“No hay ni tierra arrasada, ni hemos dejado las bases para empezar a crecer”

En un discurso que no obvió la autocrítica, Alfredo Cornejo criticó fuertemente la delegación de facultades pretendida por el Gobierno de Alberto Fernández, que incluso enumeró: once.

Uno de los discursos más esperados era el del presidente del radicalismo, Alfredo Cornejo, quien en la previa de la constitución de este nuevo Congreso lidió dentro de su propio bloque para encabezar el mismo. En su primera exposición en este nuevo período que tiene como diputado nacional, rechazó fuertemente el proyecto de emergencias impulsado por el Poder Ejecutivo y hasta tuvo un dejo de autocrítica respecto del Gobierno de Mauricio Macri al que, vale decirlo, cuestionó desde el propio oficialismo.

Arrancó valorando el discurso de inicio de gestión brindado por Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa la semana pasada, fundamentalmente en su convocatoria a la unidad nacional y a terminar con la grieta. “Anhelo fervientemente la unidad de los argentinos”, dijo, y llamó a “aislar a los fanáticos de uno y el otro lado de la grieta, para realmente encaminarnos hacia un proceso de unidad nacional”.

Pero luego reconoció que al ver el ingreso del proyecto que se estaba debatiendo se sorprendió, pues se da de bruces a su juicio con ese discurso que tanto elogió.

“Es un aumento fuerte de impuestos contra el sector productivo argentino y contra la clase media -afirmó-. La clase media que lamentablemente durante nuestro gobierno sufrió un ajuste, pero ahora insisten con castigarla”.

Advirtió el exgobernador mendocino que la baja del gasto público se da por la vía de “un congelamiento de las jubilaciones”. Y remarcó: “Le dan vueltas con palabras y palabras, pero es lisa y llanamente un congelamiento de los distintos regímenes jubilatorios”.

Para Cornejo, el proyecto de solidaridad social “es una extraordinaria delegación de facultades de este Congreso al Poder Ejecutivo”, y enumeró puntualmente “once delegaciones de facultades”. Algunas sin plazo, detalló, otras con plazos “cortos” de 180 días, algunas de un año, otras de 5 años, “pero varias sin siquiera plazo de finalización”.

Luego aclaró que el Gobierno no necesita muchas de esas facultades. Por ejemplo para negociar la deuda, “cuando ya claramente están facultados para hacerlo por la Ley de Administración Financiera; pero la corrección que le hacen permite que puedan negociar en condiciones perjudiciales para la Argentina y no ser demandados penalmente… Vaya facultad que le estamos dando al nuevo ministro de Economía”.

Comentó que piden facultades también para negociar tarifas, cuando “ya existen mecanismos corrientes que permiten llevarlo a la práctica. Y piden facultades para incorporar nuevos impuestos como base para pagar un impuestazo que se llama rimbombantemente PAIS, cuando nuestra Constitución prohíbe claramente esa delegación”.

Alfredo Cornejo se quejó de que “pareciera que en este país hubieran nacido en estos últimos cuatro años todos los problemas de la Argentina”. Si bien valoró que en un discurso previo, el diputado Eduardo Valdés reconociera que el kirchnerismo había dejado un 30% de pobreza, criticó que el hoy oficialismo plantee que “el nuevo Gobierno viene a refundar la Argentina”.

Y a continuación dio datos puntuales que establecen que “el PBI argentino y el PBI per capita está estancado y su distribución per cápita está en baja desde el 2010, no desde 2015 en adelante. Hace muchos años que no crecen la Argentina y su economía”.

“No es un problema solo del Gobierno que acaba de terminar, sino también de los sucesivos anteriores”, agregó, para aclarar luego: “Acá no hay ni tierra arrasada, ni tampoco -y lo digo desde la coalición Cambiemos- hemos dejado las bases para empezar a crecer. Ni lo uno, ni lo otro. No tenemos ningún derecho los dirigentes de este país para atribuirnos ese carácter fundacional”.

Al concluir, habló desde el radicalismo, afirmando que para su partido “la pobreza se soluciona desde un país en crecimiento, no quitándoles a unos par regalarles a otros. Con equidad”. Y terminó rechazando “desde el radicalismo” el proyecto puesto a consideración, por considerarlo “violatorio de la división de poderes y el sistema constitucional argentino”.

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