Primeras enseñanzas de una pandemia

Por Julio Cobos. El senador toma como buena señal el diálogo de los distintos sectores políticos y científico-técnicos, convocados para un trabajo mancomunado y definitivo.

El mundo atraviesa una de las más grandes crisis vistas en muchas décadas que afecta nada más ni nada menos que a la salud del ser humano; poniéndonos a todos a reflexionar, a alterar nuestro ritmo habitual y a reestructurar prioridades. También, nos obliga a dejar diferencias de lado, enseñándonos hacia dónde mirar. Argentina no está exenta a los profundos efectos de esta pandemia y sabemos que aún quedan semanas muy difíciles por delante. En estos momentos complejos es importante poner foco en lo que la naturaleza nos fuerza a ver y que por nuestro individualismo lo tenemos mucha veces perdido, una sociedad unida por un mismo fin: solidarizarnos y cuidarnos. 

El gobierno nacional y las administraciones provinciales -sin banderías políticas- trabajan en forma coordinada al servicio de la comunidad, para mitigar el impacto de la pandemia. El presidente de la Nación y su gabinete han hecho hasta aquí un correcto manejo de la situación, con medidas concretas y a tiempo. Desde la oposición hemos aportado propuestas, alternativas y apoyo a la conducción de la crisis que realiza el Ejecutivo. Es importante resaltar el diálogo de los distintos sectores políticos y científico-técnicos, convocados para un trabajo mancomunado y definitivo en la toma de decisiones, a partir de un diagnóstico global y no signado por una parcialidad o por intereses sectoriales. Esto es una buena señal y es fundamental que se mantenga e incremente en los días venideros.

Cada sector de la sociedad da su ejemplo, desde los comunicadores dejando diferencias de lado e informando con responsabilidad, como así también cada uno de los actores que la realidad los coloca en su mejor hacer: médicos, enfermeros, policías, comerciantes, docentes, etc.

La necesidad de reducir al mínimo el contacto social para evitar la propagación del virus y el crecimiento exponencial de las personas contagiadas, obligó a suspender las clases en todos los niveles en todo el territorio nacional. Esto exige un esfuerzo encomiable de autoridades, docentes, alumnos, padres y madres; para suplir con otro tipo de herramientas, la imposibilidad de tener presencia física en las escuelas. Clases virtuales, plataformas educativas del Ministerio de Educación de la Nación y de los estados provinciales, grupos en redes sociales para compartir tareas y materiales y la impresión en papel para llegar a los lugares donde la tecnología aún no llega. Este esfuerzo colectivo por la educación es en sí mismo una enseñanza y nos interpela como sociedad a trabajar por y para el bien común, a ponernos en el lugar del otro.

Días atrás y entendiendo la gravedad de la situación, propusimos diversos proyectos de ley para colaborar en esta emergencia: exenciones impositivas y medidas paliativas para sectores económicos más afectados, elaboración de alcohol en gel por personas en contexto de encierro, alumnos de escuelas secundarias, terciarios y universidades e integrantes de las fuerzas armadas; para luego distribuirse en escuelas, salas de primeros auxilios, geriátricos, estaciones de transporte público, entre otras. Hubo varios ejemplos solidarios en distintos puntos del país. Alumnos y profesores de escuelas y universidades fabricaron alcohol en gel en sus laboratorios, también presos en la cárcel de Mendoza, y el propio Ministerio de Defensa instruyó la elaboración de estos productos al personal militar.

Debemos mantener esta vocación de trabajo en familia para ayudar a nuestros hijos y proteger a adultos y a los sectores vulnerables de la sociedad y a cuidar el planeta que parece aliviado con el “parate” temporal de la actividad humana. Asimismo, debemos profundizar esta vocación de diálogo entre oficialismo y oposición para acordar políticas que permitan cumplir metas colectivas y recuperar el desarrollo de Argentina.

Frente a los días difíciles que vivimos y los que seguramente vendrán vale mucha rescatar estas actitudes solidarias, dialoguistas y fundamentales para el crecimiento colectivo. Espero que al final de esta etapa, esto sea una enseñanza duradera que nos una en otras circunstancias también difíciles, que nos necesitarán a todos juntos.

Aprendamos la lección, repliquemos el ejemplo.

Julio Cobos es senador de la Nación por la UCR de la provincia de Mendoza

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