“El Gobierno apostó a la renegociación de la deuda y mientras tanto está todo parado”

El exsenador nacional Miguel Angel Pichetto considera que el Gobierno de Alberto Fernández no tiene plan económico y refuta las críticas por el endeudamiento de Cambiemos. “Es una leyenda”, sobre las acusaciones de fuga de capitales. “La deuda y los endeudamientos que tuvo Macri eran para cubrir el déficit fiscal”, aclara.

Por José Di Mauro y Oscar Benini

Ocho años como diputado nacional, 18 como senador, Miguel Angel Pichetto pasó 26 años en el Parlamento. Tal fue su identificación fundamentalmente con la Cámara alta, que llegó a ser definido como “el dueño de las llaves del Senado”. Lo cierto es que le dio a ese cuerpo su impronta y ahora es notoria su ausencia. Hoy, hay que decirlo, quien le está dando una impronta nueva es nada menos que Cristina Fernández de Kirchner, quien durante muchos años fue colega de Pichetto y hoy preside la Cámara con un estilo propio.

Hubiera sido para alquilar balcones verlos habitando hoy el mismo espacio en estas circunstancias, pero eso ya pasó. Hoy Pichetto dice no extrañar el Congreso y transita una etapa nueva al frente de su estudio de abogado que ha reabierto en unas amplias oficinas que ocupa sobre la calle Paraná, a metros de la avenida Córdoba.

Allí atendió a parlamentario.com con tono distendido, ya lejos de la tensión que genera el trajinar legislativo y sobre todo conducir la bancada mayoritaria como hizo durante los últimos 16 años. Pero no para de dar definiciones que llevan su sello.

Reivindica el papel de Mauricio Macri, a quien acompañó en la fórmula de las últimas elecciones, y se resiste a jubilarlo en la política. Por el contrario, sugiere que merece una nueva chance para completar los dos períodos que no alcanzó como presidente. “Aquellos que dicen que a Macri hay que sacarlo y lo quieren desplazar, creo que se están equivocando”, afirma.

Sobre el gobierno actual, dice que al presidente “hay que cuidarlo y ayudarlo” y sostiene que “el poder está en la figura de la vicepresidenta”. Le cuestiona la falta de un plan económico y que todo esté supeditado al acuerdo con los bonistas y el Fondo.

– En el inicio de la gestión Cambiemos usted sugirió una suerte de Pacto de La Moncloa, que fue desechado por ese gobierno. Con el diario del lunes, ¿hoy cree que no haber aceptado fue el pecado original de esa administración?

– Sí, ese y la oportunidad perdida de 2017 con el triunfo electoral de medio tiempo. En el 2016, cuando generamos esta corriente de acuerdo nacional, que tomaba la base histórica de España, en una jornada que hicimos en el Congreso, en la que participó también Ernesto Sanz y gente que había trabajado en Moncloa como asesor de Carrillo y de las principales figuras de Adolfo Suárez, bueno, creo que hubo una pérdida de oportunidades en el camino de lo que yo denomino la unión nacional. Un gobierno de mayor estructura, de mayor integración, con una mirada más abierta y que tuviera más solidez institucional.

– Mario Negri suele definir a este gobierno como “bifronte”. Otros incluso llegan a decir que es trifronte. ¿Usted qué opina de esas definiciones?

– Yo siempre sostuve lo mismo, y durante la campaña electoral lo dije casi hasta el cansancio, en términos de quién tiene el poder. El poder, para mí, está en la figura de la vicepresidenta. Lo que siempre configuró una anomalía; la estructura de los votos, la composición de la fórmula, todo eso fue una anomalía. El presidente Alberto Fernández está tratando de encontrar su espacio y de consolidar su poder presidencial. Pero el poder subyace en la figura de la vicepresidencia y en el control de ambas cámaras. Y en el manejo de organismos del Estado que para mí son altamente sensibles e importantes: inteligencia, seguridad… Creo que tiene un peso muy importante la voz de Cristina en política internacional…

El poder, para mí, está en la figura de la vicepresidenta”.

– ¿Cree que la impronta de Cristina se está viendo cada vez más?

– Creo que ella en lo personal ha tenido una actitud prudente de hablar poco, pero en los hechos se percibe claramente un accionar muy fuerte en términos del control de las acciones del Gobierno, y gestualidades que ha habido. Yo creo que al presidente hay que cuidarlo y ayudarlo; Juntos por el Cambio ha tenido una actitud de alta prudencia en términos del rol opositor. Lo ha acompañado en el tratamiento de la deuda externa, ha votado por unanimidad el respaldo a (Martín) Guzmán, en una ley que no hacía falta, no era necesaria, porque en la Ley de Administración el Gobierno tenía todos los elementos… Sin embargo, Juntos por el Cambio lo ha acompañado. En otros temas, me parece que hay que plantear nuestras disidencias. En lo personal no estoy de acuerdo con la reforma previsional que se ha hecho, porque la eliminación de la fórmula configura un ajuste, y tampoco estoy de acuerdo con algunas ideas de reforma del sistema judicial y también con la eliminación de las jubilaciones especiales de jueces y diplomáticos.

– ¿En qué parte no está de acuerdo?

– En que era un sistema que planteaba derechos y estaba consolidado; tal vez habría que haberlo corregido, haber aumentado la edad jubilatoria de jueces y diplomáticos; haber aumentado el porcentaje de aportes. Pero no eliminárselos. Hay un estado judicial que no debería ser eliminado, en fin: hay un montón de temas. Pero bueno, lo que no veo es, por ahora, mayor esclarecimiento y mayor debate en lo público.

– ¿Y qué opina de la reforma judicial que el Gobierno está por mandar al Congreso?

– No la conozco, pero imagino que viene  por el lado de (Gustavo) Beliz… Cuando uno mira los discursos presidenciales del 1° de marzo y después ve al canal del Estado hacer paneos de personas, estimo que la reforma judicial tiene un autor ideológico que ha sido Gustavo Beliz en 2004/2005, cuando estaba en el área de Justicia, y que hablaba de ampliar la Justicia Federal con la Justicia nacional, y con otros subsistemas de la Justicia federal, como Penal Económico y Penal Tributario. La Corte ha dicho claramente que los que son de la Justicia Nacional no pueden ir a la Justicia federal… Pero bueno, veremos qué es lo que tienen. Yo creo que eso no resuelve el tema de la Justicia y tampoco de la credibilidad del sistema.

– ¿Qué resuelve, cuál sería la solución?

– Yo creo que hay que mantener también la especialización, los fueros, ser juez en la Justicia federal implica un conocimiento acabado de las relaciones dentro del Estado: no es lo mismo juzgar a un arrebatador de la Ciudad de Buenos Aires, que juzgar a un funcionario público. ¿Por qué? Porque las consecuencias y los efectos de las resoluciones son mucho más fuertes e impactan sobre el funcionamiento del gobierno.

– Usted siempre fue partidario de ampliar la Corte. ¿Lo sigue siendo?

– En un momento determinado sí, al principio de la gestión Macri estábamos de acuerdo… Hoy me parece que en el oficialismo, y especialmente en el kirchnerismo, por las voces que se levantan -Zaffaroni, Barcesat-, está girando esta idea de la ampliación de la Corte y la división en salas. Esa es la verdadera reforma de fondo que por lo menos creo que el kirchnerismo quiere -no sé si Fernández-, pero la ampliación de la Corte en dos salas: una sala penal y la otra civil, comercial y contencioso administrativa.

– El Gobierno envió al Senado el pliego de Daniel Rafecas. ¿Qué piensa usted de esa postulación?

– No quiero hacer una opinión de tipo personal, porque Juntos por el Cambio ha expresado en este tema una voluntad colectiva y lo vamos a resolver oportunamente todos juntos, por lo tanto me parece que sería de mi parte imprudente hablar. Si estuviera en el Senado, estaría opinando, porque lógicamente el deber de un senador es opinar de los temas que están ya dentro del Senado. Pero como parte de un espacio político hemos decidido fijar una postura unificada y hacerlo oportunamente.

– Los radicales anticiparon su rechazo, ¿cree que va a haber unanimidad en eso?

– Creo que la voluntad política de la Mesa de Juntos por el Cambio es que haya un criterio unánime, no se analizó el tema de fondo.

– A propósito de esa designación, Cambiemos nunca pudo designar al reemplazante de  Alejandra Gils Carbó. Usted estaba hablando con Federico Pinedo el nombre de Raúl Pleé, cuando surgió la postulación de Inés Weinberg de Roca…

– No, yo en lo que estuve de acuerdo era en un proyecto de reforma del Ministerio Público que establecía que el procurador general duraba cinco años en el cargo. Esa ley se votó en el Senado, nunca fue aprobada en Diputados, creo que fue frustrada por el propio oficialismo… Raúl Pleé era una de las figuras, también Rodolfo Urtubey; se trataba de encontrar a alguien razonable dentro del sistema. La de Rodolfo era una figura equilibrada, pero bueno, la candidata del presidente no reunió el conjunto de votos que requería para ser tratada en el recinto y para no rechazarla, nosotros le avisamos que ese pliego no iba a pasar. Con lo cual, ante el aviso debería haber sido retirada y haber reformulado la candidatura. Pero bueno, esto es historia, historia antigua…

– ¿Y por qué cree que el presidente no mandó  nunca un reemplazo?

– Son decisiones políticas. No quiero hablar mal de nadie, pero me parece que para ese cargo se requería otro tipo de actitudes y puntos de equilibrio también entre el oficialismo y la oposición.

Yo nunca estuve de acuerdo con la prisión preventiva, me alegra sobremanera que hoy gran parte del periodismo y de los medios especializados coincidan conmigo.

– ¿No hubo un error de Cambiemos respecto del manejo de la Justicia? Como que no le prestó la suficiente atención que requería…

– Hay una fantasía al respecto que sostiene que la mesa de Macri manejaba la Justicia… La verdad, yo creo que había desatención. Y que hubo causas que impactaron en la economía de manera fenomenal, e incluso impactaron en su propia familia. El padre fue citado a declarar en la causa Cuadernos, cuando estaba próximo a morirse, y lo citó el juez (Claudio) Bonadio. Y al primo (Angelo Calcaterra) “lo puso en la parrilla” fuertemente, involucrando también a la empresa que había sido de la familia. Lo que digo es que creo que no hubo un adecuado… no digo control, porque el Poder Ejecutivo no puede controlar a los jueces, pero creo que no había ningún tipo de intervención. Me parece que había un dejar hacer…

– ¿Y ahora qué ve? ¿Una Justicia que se dio vuelta y avanza sobre el Gobierno anterior, como suele suceder?

– Veo algunos hechos complicados: la persecución de la familia Macri en el tema Correo y el sostenimiento de que hubo un vaciamiento, me parece que forma parte de un ajuste de cuentas. La jueza comercial decretando la intervención de la empresa, me parece un exceso… Son temas circulares en la Argentina. Yo nunca estuve de acuerdo con la prisión preventiva, me alegra sobremanera que hoy gran parte del periodismo y de los medios especializados coincidan conmigo en cuanto a la prisión preventiva. Yo iba a los programas y me atacaban duramente, “por qué no daba el desafuero a la prisión preventiva”… La verdad, la prisión preventiva fue un exceso de Comodoro Py.

– Pero por eso lo responsabilizan a Macri…

– Yo creo que la Justicia en ese momento tenía una demanda muy fuerte de los medios de comunicación; había una demanda de justicia, había hechos denunciados resonantes… Bueno, hicieron el atajo, porque lo que hay que hacer en la Argentina es que los procesos judiciales en la Argentina duren un tiempo razonable, y no meter gente presa con prisión preventiva, porque eso no se puede sostener indefinidamente. Incluso yo creo que la Justicia federal ya está en un problema con (Lázaro) Báez. Más temprano que tarde lo va a tener que soltar si no tiene sentencia firme. Ahora, sentencia firme implica tener confirmado el fallo del tribunal oral, por lo menos en una instancia de doble conforme.

– ¿No la Corte?

– La Corte es la sentencia firme… Y bueno, este es el sistema, el procedimiento; no te gusta, hagamos otro, pero la sentencia firme está cuando se agotó la vía recursiva ante la Corte. Por lo menos una parte de la doctrina sostiene que es con el rechazo del extraordinario, o eventualmente si Casación rechazó el extraordinario y te quedó la queja, no afecta el cumplimiento de la condena. Cuando es pena privativa de la libertad, tenés que ir preso. Esto es así, aquí y en cualquier lugar en donde el estado de derecho funcione. Salvo que exista el componente que siempre hemos hablado y que está en el Código: riesgo de fuga o el peligro de interferir en la investigación.

La renegociación de la deuda

– El Gobierno anuncia permanentemente proyectos para mandar al Congreso…

– Y bueno, todo gobierno tiene un espíritu fundacional legislativo, con nuevas leyes…

– ¿Pasa por ahí, o son fuegos de artificio mientras la economía no arranca?

– Yo creo que el Gobierno apostó a la renegociación de la deuda y mientras tanto está todo parado.  No hay un plan económico, no hay una reactivación y todo está supeditado a qué pasa con el acuerdo con los bonistas y el Fondo Monetario. Ojalá salga bien… Hay algunas luces rojas que se han prendido últimamente, creo que hay poco diálogo con el mercado, por parte del Gobierno. Y precisamente las condiciones actuales de este mundo tan frágil en términos de cuestiones sanitarias, económicas, pueden permitirle a la Argentina hacer una renegociación. Ojalá triunfe la idea de la renegociación de la deuda y el presidente pueda desde ahí proyectar un plan y un presupuesto. El país no tiene presupuesto y no hay plan económico.

– ¿Qué comparación puede hacer entre los tres primeros meses de Alberto y de Macri?

– Era otro momento y Macri se esforzó por salir del endeudamiento con los holdouts, restablecer la relación con el mundo; no estuvo mal esa visión, yo creo que ese tema incluso  lo podría haber resuelto Cristina Fernández, estuvo muy cerca de hacerlo en una gestión que hizo con los bancos argentinos; quedó pendiente, lo resolvió Macri y eso estuvo correcto. Y había una expectativa de que iban a venir inversiones, el retorno a los mercados, en fin, esa no era mala idea, una visión capitalista del mundo…

– ¿Y ahora?

– Son momentos distintos, no hay presupuesto, y vos tenés uno cuando tenés medianamente un plan. Ahí proyectás cuál va a ser tu obra pública, qué vas a privilegiar. Hoy la crisis te determinó una aplicación de recursos destinada al tema sanitario; a ese tema hay que seguirlo muy de cerca y no actuar de manera amateur.

– Hay quienes dicen que el tema del coronavirus termina favoreciendo al Gobierno porque saca de escena el parate de la economía…

– No, yo creo que este tema no favorece al Gobierno, como no lo favorece tampoco la baja del petróleo; puede tener alguna incidencia favorable en el costo de energía, pero no… Me parece que cuando las cosas van mal en el mundo, no es conveniente para el gobierno de turno en la Argentina. Me parece que Argentina tuvo momentos muy luminosos cuando el mundo estaba muy activo, compraba, cuando China empezó a comer… La década de Néstor y la primera parte de Cristina fue muy potente en términos de intercambio, crecimiento de la actividad económica…

– ¿Qué piensa de que el Banco Central esté investigando el endeudamiento, a instancias de Cristina?

– Es una leyenda eso… La deuda y los endeudamientos que tuvo Macri eran para cubrir el déficit fiscal, fundamentalmente toda la estructura de solidaridad social y jubilatoria que tiene la Argentina, y todo el gasto público que tiene el país, que es fenomenal. Y para pagar deuda e intereses de la deuda, también. El proceso de la deuda no empezó con Macri, que se endeudó en 80  mil millones, venía de una herencia de 240  mil… El Gobierno de Cristina también tuvo un endeudamiento parecido. Creer que alguien se llevó la  plata del Estado es una fantasía. Lo que hubo junto con las devaluaciones fueron corridas bancarias; ahí hay que mirar si hubo alguna información privilegiada de algún sector, pero yo no creo eso.

“De la política no me pueden echar”

-¿Qué le parece esta decisión del PJ rionegrino de pedir en el Congreso Nacional Justicialista su expulsión partidaria?

– Que es una muestra de totalitarismo y de brutalidad. Porque además, si eso fuera de pureza política, deberían revisar conductas incluso de la propia vicepresidenta, cuando armó Unidad Ciudadana. Lo que digo es que a mí no me echan de ningún lugar; de la política no me pueden echar, del espacio del peronismo yo me había ido cuando empecé a construir Alternativa Federal. De ese peronismo conducido desde una visión kirchnerista, yo me había alejado, con lo cual a mí no me produce ningún daño. Creo que los daña más a ellos, en términos de que es una mirada autoritaria, totalitaria, casi propia de un partido como el PC en la década del 40 o 50, con Stalin, y no de sociedades modernas y abiertas donde el partido es un punto de referencia. Casi tiene que ver con tu historia, pero vos podés tener nuevos alineamientos; las sociedades modernas hoy no tienen la rigidez del partido.

Creo que fue negativo, incluso la noticia que salió no fue el respaldo a Fernández, que era el objetivo del Congreso, sino la expulsión mía, una cosa lamentable.

– ¿Y qué es el peronismo hoy?

– Es un tema que está hoy en debate… El peronismo siempre ha sido un partido de poder, muchos peronistas están hoy en el poder con Fernández; hay muchos peronistas republicanos que votaron la opción de Juntos por el Cambio, eso se refleja en la Argentina productiva; hay mucha gente que tiene una visión de que el rumbo de la Argentina no es este, pero bueno, el último referéndum electoral determinó que ganaran ellos… Yo creo en el peronismo más de centro nacional, una visión más identificada con Estados Unidos, con Brasil, con Europa… y no con el espacio bolivariano. Creo en la defensa de la seguridad interior, en fortalecer las Fuerzas Armadas, en defender el Mar Argentino, en visiones más nacionalistas; en defensa de la seguridad, la policía no es enemiga, en fin… Hay un montón de cosmovisiones que tienen que ver también con una mirada relacionada con lo ideológico, no lo niego. Que creo que va del centro a la derecha.

De ese peronismo conducido desde una visión kirchnerista, yo me había alejado.

– ¿Está pensando en armar una estructura política dentro de Juntos por el Cambio?

– La estoy armando. Vengo de tener una reunión con el presidente del Partido Conservador Popular; estuve reunido con Alberto Aseff; estoy armando un espacio del centro, identificado con una agenda con determinados temas que yo vengo interpretando en la sociedad, y que por supuesto aspira a ser parte de Juntos por el Cambio. Dándole un matiz y una discusión de debate y de contenido de hacia dónde tenemos que ir, y seguir acompañando en este momento a Macri. Creo que el liderazgo de Macri ha sido importante, sacó el 41%; no estoy de acuerdo con los que dicen “estamos todos iguales”, “cualquiera vale lo mismo”… No, mucho más porque los liderazgos son de difícil sustitución en la Argentina. Entonces para que te conozcan en todo el país, vos requerís primero de una tarea monumental; en segundo lugar te tienen que identificar con un conjunto de ideas, sino tampoco se explicaría el liderazgo de Cristina Fernández. Con lo cual, aquellos que dicen que a Macri hay que sacarlo y lo quieren desplazar, creo que se están equivocando.

– Pero usted siempre ha sido partidario de que los presidentes no vayan por otros cargos y cumplan el importante rol de ser expresidentes…

– Sí, claro. Yo pienso más desde el punto de vista americano en eso; cuando vos llegaste a presidente… pero bueno, son decisiones de tipo personal. En Latinoamérica hay un problema con eso. Ahora, también es cierto que acá el presidente no agotó dos períodos, sino que se fue en el primero, con lo cual, si él tiene convicción y decisión, yo creo que puede aspirar a conducir la etapa que viene. Creo que ha tenido una experiencia importante. Pero eso está abierto en Juntos por el Cambio; una cosa es el liderazgo, el hecho de reconocer en él una figura de liderazgo central y que hay que armar una mesa democrática y participativa, con todos los actores: con el radicalismo, con los gobernadores, con (Alfredo) Cornejo, con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, creo que hay que armar una mesa democrática. Y otra cosa es el candidato a presidente, que es otra cosa, que se va a decidir oportunamente cuando llegue el momento.

– ¿Eso lo van a definir en internas?

– Falta mucho para eso, hay que ver cómo se llega parado a ese lugar, pero repito: una cosa es liderazgo y otra es candidatura. Ella (por CFK) era la líder y dijo: “Yo no voy de candidata a presidenta, va Fernández”. Hizo un giro táctico al centro moderado y se quedó con el poder.

– ¿Lo sorprendió esa jugada?

(Piensa un momento) – En cierta medida fue sorpresiva… Pero ella siempre mantuvo la centralidad. Fernández era una figura moderada que le permitía asumir el trance electoral con una visión táctica inteligente para ganar las elecciones. Pero el diseño fue de ella.

– ¿Qué Cristina sea hoy vicepresidenta es un error de Cambiemos, o un fracaso de lo que usted denomina el peronismo republicano?

– Yo creo que la coyuntura económica, a partir de 2018, con la devaluación que impactó en el salario y creo que eso hace perder a Macri. Y la rigidez después del plan económico con el Fondo, a Macri le impacta. Si las cosas económicamente hubieran andado más o menos bien, creo que podría haber reelegido. Después, creo que faltó también la construcción de un relato para los medios y la sociedad. La comunicación no es solamente redes…

– Usted ha dicho en el recinto que la mass media se informaba en el horario del prime time…

– La gente que mira la televisión, lee los diarios, las revistas, se informa y lee libros… Hay una estructura etárea que mira las redes, nadie discute eso, quizá hasta se informa únicamente por Twitter; pero yo diría que hay más de la mitad de la población que forma la opinión pública en la radio a la mañana y en la noche en la televisión.

– Y se la desatendió…

– Sí.

– Usted se reunía semanalmente con Emilio Monzó en el Congreso. ¿Cómo tomó lo que pasó con él, que se fue enojado con el Gobierno?

– Yo creo que habría que haberlo contenido y cuidado. Pero bueno…

– ¿El está dentro de ese espacio que está armando?

– He dialogado el otro día, fuimos a almorzar. Estamos conversando. Pero no, ellos tienen una visión… yo creo que no hay espacio para una tercera vía. Pero es gente con la cual hay que dialogar, no tengo ninguna duda. Además vienen del peronismo, tanto él como (Rogelio) Frigerio.

– ¿Ellos están dentro de Juntos por el Cambio?

– Yo creo que sí, más cercanos al jefe de Gobierno de la Ciudad. Que es una figura importante desde el punto de vista político. Una figura emergente.

– ¿Cómo lo ve a Kicillof?

– Lo veo tratando de adaptarse a una realidad compleja, y ha tenido algunas situaciones de conflicto por una mirada generalmente muy radicalizada que tiene en orden a las decisiones que toma. Creo que tiene que dialogar, y fundamentalmente tiene que hacerlo con los actores de los municipios, los intendentes. Es complicada la Provincia… Pero bueno, el Gobierno recién empezó, no quiero ser injusto. Como también creo que Fernández tiene una oportunidad, si logra la renegociación y encuentra un camino de recuperación económica, creo que tiene una posibilidad. Ojalá ocurra, yo no quiero que vaya mal. Y creo también que tiene que encontrar el rumbo de la política internacional, a mí me preocupa mucho haber vuelto a reeditar la relación con (Nicolás) Maduro. Este es uno de los pocos países de la región que lo reconocen como un presidente democrático.

– Usted que lo conoce bien, ¿cree que Felipe Solá está de acuerdo con eso?

– Felipe tiene una mirada bastante pragmática, yo se la he reconocido públicamente; sabe que la Argentina tiene que ir al encuentro con Brasil, Estados Unidos… Me parece que su visión es moderada, de ninguna manera creo que esté conforme con Maduro, porque es un punto de disidencia en el plano internacional.

– ¿Extraña el Congreso?

– No. Es una parte de mi vida realmente importante, pero te diría que no, que hay ciclos que se cumplen… Fue muy largo el mío, demasiado largo. Estoy bien, trabajando en la profesión, de vuelta, tengo una rutina de cosas, y fundamentalmente sigo vinculado a la política. Al mundo de la política, ahí no te jubilás nunca.

– Así que lo tendremos candidato en 2021.

– No sé todavía, puede ser, vamos a ver…

– ¿Puede llegar a jugar en la provincia?

– Es un escenario… Lo que les confirmo es que no en Río Negro. Puede ser en la provincia de Buenos Aires, o en la Ciudad. Soy nativo de la Ciudad. Viví en Banfield, pero nací en la Ciudad. Tengo mi domicilio en Río Negro, como toda la vida, pero son decisiones que tengo que tomar próximamente.

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