricio Macri se habló mucho de una inserción inteligente al mundo. Supuestamente eso implicaría afirmar que los esfuerzos diplomáticos precedentes habían sido torpes, irracionales y conducentes a un aislamiento del mundo.

Está de más decir que la concepción de mundo que tenía la anterior administración demostró no solo un vacío conceptual en materia de política exterior, sino que también puso de manifiesto la facilidad con la que cayeron en una mirada miope y reduccionista sobre qué es y cómo funciona el poder mundial. Algo sí estuvo claro, se trató de una política más preocupada por congraciarse con esos centros de poder antes que con el pueblo argentino, sobre todo el pueblo sufriente y pobre.

No creo que sea bueno hacer una lectura de las relaciones internacionales como inteligentes o no. Más bien vale la pena pensar si las relaciones llevan a una inserción soberana o no, a mayor o menor autonomía en la toma de decisiones, y si redundan en un mayor bienestar de los ciudadanos o, por lo contrario, hacia una mayor pobreza y exclusión. En ese caso, queda bien claro que un Gobierno que lleva a que el 41% de su población sea pobre no ha logrado insertarse muy inteligentemente al mundo, o lo supo pero solo para beneficio de unos pocos.

En este contexto, considero importante que en esta nueva etapa que comienza apostemos por una diplomacia del desarrollo, esto significa una diplomacia que se traduzca en una inserción soberana al mundo, pues esa es la manera de alcanzar la tan ansiada justicia social, independencia económica y soberanía política que los peronistas predicamos.

Desde la banca de diputado de la Nación asumo ese compromiso. Será una banca en la cual estarán representados los intereses de las pymes que debieron cerrar sus persianas porque el mercado interno se reducía al mismo paso que las tarifas de luz y gas aumentaban de manera desorbitada. Internacionalizar esas pymes para que puedan vender al mundo es inserción soberana al mundo.

Será una banca desde la cual lucharé para que el Congreso Nacional sea la representación fiel de los intereses de los pequeños y medianos productores de las economías regionales que quebraron por políticas de comercio internacional que no se elaboraron pensando en los sectores productivos más vapuleados por la crisis económica. Proteger a estas economías y promover su competitividad en el contexto internacional es inserción soberana al mundo.

Será una banca “malvinera y antártica”, que respetando los intereses en común con el Reino Unido de Gran Bretaña, no dejará de reclamar que se cumpla el llamado de Naciones Unidas a las negociaciones por la soberanía de nuestras Islas Malvinas y que protestará cada vez que otro país otorgue licencias de pesca a empresas que depredan nuestra Zona Económica Exclusiva. Eso también es inserción soberana al mundo.

Con seguridad, apostaremos por una relación con nuestros vecinos centrada en la integración regional y en la defensa del MERCOSUR, aceptando que tenemos diferencias pero que las instancias de diálogo en nuestra Latinoamérica son necesarias para afrontar los desafíos globales.

La diplomacia parlamentaria acompañará a la política exterior que se diseñe e implemente desde la Cancillería conformando nuevos Grupos Parlamentarios de Amistad y fortaleciendo los ya existentes. Pues en este complejo mundo es cada vez más necesario delinear diferentes vías de acción diplomática, entre las cuales la parlamentaria juega un rol muy importante.

Esta banca apostará también por una diplomacia federal, que refleje las problemáticas, intereses, demandas y proyectos de cada Provincia, puesto que la política exterior nacional debe ser una representación armónica de todas las regiones de la Patria. Esto también es inserción soberana al mundo.

Todo esto y mucho más puede hacerse desde una diplomacia parlamentaria que apueste al diálogo, a la integración, al desarrollo económico de los pueblos, a la defensa de los recursos naturales, al fortalecimiento de una democracia tantas veces dañada y golpeada, abierta al mundo pero con perspectiva soberana.

La mejor política internacional es una política interna que nos saque de la pobreza, el desempleo, la recesión económica y la desilusión en la que nos han hecho caer en estos cuatro años. Podemos hacerlo, con una Diplomacia Parlamentaria que trabaje por el desarrollo y la inserción soberana, siendo conscientes, como el gran pintor uruguayo Joaquín Torres García, que nuestro norte siempre ha sido y será el sur.

Nicolás Rodríguez Saá es diputado nacional Frente de Todos. Abogado UBA con Posgrado en Derecho Administrativo en la Universidad Austral. Ex asesor legal de la Cancillería argentina.

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