“La ley que aprobaremos no servirá absolutamente para nada”

Así lo afirmó el senador de Juntos por el Cambio Ernesto Martínez, tras adelantar el voto positivo para el proyecto sobre góndolas, que destrozó durante su discurso.

El senador cordobés Ernesto Martínez (Juntos por el Cambio) se mostró sumamente crítico con el proyecto de ley de góndolas venido en revisión de Diputados, al que entre otras cosas calificó como “un placebo irrelevante”. Si bien adelantó el voto positivo suyo y de su bancada, enumeró las razones por las que consideraba ineficaz la norma que, afirmó, “no hará ni bien ni mal”.

En principio, se quejó por la prisa en aprobar el proyecto, considerando que una semana más de análisis tal vez hubiera servido “para darle sentido a esta ley, o al menos la operatividad que no tiene”.

“En nuestro país muchas veces nos ponemos a inventar la rueda, y encima cuadrada: no existen antecedentes internacionales que tengan relación directa con el proyecto venido en revisión de Diputados -afirmó-. Lo que sí existen son las leyes de Defensa de la Competencia y de Defensa de los Consumidores, los principios constitucionales y todas las normas que se han dictado en consecuencia”.

Martínez aseguró que “se intentó copiar un proyecto de ley del Ecuador, pero se copió mal; por eso lo que hoy se trata se transforma en un placebo irrelevante”. El senador del Pro señaló “la falta de entidad de esto de andar midiendo góndolas con un centímetro para hacerla ley de la Nación pasa por un ridículo legislativo del cual es difícil volver”. A su juicio, es el Ministerio de Producción y la Secretaría de Comercio, que del mismo depende, los que tienen que ocuparse de la defensa de la competencia, del abastecimiento asegurado para el pueblo, de la lealtad comercial y de todo aquello que ya está legislado, y se preguntó: “¿Para qué ponernos entonces en reglamentaristas a nivel de inspectores prácticamente municipales”.

Si bien adelantó que votaría a favor, como así también su bloque, porque se trata de una norma que “no hará ni bien ni mal”, aclaró que trataba de “no ser un desprevenido”, e insistió en que el proyecto “se plagió (de Ecuador) y se lo hizo mal”.

Para él, “la norma en revisión no daña, tampoco completa lo que dejó vacante la ley de fondo de la competencia. No fomenta ninguna competencia ni evita distorsiones de precios”, y advirtió que “asignar un espacio de una góndola de un hipermercado no implica estar en capacidad de llenarlo, ni mucho menos de reponerlo, o dejar un porcentaje para productos de economías locales, o cooperativas, que hasta pueden significar la consagración de espacios vacíos o muertos, transforma a la norma en un declaracionismo que insisto no hace ni bien ni mal”.

“No debemos sacralizar pavadas”, señaló el senador cordobés en otro pasaje de su discurso, tras preguntarse cómo se solucionaba el problema de la reposición. Por el contrario, dijo que lo que se debe es “imponer la Ley de Defensa de la Competencia, Lealtad Comercial y Defensa del Consumidor… el resto es marketing”.

Enumeró luego una serie de críticas al proyecto, como la exigencia de cinco proveedores para cada producto. “¿Y si no hay cinco proveedores?”, se preguntó, afirmando que lo que sí debía exigirse a los grandes supermercados “es que se compre, no que se exhiba. Si los supermercados no adquieren estos productos, ¿cómo se favorece a las pymes y demás productores?”.

“La obligación de posibilitar espacios, que es lo que consagra la ley, no es la obligación de comprar”, afirmó, considerando que “lo podríamos haber arreglado”, y apuntó que “un apuro que comprendo pero no comparto llevó a que hoy discutamos de este modo”.

La autocrítica

“Antes que me lo recuerden, hablo en representación de una fuerza política que ha fracasado en su política económica -admitió-. Pero en mi caso no quedé castrado para advertir que el nuevo gobierno, como todo, se va poniendo viejo; tiene todo el derecho a los anuncios positivos o aparentemente favorables, como este que hoy se va a aprobar; lo que no debemos todos, todas las fuerzas políticas es continuar generando frustraciones colectivas, configuradas con fuerza de ley, como es lo que hoy votaremos afirmativamente en general, con alguna abstencón que se debe a una coherencia con la actuación anterior en Diputados, porque así corresponde”.

Sobre el final reiteró que “nosotros de ninguna manera vamos a oponernos a aquello que aparece como un progreso, una mejora para la sociedad, o que beneficia a las pymes, cooperativas, economías locales o regionales… Pero tampoco vamos a pasar por acá muy rápido, sin decir que  no se dieron cuenta cómo era la cosa y que no están sancionando obligaciones de compra para aquellos que tanto facturan, como era la ley que se intentó copiar, y simplemente se quedaron en un problema estético de un porcentaje de exhibición en las góndolas”.

“Con lo cual la ley que aprobaremos no servirá absolutamente para nada”, concluyó.

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