“Si hay posibilidades de aflojar la cuarentena, hay que comenzar por los niños”, dijo el titular de la SENAF

A la espera del anuncio presidencial sobre la nueva fase de la cuarentena, el secretario Gabriel Lerner dio su opinión ante la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes.

Por Carolina Ramos

“Si hay posibilidades de aflojar la cuarentena, hay que comenzar por los niños”, consideró este viernes el titular de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), Gabriel Lerner, en la previa del anuncio presidencial acerca de la nueva fase del aislamiento social obligatorio y las nuevas excepciones que entrarán en vigencia a partir del próximo lunes.

Lerner expuso ante la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes de la Cámara de Diputados, que preside la radical Roxana Reyes, en la última reunión informativa de la semana, donde destacó que “casi todas las medidas” tomadas por el Gobierno nacional durante la pandemia del Covid-19 “tienen a los niños en el centro”.

En momentos donde se especula con la posibilidad de que la cuarentena se flexibilice para este sector, el funcionario reconoció que “sería muy razonable que los niños vuelvan a las plazas y a los espacios públicos”, aunque aclaró que “eso está condicionado a que no se ponga en tensión la estrategia de prevención de contagios”, ya que “es falsa la idea” de que los niños están menos expuestos.

“Para salidas de tipo lúdico, deportivo o recreativo, los niños primero”, reforzó el titular de la SENAF, que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y señaló que, a poco de cumplirse seis semanas sin clases y cinco de aislamiento, los niños presentan “un grado mayor de vulnerabilidad desde el punto de vista físico, psíquico y emocional”.

Por otra parte, Lerner sostuvo que “las tareas de protección de la infancia son tareas esenciales” y por lo tanto es correcto que hayan sido exceptuadas del aislamiento social obligatorio dispuesto en el DNU 297/20, ya que “si son interpretadas en un sentido contrario, eso debilita enormemente la capacidad de intervención de las áreas de niñez”.

También indicó que poco después de dictarse el aislamiento, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, dictó una resolución que regula la posibilidad del traslado de niños y sus progenitores por razones de salud; porque los padres cumplen tareas esenciales y deben delegar el cuidado; y en los casos de niños a los que la cuarentena los sorprendió en un lugar diferente de su centro de vida habitual.

Asimismo, dado que el decreto faculta a las personas a hacer compras en comercios de cercanía, Lerner observó que se permite la circulación “con niños pequeños que no pueden ser dejados en su domicilio por tratarse de un cuidado monoparental”.

Tras repasar todas las medidas tomadas por el Gobierno nacional para atender distintas situaciones derivadas de la pandemia, resaltó que “casi todas tienen a los niños en el centro”, y citó una encuesta realizada por UNICEF que concluyó que “las medidas vinculadas a la seguridad social y la cobertura alimentaria” tienen “un altísimo impacto, reconocido por la inmensa mayoría de la población”.

Sin embargo, aclaró que “no hay acciones específicas” de la SENAF en ese sentido, ya que los recursos presupuestarios con que cuentan “poco pueden mover la aguja en términos de reducir la pobreza”. “Deseamos una SENAF más fuerte. Encontramos una SENAF extremadamente desfinanciada, funcionando al 25%, 30% de sus capacidades”, alertó, al referirse a la gestión anterior.

El funcionario también se refirió a la línea telefónica 102, que brinda un servicio gratuito de asesoramiento sobre los derechos de los niños, y explicó que está instalada en 17 provincias, mientras que otras siete pusieron en funcionamiento líneas con una función similar, pero con distintos protocolos.

En 2018 -último año del que hay cifras disponibles-, las provincias que cuentan con la línea 102 recibieron en conjunto “164.482 llamadas” para denunciar maltratos, abandono, abusos y violencia psicológica, entre las principales violaciones de derechos, aunque “solo entre el 2% y el 3%” de esas denuncias fueron formuladas por los propios niños, advirtió Lerner.

Si bien coincidió en la “preocupación” sobre el incremento de la violencia infantil, opinó que esa problemática “se va a poder mirar cuando acabe la pandemia”, y en ese sentido recordó que “la Justicia está de feria, los organismos de protección local están cerrados y las escuelas están cerradas”.

En cuanto al programa “Seguimos Educando”, lanzado por el Ministerio de Educación para continuar con el ciclo lectivo de manera remota, el secretario señaló que “en algunos casos, los padres registran un escaso nivel educativo” y “eso genera angustias” a la hora del aprendizaje.

Por eso, consideró que “ni siquiera el intento de aprender nuevos contenidos puede poner en tensión la situación de bienestar” de los niños, y destacó la postura adoptada por el ministro Nicolás Trotta acerca de que “no son tiempos de evaluación” de los alumnos.

Lerner también destacó una campaña conjunta con UNICEF, denominada “Acá estamos”, que “convoca a niños y adolescentes a expresarse en las redes sociales” durante la cuarentena.

En otro orden, informó que con la pandemia se redujo entre un 20% y un 25% la cantidad de niños y adolescentes privados de su libertad en establecimientos de encierro, en línea con recomendaciones internacionales, por lo que ahora esa población ronda entre 800 y 900 chicos y jóvenes.

Hacia el final, el secretario consideró que la asignación económica otorgada por el PAE (Programa de Acompañamiento para el Egreso de Adolescentes y Jóvenes sin Cuidados Parentales) “no es incompatible” con el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), el bono de 10.000 pesos otorgado para asistir económicamente a trabajadores de la economía informal afectados por la emergencia.

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