A diferencia de Diputados, en el Senado el oficialismo no acepta el sistema “mixto”

La presidencia de la Cámara alta armó un esquema que colisiona con el de la oposición y esa situación impide determinar cuándo habrá cuerdo para sesionar.

Mientras en Diputados se alcanzó un acuerdo unánime para sesionar, en la Cámara alta persiste la controversia respecto de cuál será la metodología a utilizar. En la Cámara baja se acordó finalmente utilizar un sistema mixto, que permita la presencia de algunos diputados en el recinto y ya esta semana se hará un simulacro, como paso previo a la sesión que sería al día siguiente.

En el Senado, en cambio, no hubo acuerdo y todo indica que al menos la posición de la Presidencia del Cuerpo -avalada por el bloque mayoritario- será irreductible en cuanto a que la sesión sea enteramente virtual, con la presencia en el recinto solamente de las autoridades de la Cámara.

Contrapunto mediante, habrá que esperar que la sesión en cuestión no se empantane por este tema y habrá que determinar si esta semana o la próxima el Senado puede reunirse.

Recordemos entonces cómo es la propuesta elaborada por la presidencia de la Cámara alta que Cristina Fernández de Kirchner entregó el martes de la semana pasada a los presidentes de los bloques principales, José Mayans (Frente de Todos) y Luis Naidenoff (Juntos por el Cambio).

Según la propuesta, en Labor Parlamentaria, cuando se prepare la sesión remota, se confeccionará en principio una lista de oradores y fijarán el tiempo para el uso de la palabra, que deberá ser de “cumplimiento estricto”, según lo establecido por reglamento del Senado. Asimismo se tratará de evitar los homenajes y cuestiones de privilegio.

Para la sesión remota, y a fin de garantizar una conexión a internet del tipo simétrica con un mínimo de 10 Mbs de ancho de banda y personal informático para dar soporte, los senadores deberán conectarse vía videoconferencia en organismos oficiales tales como la Legislatura de su provincia, concejos deliberantes, municipios o bien la gobernación.

Para la conexión deberán estar munidos de PC o notebook con micrófono y cámara web, como así también el soporte de un teléfono celular del tipo smartphone ante posibles inconvenientes en la conexión.

Si el senador o senadora se encuentra imposibilitado de concurrir a los sitios oficiales señalados en sus provincias, deberá certificar dicho impedimento en forma fehaciente y, en ese caso, podrá conectarse desde su domicilio.

En el recinto solo estarán presentes las autoridades de la Cámara. Su presidenta, Cristina Kirchner, y los secretarios Administrativo y Parlamentario, como así también los prosecretarios.

La identificación de cada legislador será validada a través de oficiales de Renaper que estarán presentes en el lugar donde estén los senadores, tras lo cual se procederá a contabilizar su presencia en el tablero del recinto del Senado, tal cual se hace durante las sesiones.

Una vez obtenido el quórum, se dará inicio al debate en base a una lista preestablecida de oradores, que estarán conectados en videoconferencia y serán habilitados cuando les corresponda.

La propuesta elaborada por las autoridades del Senado recomienda reducir al mínimo la cantidad de oradores y el tiempo de uso de la palabra. Las inserciones podrán hacerse vía correo electrónico dirigido a la Dirección General de Taquígrafos.

Llegado el momento de cada votación, las mismas se harán a través de un sistema electrónico que utilizarán los senadores desde sus computadoras, y una vez finalizada la misma se les entregará a las autoridades de la Cámara el acta de votación con la emisión de cada uno de los votos, para que las autoridades informen verbalmente nombre, sentido del voto y resultado de la votación.

Las correcciones podrán hacerse de manera verbal, lo que también constará en el acta. En caso de ser necesario, la votación podrá realizarse a viva voz, previa identificación del senador.

El control de la votación será llevado a cabo en el sistema parlamentario utilizado en las sesiones tradicionales y se emitirán las actas correspondientes una vez finalizada.

En cuanto a la duración de la sesión, para evitar inconvenientes en la calidad técnica del desarrollo de la misma, se recomienda que no exceda las cuatro horas, votación incluida.

La contrapropuesta opositora

Al día siguiente, el interbloque Juntos por el Cambio presentó una propuesta propia, que establece la presencia de algunos senadores en el recinto y el resto conectados por videoconferencia.

Según la nota enviada a la presidenta del Senado, ponen énfasis en lo “imprescindible” de alcanzar “un acuerdo político que viabilice el funcionamiento del Senado en el referido contexto de pandemia”.

Por eso proponen que a los efectos de “garantizar la transparencia y seguridad de la sesión”, se habilite un sistema mixto que combine la participación remota de una mayoría de miembros, con la presencia en el recinto de las autoridades de Cámara y un máximo de 15 senadores, respetando la proporcionalidad política, o autoridades de Cámara y presidentes de bloque, o quien ellos designen en su reemplazo.

En todos los casos se deberán respetar las medidas de distanciamiento social y demás recomendaciones sanitarias.

La propuesta sugiere que los legisladores que se conecten de forma remota puedan hacerlo desde organismos oficiales en sus provincias, como por ejemplo una Legislatura provincial, desde su despacho en la Cámara de Senadores o desde su domicilio particular, si las condiciones de conectividad lo permiten. La lista de oradores y tiempos de uso de la palabra debe ajustarse a lo establecido en el reglamento, salvo acuerdo en contrario alcanzado en Labor Parlamentaria.

La nota está suscripta por Luis Naidenoff, presidente del interbloque JxC; Humberto Schiavoni, presidente del bloque Pro, y Juan Carlos Romero, titular del interbloque Parlamentario Federal, y concluye pidiendo acotar la agenda parlamentaria para esta modalidad de funcionamiento se limite exclusivamente a iniciativas legislativas vinculadas a la emergencia y por un plazo máximo de 60 días, prorrogable en caso de continuar las actuales circunstancias sanitarias, previo acuerdo político de los bloques.

Rechazo del oficialismo

La contrapropuesta de la oposición cosechó el rechazo del Frente de Todos, que preanuncia cómo terminará la cuestión. El bloque conducido por José Mayans no aceptó el sistema mixto y en cambio respaldó -previsiblemente- la intención de la vicepresidenta Cristina Kirchner de que el debate sea netamente virtual.

En un comunicado firmado por el presidente de la bancada, José Mayans, y la vice, Anabel Fernández Sagasti, el Frente de Todos consideró “discriminatorio” que un grupo reducido de senadores pueda asistir al recinto, mientras que el resto debería participar de forma remota. Para el oficialismo, con el sistema mixto “se estaría propiciando un trato desigual y, en cierta forma, discriminatorio entre los senadores”. “Nos parece inaceptable que los senadores tengan distintas posibilidades de participación. El trato debe ser igual para todos”, insistieron.

El bloque presidido por Mayans advirtió que “indudablemente los senadores que residen en provincias alejadas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no tendrían las mismas posibilidades de participación, y para participar de forma presencial, deberían exponerse a riesgos mayores que sus pares, por lo que seguramente tendríamos un recinto con participación mayoritaria de las provincias centrales y escasa o nula representación del interior profundo de nuestro país”.

Otro punto objetado de la propuesta de la oposición fue que “establece que el número de senadores presentes en el recinto deberá respetar la proporcionalidad política”.

“Cabe reflexionar sobre una hipotética situación en la que, sentados los 15 senadores en el recinto, concurren al mismo otros senadores con la voluntad de ocupar sus bancas para no sentirse discriminados. ¿Cómo se procedería en tales circunstancias? ¿Se cercenaría la voluntad de los senadores cuya participación en el recinto no estaba acordada? ¿O se les permitiría participar vulnerando la proporcionalidad?”, se preguntaron desde el Frente de Todos.

También interrogaron “de qué manera se garantizaría la representación proporcional de los monobloques en el recinto sin afectar la proporcionalidad”. “Lejos de garantizar el principio de participación, lo vulnera”, sentenciaron.

Por otra parte, indicaron que “la presencia en el recinto de un número considerable de senadores generaría la necesidad de convocar a una gran cantidad de trabajadores del Senado a fin de garantizar el adecuado funcionamiento del mismo, lo que pondría en riesgo, innecesariamente, a un mayor número de personas”.

Con todo, el oficialismo coincidió con la oposición en que “los legisladores que se conecten de forma remota puedan hacerlo desde organismos oficiales en sus provincias o desde sus domicilios particulares si las condiciones de conectividad lo permiten”.

También consideraron que “se debe flexibilizar al máximo la lista de oradores y los tiempos de uso de la palabra, siempre que las posibilidades técnicas así lo permitan”.

Por último, marcaron la necesidad de “acotar la agenda parlamentaria para esta modalidad de funcionamiento a iniciativas legislativas vinculadas a la emergencia dentro del período que las circunstancias sanitarias así lo exijan”.

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