Weretilneck midió en persona las góndolas de un supermercado y cuestionó la ley

Detalló los ejercicios que hizo en un supermercado para verificar los inconvenientes que generaría dividir las góndolas como marca la norma.

El senador Alberto Weretilneck fue uno de los senadores que anticipó su apoyo a la ley de góndolas, aunque la consideró impracticable: “Creo sinceramente que esta ley no va a garantizar una transparencia y una mejora en el precio de los productos”, sostuvo, para afirmar luego que “es una ley que se queda por la mitad. Es una ley que abunda en lo que ya tenemos y que va a generar innumerable cantidad de conflictos en su aplicación, al menos para una parte de la ley”.

Si bien rescató “la importancia que tiene que las pymes, micropymes y productos regionales tengan la posibilidad de que se destine un 25% del espacio de la góndola a sus productos, y un 5% esté destinado a la agricultura familiar”, advirtió que “el otro 70% que es el resto de la góndola, genera una innumerable cantidad de inconvenientes”.

Didáctico, el exgobernador rionegrino contó que había hecho esta semana “algunos trabajos prácticos”, y detalló a continuación los resultados de sus ejercicios.

Contó que había ido a un supermercado patagónico y ejemplificó su experiencia en el sector de los fideos. La góndola analizada tenía 7,5 metros de largo, ante lo cual destinó el 7’% a las empresas que no son pymes, ni micropymes, ni regionales, ni de la economía familiar, como dice la ley. Quedó 5,25 metros para el resto, que definió como “las grandes empresas que teóricamente decimos que vamos a combatir”.

“Si yo divido estos 5,25 metros por cinco empresas o cinco productos de distintas marcas que tienen que estar presentados, me dio que quedaba un metro por cada una de las empresas. Entonces  empecé a contar los productos: moñitos, tirabuzones, mostacholes, fetuccinis, espaguetis, coditos y soperos: siete productos. Cada paquete tiene 17 centímetros de ancho, con lo cual cada una de las empresas productoras de fideos puede colocar 6 productos nada más. Por 50 centímetros de fondo, son 30 productos; es decir, es absolutamente impracticable. Porque exigiría un sistema de reposición cada una o dos horas”.

Preguntándose si estaba mal rumbeado, Weretilneck fue a ver el sector de los dulces y mermeladas. La góndola medía 4,50 metros; 3,15 correspondería al 70%. “Es decir, cada frasquito tiene 7 centímetros de ancho; ocho frascos por empresas. Y después me fui a ver qué productos había -continuó-. Dulce de arándano, de manzana, de durazno, de frambuesa, de frutilla, naranja, pera, damasco… ocho productos. Ni les digo lo que son bajas calorías con lo que son normales… Quedaba que cada empresa podía poner menos de ocho frascos. Por el frente, es decir que con toda la suerte las empresas iban a poder poner un frasquito de cada uno de los productos que ofrecían”.

Luego el exgobernador rionegrino repitió su experiencia con los aceites, donde encontró una góndola de 4,50 metros, con lo que 3,15 corresponderían al 70% para las cinco empresas grandes. “Una botellita tiene 10 centímetros de ancho; ocho productos: oliva, girasol, mezcla, blend, maíz… Aparte tenemos una botella de un litro y medio, otra de medio litro, otra de 3 litros, una de un litro, es decir: es imposible cumplir con lo que dice el proyecto en el sentido de que el 70% de la góndola debe estar destinado a cinco empresas distintas con esos productos”.

“Es imposible -insistió-. Por un lado, porque habría que generar un algoritmo o un proceso de inteligencia artificial para poder ordenar en ese espacio cómo se ponen los productos, y encima tenemos que poner en la mitad de la góndola el precio más barato. Pero a esta góndola hay que ponerle por ejemplo todo lo que son alimentos sin gluten; a esta góndola hay que ponerle Precios Cuidados, es decir, cuando se quiera aplicar en la góndola todo el proceso de la ley y las otras leyes que tenemos, creo que el repositor, o el que tenga que ordenar esto, realmente no lo va a poder hacer”.

Por otra parte, Weretilneck se preguntó quién podría controlar el cumplimiento de la ley. Porque Comercio Interior no tiene la cantidad de inspectores necesarios para cubrir todo el país, por lo que la responsabilidad le correspondería a los inspectores municipales, ante lo cual se preguntó si “los intendentes dejarán de controlar la venta de alcohol clandestino; dejarán de controlar la introducción de alimentos para hacerse de recursos; dejarán de controlar el faneamiento clandestino para que nuestras carnicerías vendan los productos que tienen que vender… ¿O destinarán su poco y escaso personal para controlar la ley?”

En definitiva, interpretó que “estamos tratando una ley que de alguna manera es riesgosa en lo que puede llegar a significar la ilusión que genere”.

Con todo, aclaró que si bien tenía evidentes dudas sobre si acompañar o no con el voto, pero había resuelto hacerlo “teniendo en cuenta que permite a la pyme y a nuestros productores regionales tener garantizado el 25% de la góndola… pero sabiendo que lo que busca esta ley, que es la baja del precio de los alimentos, transparencia y competitividad, no se va a dar”.

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