Plan estratégico de obras, las arcas de la provincia y el endeudamiento de todos los mendocinos

Por José Luis Ramon. El diputado nacional explica la postura de su espacio de no acompañar de decisión de ejecutar obras, que no están planificadas para el desarrollo estratégico de la provincia; y el endeudamiento que se solicita.

Sí hay algo que marca el tremendo debilitamiento del poder de los administradores de los últimos tres gobiernos de nuestra querida Mendoza, es la dependencia con los avatares del Gobierno central de Buenos Aires, y la incapacidad de ponernos de pie todos los mendocinos, para revelarnos ante tamaña falta de respeto a la integridad de nosotros como mendocinos.

Apenas un poquito de la historia reciente

La inteligencia aplicada a sus propios fines, del exgobernador Cornejo, tiene a todos los medios de comunicación y al elegido opositor Partido Justicialista, discutiendo la aprobación, o no de los créditos para la construcción de 4 obras elegidas a capricho del exgobernador; y lejos de los avatares reales de la vida diaria.

Argumentaba el exgobernador, la necesidad de contraer la deuda, en la que se tratará de la mejora del Corredor de la ruta provincial 82, el Acueducto Ganadero La Paz, la doble vía acceso a San Martín-Rivadavia-Junín (etapa 1) y la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu). Y la verdad, que, mirado de manera aislada, uno debe darle la derecha; ya que el progreso de nuestra sociedad, lo es haciendo obras de uso común. Y lo que es peor, apretando sobre el supuesto vencimiento de un plazo (02 de agosto de 2.019), que luego de consultar con fuentes del B.I.D., dicho plazo era perfectamente prorrogable. Un papelón.

Ahora bien. ¿Esas cuatro obras, forman parte de un Plan Estratégico de inversiones y endeudamiento acordado entre todas las fuerzas políticas?

¿O al menos, forma parte de un Plan estratégico de un Ministerio de Infraestructura, donde se prioricen las necesidades sociales, por ejemplo, el ejido cloacal?

¿O el comienzo de la construcción de al menos un puñado de las más de 70.000 faltantes de vivienda?Son muchas las familias afectadas por la crisis de falta de viviendas.

¿O el mejoramiento de algunos de los servicios públicos de orden social, como lo son la provisión de agua en los lugares más alejados?, el saneamiento (repito)?, la red eléctrica?, la provisión de acceso a la red (Internet)?, la red de gas domiciliario, el transporte público? y/o ni que hablar de la tremenda necesidad de asistencia sanitaria primaria en los lugares más alejados y Escuelas con la infraestructura para preparar a nuestros muchachos y muchachas para el ingreso a la economía del conocimiento?.

Y podemos seguir la enumeración.

Cuando hablamos de contraer deuda, debemos hacerlo de manera institucional y no de manera electoral, y/o para manipular y distraer la discusión de los verdaderos temas que están afectando el resguardo económico de la vida de cada familia mendocina. Para hipotecar los ingresos de la provincia, debe existir un acuerdo planificado institucionalmente; y no en modo “patrón de la Estancia”.

Ya lo adelantamos, desde Protectora. El endeudamiento de la provincia debe formar parte de un plan estratégico, en el que estén fijadas las prioridades, sobre la base de una lista, de esas prioridades, que se formula: 1) Primero desde un acuerdo político con las distintas fuerzas. 2) Segundo, se debe tratar de obras de infraestructura, que deben tener una línea con el desarrollo de las zonas más alejadas del desarrollo y progreso social.

Para producir el endeudamiento, suena muy feo que lo imperioso, ocurriera a seis meses de finalizar una gestión, privando, en su momento, ¡y así ocurrió!, al futuro gobernador de la formulación del plan, que hoy no existe. Al menos para el resto de las fuerzas políticas (Protectora).

Con más del 30% de las fincas abandonadas, atravesando todos los sectores agrícolas, se hace fundamental el desarrollo de políticas que pongan en funcionamiento las superficies ya existentes y pensar en una ampliación de la capacidad productiva en un momento de crisis y abandono, resultó un mal diagnóstico de la actualidad. Adicionalmente, el profundo endeudamiento que ya azota a la provincia sólo puede verse agravado por esta nueva toma de deuda. Y no haciendo un esfuerzo denodado de tratar de cambiar la matriz productiva actual, por una de origen extractivo y para unos pocos.

La matriz productiva de Mendoza se encuentra amenazada tras muchos años de caída de la actividad, la provincia necesita políticas de reactivación e inversión específica en producción y reactivación de las actividades regionales. No puede contar con nuestro apoyo.

La deuda de Mendoza

Nos queremos detener en este punto. Porque los argumentos que aquí traemos a conocimiento de los ciudadanos tienen una consecuencia directa en la manera de vivir de cada familia.

La deuda de la Provincia de Mendoza constituye el principal cepo que obstruye el desarrollo. En esto la Gestión del exgobernador Cornejo ha sido la más perjudicial, irresponsable y temeraria, de los últimos tres gobiernos.

Tal como un diligente padre de familia, un buen administrador nunca debe comprometer el futuro del bienestar del común, asumiendo compromisos de deudas de gran tamaño, de costosos gastos en intereses y servicios, dinamitando el futuro mediato.

Para graficar rápidamente y que como mendocinos tomemos real dimensión del saldo negativo de las cuentas; la deuda del Estado mendocino se compone en dólares:

–De u$s 500 millones de los Bonos Mendoza 2024; que el gobernador Cornejo tomó a principios de su “administración”, el sólo hecho de que haya sido en dólares, ya genera una crispación y demuestra la palmaria irresponsabilidad asumida, al ser el préstamo, en moneda norteamericana y a una Tasa anual del 8,6%, sin contar la oscura huella de las comisiones que se pagaron para ubicar esa deuda.

–Otro bono por u$s 21,8 millones.

–Además créditos del BID u$s 172 millones,

–Del BIRF u$s 39,83 millones,

–Del BICE u$s 3,9 millones. Y los montos de deuda, contraídos en pesos de nuestra moneda nacional:

–Monto por $ 8.129 millones al Gobierno Nacional,

–Monto por $ 6.827 millones al Banco Nación y

–Monto por $ 5.218 millones a los tenedores de bonos.

–La sumatoria de todo es de casi $55.000 millones.

Ahora bien, si esta deuda el exgobernador Cornejo la hubiese tomado y los resultados se hubieran traducidos en la puesta en marcha del motor del desarrollo, la realidad no sería tan trágica y el futuro tan hipotecado.

Pero analicemos, los pagos por intereses de la deuda en el año 2018, que ascendieron a $ 6.593.000.000, mientras que el monto total ejecutado en la Obra Pública del mismo año, sólo llegó a $ 5.823.000.00, esto demuestra que Mendoza se encuentra postrada, no sólo por la falta de políticas de Estado en materia productiva, sino también, por una irresponsable administración en la toma de deuda y su “inversión” casi exclusiva en el pago de la misma.

Es necesario destacar, que el exgobernador Cornejo, en comparación a su antecesor el gobernador Francisco Pérez, elevó la deuda en un 250%, según los datos aportados por la Tesorería General de la Provincia, entonces decir que estamos en presencia de una gestión austera y de orden en las cuentas, es una verdad a media y como toda verdad a media, termina siendo mentira.

Volviendo al inicio de esta posición; es pertinente resaltar el fracaso de la política de la sociedad Cornejo-Macri. Mendoza sigue siendo la Provincia amiga humillada, otras Provincias siguieron recibiendo el doble que nosotros y ni siquiera fueron parte de Cambiemos.

El intríngulis del Partido Justicialista y por qué el gobernador hace lo que se le ocurre

Y respecto a esto último, el exgobernador Cornejo en 2018 y cuando el Partido Justicialista, Protectora y otras fuerzas políticas le negó endeudarse, en el llamado roll-over, (término refinanciación, que significa volver a financiar una deuda, es decir cambiar una deuda por otra, manteniendo los niveles de endeudamiento constantes”), de manera casi secreta, el gobernador Cornejo, por fuera del canal institucional de la Legislatura de Mendoza, fue a pedir al Fondo fiduciario para el desarrollo provincial, dependiente del ministro del Interior un préstamo por valor de $ 4.000.000.000 (Cuatro mil millones) , y se lo otorgaron.

Es decir, tomó nueva deuda, la cual fue instrumentada en Decreto Nº 2095/18 y en cuyo anexo se muestra el Convenio de nuevo endeudamiento.

En dicho acuerdo, se estableció un sistema de cuatro desembolsos el primero en noviembre de 2018, con el que se terminó de cancelar la deuda 2018 de la provincia. Los siguientes desembolsos, que son tres, en febrero, junio y setiembre de 2019.

La gran pregunta que Protectora hizo en las Comisiones Legislativas y no fue respondida, si ya se había amortizado deuda 2018 a finales de ese año, ¿qué hicieron y harán con los $ 3.000.000.000 (Tres mil millones) del colchón a desembolsar por este préstamo?

Véase, que esta suma es casi el monto total de la deuda que el exgobernador Cornejo obligó a sus socios Justicialistas a apoyar, lo logró; y volvió a tomar la deuda para hacer la Ruta 82. Simplemente, una locura.

¿Y el justicialismo? Cómplice de una negociación que solo favoreció intereses electorales y políticos; y muy lejos de actuar de la mano de los designios del pueblo. A punto de aprobar el capricho de un exgobernador que manipuló cada sector político en su propio beneficio.

Conclusión

Esta grave manera de proceder de las dos fuerzas políticas que han gobernado Mendoza en los últimos tres gobiernos, nos obliga a expresar nuestra posición, y nuestra negativa a apoyar la toma de decisión de ejecutar obras, que no están planificadas para el desarrollo estratégico de la provincia; y el endeudamiento que se solicita para su ejecución no forma parte de un acuerdo político que permita visualizar la Mendoza de los próximos 50 años, en la que al tren del progreso puedan subirse todos los mendocinos, y no solo un puñado de privilegiados.

Protectora, como la nueva fuerza política de Mendoza, queremos ser escuchados y tenidos en cuenta, ya hemos visto lo que sucede cuando el exgobernador Cornejo, elije como contraparte al Partido Justicialista, en el juego amigo-enemigo. Termina funcionando el contubernio nefasto y la economía de cada una de las familias mendocinas son las únicas perjudicadas, por esa concepción de la vieja política.

Por ello es, que no acompañaremos la decisión de tomar deuda en los términos propuestos por el radicalismo-Pro y el justicialismo.

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